Amanecía cuando Tamara despertó a Irene:
-Amor, ¿nos vamos?
-¿Ya? No dormí nada.
-¿Por qué será? – Besó a Irene – No te dije que me siguieras agarrándome y pidiendo más.
-¿Vas a decir que no te gustó? - Besó a Tamara.
-Me gustó. – Besó a Irene – Pero, levantémonos antes de que dejemos de salir de esta cama.
-De ninguna manera. Nuestra niña no puede esperar.
Se cambiaron y se fueron.
-Estoy nerviosa. - dijo Irene.
-¿Por qué amor?
-¿Le gustaremos?
-Qué tontería, amor. ¿Por qué no?
-No lo sé. Ay, déjame, tengo miedo de este nuevo papel. Llegó muy rápido y no estaba preparada.
-Relájate, bebé. – Tomó la mano de Irene – Todo va a estar bien.
Llegaron al aeropuerto y fueron a esperar a Ruth. Estaban ansiosas, mirando el rellano. Poco tiempo después, vieron a Ruth saliendo con un chico.
- Madres. – Ruth vino corriendo y las abrazó – No me imaginaba que venían.
-Tu madre insistió – dijo Tamara – Estaba preocupada por el horario del vuelo.
- Mamá, ya no soy una niña. – Le dijo Ruth a Irene riendo – Y hoy no estoy sola.
-Me preocupo de la misma manera. - Dijo Irene -Mi corazón de madre sólo se calmaría así.
-Está bien, mamá. Agradezco la preocupación.
-¿No nos vas a presentar? - preguntó Tamara.
-Madres, este es Gonzalo. Estas son mis madres, Tamara e Irene.
-Un placer conocerte. – Tomó las manos de ambas – Son aún más jóvenes de cerca.
-Bondad tuya. – dijo Irene, avergonzada.
-¿Nos vamos? - dijo Tamara.
- Hija, tengo curiosidad por las noticias que dijiste que tenías que contarnos. - dijo Irene.
- Mamá, cálmate. – Dijo Ruth – Hablaré cuando esté toda la familia junta.
Cuando llegaron a casa, Tamara dijo:
-Bienvenido, Gonzalo. Nuestra casa también es la tuya, ponte cómodo.
-Gracias.
-Hija, puedes ir a tu habitación y guardar tus maletas. – Dijo Irene – Entonces baja y haré servir el desayuno en la piscina.
-Vale, mamá. – Dijo Ruth – No necesitaba nada ahora. Podríamos comer más tarde.
-No contradigas a tu madre. – Dijo Tamara y abrazó a Irene – Ya sabes lo testaruda que es.
-Yo sé. – Dijo Ruth – Ya vuelvo, madres.
Ellos subieron las escaleras y ellas fueron a la cocina.
-No pierdes la oportunidad de avergonzarme, ¿verdad? - dijo Irene.
-Amor, Lo siento. – dijo Tamara y besó a Irene – Pero, yo no dije mentiras. Te dije que no se molestaría en comer después.
-No sirve de nada. Yo estaría preocupada igual. Imagínate, Gonzalo con hambre y vergüenza de preguntar porque Ruth no quiere comer. Era justo lo que necesitaba. Iba a causar una mala impresión el primer día.
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Fly con vos (Español)
FanficComencé a escribir este Fic en un vuelo, por lo que literalmente apareció en las nubes. Este es un gran recordatorio para nunca perder la esperanza. Como dice la propia Tamara: si sucede algo malo, conviértalo en algo bueno. Entonces, ¡soñemos!
