México

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Cuando Tamara iba al lugar para hacer la prueba de sonido, sonó su móvil. Ella vio que era Irene y respondió:

-¡Hola, amor!

-¡Hola, mamá!

-¡Hijo! Amor de mami.

-Mamá, ¿me dejas ir a casa de Joana?

-Claro que sí, hijo. Pero, tienes que preguntarle a mamá Irene.

-Ella no lo deja y tampoco la abuela.

-Hijo, así que mami tampoco puede dejarte irse. ¿Estás castigado?

-Sí.

-¿Qué hiciste, hijo?

-Nada, mamá.

-Hijo... Debiste haber hecho algo mal para estar castigado.

-Desobedecí a la abuela. Corrí y crucé la calle para ir solo al patio de recreo.

-Ah, eso se explica. Mi amor, no puedes hacer esto. Tienes que escuchar a la abuela. Es peligroso cruzar la calle solo.

-Pero yo quería ir a jugar.

-Lo sé, hijo. Pero, tienes que esperar a que mamá o abuela te lleven. No puedes ir solo. No hagas esto más, ¿de acuerdo?

-Vale.

-¡Alex! - Tamara escuchó a Irene decir - ¿Con quién estás hablando?

-Con mamá.

Irene tomó el teléfono de su mano.

-Hola amor, lo siento. Sacó mi móvil y no lo vi.

-No hay problema amor. No estoy ocupada en este momento.

-Ese chico es muy travieso. Necesita castigo todos los días.

-Calma amor. Esto es solo una fase. Pasará.

-¿Y sabes lo que hizo hoy?

-Sí. Me dijo. Le dije que es peligroso.

-¿Imagina si pasa algo, amor? Mi madre casi tuvo un ataque al corazón.

-Puedo imaginar. Qué bueno que no pasó nada.

-Amor, ¿crees que me equivoqué al castigarlo?

-No amor. Tiene que aprender de alguna manera. Pero trate de mantener la calma, porque de lo contrario será más rebelde.

-¿Más de lo que ya es? Imposible.

-Llamó para pedir permiso para ir a la casa de Joana. No sabía nada y lo permití. Solo descubrí el castigo porque le dije que pidiera su permiso.

-¿Ves? Él está desobedeciendo mucho.

-Sí. Pero, tal vez es porque está tratando de llamar tu atención. Me llamó porque sabía que lo escucharía. Debe estar celoso de Ruth.

-Bueno, puede ser. Como estaba enferma en estos días, tenía fiebre y pasé mucho tiempo a solas con ella.

-Sí, amor. Echa de menos el afecto. Quédate con él un rato, habla, juega. Entonces verá que tú también te preocupas por él.

-Voy a hacer eso. Más tarde digo que el castigo ha terminado y tengo una sesión de cine en nuestra cama con él.

-Está bien, corazón. Él lo amará. Deja que él duerma contigo.

-Lo haré, si. Tam, gracias de nuevo. Una vez más me estás salvando de lejos.

-De nada, vida. Solo cálmate y piensa un poco.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora