Desacuerdo

293 29 14
                                        

Tamara llegó a la casa luego de una intensa jornada de grabación. Encontró a los niños en la sala con la niñera y subió a la habitación.

-¿Amor? - fue al baño - ¿Irene?

Pensó que tal vez ella estaba en la cocina, así que decidió darse una ducha primero y luego bajar. En cuanto terminó de vestirse se dirigió a la cocina y no la encontró. Regresó a la sala y le preguntó a la niñera:

-Marta, ¿dónde está Irene?

-Aún no ha llegado del trabajo.

-Qué raro. ¿Te dijo que iba a llegar tarde?

-No.

-Todo bien. Yo la llamaré.

Tamara llamó varias veces y el celular estaba apagado. Entonces ella comenzó a preocuparse. Decidió ayudar a acostar a los niños mientras esperaba noticias y, si no pasaba nada, llamaría a los amigos de Irene.

-Ruth, ¿nos vamos a la cama?

-No, mamá. - dijo Ruth - Déjame terminar este capítulo.

-¿Falta mucho?

- Aproximadamente tres páginas.

-OK. Mientras tanto, voy a acostar a tus hermanos. - La besó en la mejilla - Mi bebé nerd.

-¡Para mamá!

-Noah y Alex, ¿nos vamos a la cama?

-Si mamá. - dijo Noah - ¿Nos cuentas una historia?

-Sí, claro. - tomó a Noah en sus brazos y abrazó a Alex - Y tú, ¿qué hiciste hoy?

-Aprendí a tocar otra canción. Pero, no se puede decir, es una sorpresa.

-Mmm. A mamá le encantan tus sorpresas.

-Mamá, ¿puedo escuchar la historia también? - Preguntó Lyvia.

-Puedes, cariño. - La recogió - Entonces mamá te lleva a tu habitación.

Tamara acostó a los niños y contó la historia bajo los atentos oídos de Noah, a quien le encantaban las historias inventadas. Pronto Alex y Lyvia ya estaban dormidos y él seguía preguntando curiosidades sobre la historia.

-Mamá habla más mañana, Noah. Tus hermanos ya están dormidos y todavía necesito acostar a Ruth.

-De acuerdo mamá. Buenas noches.

-Buenas noches. - besó su frente y la de Alex, tomó a Lyvia en su regazo y se fue.

Cuando llegó a la habitación, Ruth ya estaba acostada. Acostó a Lyvia a la cama y fue a hablar con Ruth.

-Y ahí, hija. ¿Estás disfrutando el libro?

-Yo lo soy, mamá. Pero, todavía quiero leer el otro que me prometiste.

-Cuando termines este, dime que lo compro. Te dije que solo creo que te convertirás en una comedora de libros si logras terminar este.

- Solo quedan tres capítulos, mamá. Está casi probado.

-Está bueno. Mamá lo compra mañana. Me alegra que te haya gustado el libro que indicó mamá.

-No siendo poesía, leo.

-Te entiendo. Pero no se lo digas a mamá Irene. - Tamara rió.

-Yo no cuento, mamá.

-De acuerdo. - La besó en la frente - Buenas noches.

-Buenas noches mamá.

Tamara regresó a la sala de estar.

-Marta, puedes irte a dormir. Los niños están todos en la cama.

-¿No necesitas nada más?

-No. Gracias.

-De nada. Buenas noches.

-Buenas noches.

Tamara se sentó y encendió la televisión, pero no miraba nada. Pensó en Irene y decidió llamar a uno de sus amigos del reparto.

-¿Hola todo bien? Perdón por la hora, pero necesito hablar con Irene y su celular está apagado. Ah entiendo. Perdóname. Lo intentaré entonces, gracias.

Su amiga dijo que Irene había salido con un compañero de reparto que Tamara no conocía. Le envió el número a Tamara, pero no tuvo el valor de llamar.

Luego esperó a que llegara Irene y terminó durmiendo en el sofá. Cuando llegó Irene, encontró la televisión encendida.

-Amor - intentó despertar a Tamara - Vamos a la cama.

-¿Qué? - Tamara se despertó asustada y miró a Irene - Ah, por fin. ¿Dónde estabas? ¿Qué hora es?

-Tam, vayamos a la cama. Este no es el momento de interrogatorio.

-Quieres decir que es demasiado tarde entonces. - sacó su celular y miró la hora - Son las tres de la madrugada. ¿Esto son horas para que llegues?

-Ah, estoy cansada. Buenas noches. Voy a dormir. -Dijo Irene y subió a la habitación.

-Irene, vuelve aquí. - Tamara subió las escaleras detrás de ella.

Irene llegó al dormitorio y empezó a desvestirse para darse una ducha.

-¿Puedes responderme? - Dijo Tamara.

-No te hablaré tan nerviosa. Es mejor para nosotras.

-¿Cómo quieres que no me ponga nerviosa si desapareces y no das ninguna noticia?

-Tampoco es para tanto, Tamara. No me he ido, estoy aquí.

-Llamé a tu celular y estaba apagado. ¿En qué quieres que piense?

-Ah, mira, ya es suficiente. Voy a darme una ducha. - Irene fue al baño y cerró la puerta.

-¿Irene?

Tamara se arrojó sobre la cama con rabia. En cuanto Irene salió del baño, vio que Tamara la miraba con la cara de pocos amigos.

-¿Continuarás con esa cara hasta cuándo?

-Hasta que me expliques todo.

-OK. ¿Qué quieres saber?

-¿Dónde estabas? ¿Con quién? ¿Por qué tardó tanto?

-Qué horrible es esto. Sabes que odio que me controlen y este tipo de cuestionario es muy tóxico, ¿no crees?

-Irene, estás casada y tienes cuatro hijos. Al menos deberías decir que estás viva, ¿no crees?

-Está bien, podría haber advertido a los niños. Pero mi teléfono se quedó sin batería.

-¿Y no pudiste pedirle a nadie que avisara?

-No pensé que fuera necesario.

-Probablemente porque allí encontró algo más interesante y ni siquiera recordó que tenía hijos.

-¡Nunca me olvidé de los niños!

-Pero la de tu esposa, sí. ¿No es?

-Yo no dije eso.

-Pero quisiste decir.

-No quise.

-Si no me vas a contestar, aquí termina nuestra conversación.

-No te diré nada en este estado. Mañana hablamos.

-Quizá sea tarde. - Tamara le dio la espalda a Irene - Buenas noches.

-Buenas noches. - Irene le dio la espalda a Tamara.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora