Subimos detrás de un enfermero que nos está contando cómo estan los chicos. Mi ansiedad relaja cuando nos comenta que, aunque Mateo está un poco débil, en unos días podrá volver a casa y Hugo, si no pasa nada, mañana después de unas pruebas le darán el alta.
-Menos mal que solo ha sido un susto-suelta.
-Sólo-digo molesta.
Él se gira y me mira con cara de pocos amigos. Mi padre me da un golpe en la espalda y yo me giro para quejarme, pero me está poniendo un gesto para que me calle y yo lo hago.
Entramos en una habitación, los han puesto a los dos juntos porque son hermanos.
Hugo está nada más entrar, tumbado en la cama con las sábanas por debajo de las axilas y sin camiseta. Lleva electros puestos, unos cuantos puntos y oxígeno.
Mateo está al fondo de la habitación, con un cabestrillo, vendas por todo el hombro, también lleva oxígeno.
Los dos están durmiendo porque intuyo que les habrán puesto calmantes. Me acerco a Hugo, le acaricio el pelo y me cae una lágrima.
-Vais a estar bien-digo con un hilo de voz mientras miro a Mateo.
-Necesitan descansar-nos informa el enfermero-puede quedarse una persona por paciente, eso son dos- sigue.
-Vaya, veo que sabe sumar-digo sería al lado de Hugo.
-Abigail Baker-me advierte mi padre.
El enfermero pone los ojos en blanco y se va sin decir nada más.
-Creo que tu y yo debemos irnos ya, Abigail-dice mi padre.
Yo asiento pero cuando me doy la vuelta, Sebas coge mi brazo.
-Quédate tu si quieres-asiente mirando a mi padre-yo debo irme. Ahora que sé que están bien y Mónica se queda, voy a casa a trabajar. Mañana por la mañana volveré-me explica.
Me quedo mirando a Mónica la cual asiente y seguidamente miro a mi padre. Él se queda pensando y luego me mira.
-Voy a casa a por una muda de ropa, tu cargador y las zapatillas de estar por casa- acepta-no le des la tabarra a Mónica, por favor. Mañana no vas a clase, pero pasado ya sí- me advierte.
-Vuelve mañana si quieres, Taylor-le dice Mónica-ahora pediremos unos pijamas aquí. Así puedes descansar.
Él asiente y los padres se van hablando. Nos traen dos pijamas, son blancos, muy feos pero mejor que toda la ropa mojada y manchada de sangre. Entro en el baño, enchufo la ducha, me quito la ropa y entro al agua caliente. Si hubiera sabido esto, le hubiera pedido a mi padre que se quedara Hugo en casa. Todo esto se hubiera evitado. Pero no, ahora estamos en un cuarto enano y los chicos están llenos de cables.
Dejo caer mis lágrimas que se limpian con el agua que sale. Me quito la poca sangre que queda por mis manos y cuando acabo, me coloco los dos trapos que nos han dado y salgo con el pelo mojado.
Mónica ha abierto el sofá cama y está tumbada haciendo unos trámites con el teléfono.
-Esta noche va a ser movidita- me dice en voz baja- seguramente estén entrando cada dos por tres para verlos o medicarlos- suspira-menos mal que no ha pasado nada grave.
-Mateo ha podido palmarla- le digo con sarcasmo mientras la miro.
-Pero no ha pasado, Abi. Y todo pasa por algo. He visto a tu padre preocupado-me mira.
-Me sorprende que mi padre haya cambiado de parecer acerca de esto que tenemos Hugo y yo-miro a la derecha que es donde están los chicos.
Estoy durmiendo, pero me despierto porque entra una enfermera. Abro los ojos y esta regulando un gotero que lleva Hugo puesto. Me levanto y miro lo que está mirando ella.
-Paracetamol-me dice ella-¿No duermes?
-Ya- asiento a lo primero que me ha dicho-Tengo el sueño muy ligero. Me gusta saber que hacéis-miro a Hugo que sigue durmiendo.
Su cuello esta morado por el cinturón de seguridad. Su boca está hinchada por el mordisco que se dio en el impacto y en los brazos también tiene algún que otro moratón.
-La verdad es que se dieron un buen golpe. Suerte que apareciste-me dice arreglando la llave reguladora del gotero- Tiene fiebre, pero se le pasará. Ahora intenta descansar-se da la vuelta y se va.
Tocó la frente de Hugo, es verdad que esta caliente. Me implo y me giro a ver a Mateo. Esta durmiendo. Tiene un ojo inflamado y también el cuello morado. Suspiro, les doy un beso a casa uno y me vuelvo a tumbar.
-Abi- giro la cabeza-Abigail-oigo un hilo de voz y me despierto corriendo.
Miro a la derecha. Hugo está mirándome desde su cama. Se ha despertado, pero Mateo sigue dormido. Miro la hora, las ocho y media. Me levanto, lo miro y trato de sonreír, pero no me sale. Él me coge la mano y suspira.
-Todo esto es tu culpa-me dice-con Abril no hubiera pasado.
Me levanto sobresaltada. Mónica está sentada con Hugo, está despierto.
Ha sido una pesadilla. Miro la hora, las ocho menos cuarto. Todo mi cuerpo está entumecido, me pesa mucho y estoy muy cansada. Él me mira y sonríe de oreja a oreja y yo, saco la fuerza de mis entrañas y me levanto para verlo.
Esta desayunando. Le han traído un vaso de leche, galletas y unas tostadas. Miro antes a Mateo.
-Él seguirá durmiendo unas cuantas horas mas- me dice Mónica.
-Desayuno de ricos-me acerco a Hugo y él me coge por la cintura.
-¿Quieres?- me dice afónico ofreciéndome tostada pero niego-Me han puesto ácido hialurónico- bromea sacando los labios.
Sonrío pero me salen lágrimas por los ojos. Él me da un beso y acaricia mi espalda.
-Estamos bien-afirma.
-Me asusté muchísimo-tiemblo.
-Lo sé. Nosotros también. Pensé que no lo contábamos-mira a un punto fijo.
-Imagínanos a nosotras. Veros ahí tirados, los dos inconscientes, tu hermano casi sin poder respirar-dice Mónica.
Él asiente y me mira.
-Prometo no darte más sustos-pone los dedos índices juntos.
Nos giramos porque Mateo está meneándose.
-Mamá- dice dormido.
Mónica se levanta y acaricia el pelo de Mateo.
¡¡Hola familia!!
Os prometo que se van a poner bien y van a salir ilesos de esta jajaja.
Espero que os esté gustando 🌟 pasa saber que sí.
Comentad qué os está pareciendo.
Nos vemos mañana!!! ❤️
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Life Haack
FanfictionMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
