Día de Reyes

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Irene se levantó animada y fue a preparar café. Hizo una bandeja y la llevó a la habitación.

-Buen día, amor. – dijo Irene.

-Buen día.

-¿Por qué estás con esa cara triste?

-Nada.

-Te traje café. – besó a Tamara.

-Gracias.

-Ih... ¿Qué pasa? Puedes decir.

-Ya dije que no tengo nada.

-Vale. No preguntaré más.

Irene fue a ver si Alex se había despertado y luego regresó a la habitación. Tamara se había levantado y estaba en el baño. Cuando regresó, Irene observó su reacción. Se tumbó en la cama y se quedó callada, luego comenzó a llorar.

-Amor, no llores. - abrazó a Tamara - Entonces yo también voy a llorar.

Ella lloró más.

-Bebé, por favor dime de qué se trata.

Lloró mientras Irene le acariciaba el pelo hasta que se calmó.

-Disculpa, amor. - Dijo Tamara, con voz ahogada.

-¿Disculpa el qué?

-No quería llorar cerca de ti, pero no podía soportarlo.

-Oye, pero ¿por qué no puedes llorar cerca de mí?

- No quiero preocuparte por nada.

-Amor, para que llores así, no es por nada. - Besó a Tamara en la frente - Puedes decirme de qué se trata.

-Pensarás que soy una idiota.

-No amor. Habla.

-Yo... Ah, no importa.

- No, Tam. Puedes decirme.

-Soy muy egoísta.

-¿Qué?

-Extraño cuando eras solo mía. Lo sé, esto es horrible. - comenzó a llorar de nuevo - Pero no controlo lo que siento, ¿de acuerdo? No puedo hacer nada.

-Shhh - abrazó a Tamara - Amor, mantén la calma. - hizo que Tamara la mirara - Esto es normal y perfectamente comprensible.

-No es. Yo soy una idiota. Tenía que ayudarte y estoy aquí llorando como una niña.

-No tienes que esconder tus sentimientos, amor. Nadie tiene que ser fuerte siempre. Tienes que decir lo que sientes.

-Rechazo a mis hijos, soy una persona horrible.

-De ninguna manera. Eres la persona más hermosa que he conocido, tienes un gran corazón. - besó a Tamara - Deja de decir tonterías, amor. No estás rechazando a nadie.

-¡Mamá!

-Déjame ir. - Dijo Tamara.

-Tam, no tienes que hacerlo. Yo voy. - besó a Tamara - ¡Te quiero mucho! Mira, tengo una idea, espera un poco, no te vayas, volveré enseguida.

Irene llamó a su madre y pidió ir a buscar a Alex, lo vistió, le dio café y esperó a que llegara. Ella llegó y lo llevó a su casa. Irene volvió a la habitación.

-Amor, hoy te cuidaré. - dijo y se acostó en la cama nuevamente.

-No es necesario.

-Tam, solo somos nosotras dos. Bueno, y el bebé también, pero sé que no me dará ningún problema.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora