Ruth tenía nueve meses y ya estaba comiendo fruta y comida para bebés. Cuando Tamara estaba en casa, insistía en alimentar a Ruth, ya que no podía amamantarla. Así que mientras Irene estaba almorzando, estaba tratando de que Ruth comiera la sopa de verduras.
-Ruth, abre la boca. - intentó poner una cucharada y Ruth volvió la cara de inmediato - Mira, se ensució toda. - Tamara la secó la cara con un babero - Hija, ayuda a mamá.
-Creo que a ella no le gustó el color de la sopa, debe estar encontrándolo extraño. - dijo Irene.
-Pero la pediatra dijo que necesitaba variar. No puede comer solo patatas.
-Yo sé amor. Intenta de nuevo.
-Mira, Ruth. - Tomó la cuchara y fingió comer - Que delicioso.
-Dada dada
-Ella quiso decir: No me engañas. - dijo Irene y se rió.
-Por favor, cariño. - tomó la cuchara y se la llevó a la boca de Ruth, pero, ella golpeó la cuchara con la mano y la dejó caer sobre la mesa - ¡Hija!
-Jajajaja
-Amor, deja de reír y ayúdame. - Tamara secó la mano de Ruth y la mesa - Mira, hija. Mamá Irene va a comer. - Le llevó la cuchara a Irene para que fingiera que comía.
-Hummm ¡Qué sabroso! Come, hija. Ahora es tu turno.
Tamara se lo ofreció a Ruth y ella aceptó.
- Ah, niña...- dijo Tamara - ¿Solo comes porque mamá Irene dijo que es bueno?
-Ella no confiaba en tu cara, amor. - rió Irene - Hay que fingir mejor.
-La actriz aquí eres tú. - dijo Tamara - Come más, hija. - Tomó otra cucharada y Ruth comió. - ¡Muy bien!
Tamara siguió dando la sopa y Ruth se lo comió todo. Irene recogió los platos y vasos y se fue a lavarlos. Tamara fue a sacar a Ruth de la silla.
-Mamá
-¿Qué pasa, hija? ¿Quieres a mami Irene? Ella regresará dentro de poco.
-Mamá
-Amor, Ruth te está llamando. - dijo Tamara y se echó a llorar - Ya viene mamá, hija.
Irene llegó corriendo.
-¿Qué?
-Creo que Ruth te está llamando.
-Mamá
-¿Vistes?
-Amor... - Irene se echó a llorar - Está hablando.
-Sí. Amor, ella está hablando.
-Dímelo de nuevo, hija. - pidió Irene llorando.
Ruth no habló.
-Ruth, habla: mamá. - pidió Tamara.
-Mamá
-¡Yo sabía! - Irene se echó a reír, aún llorando - ¡Lo sabía!
-¿Lo que es, amor? - Preguntó Tamara.
-Sabía que ella diría: Mamá para ti primero. ¿Recuerdas nuestra apuesta?
-Me recuerdo. Pero, ¿no estás molesta?
-Claro que no, amor. - Irene se secó las lágrimas sonriendo - Te lo mereces tanto como yo.
-Este es uno de los días más felices de mi vida, amor. - Tamara besó a Irene - Gracias por permitirme vivir este momento.
-No tienes que agradecer nada, amor. - besó a Tamara - Yo también estoy muy feliz. Tu felicidad es mi felicidad.
-Te amo mi vida. - besó a Irene - ¡Te amo!
-¡Te amo mi amor! - besó a Tamara - ¡Mamá Tam!
Tamara levantó a Ruth.
-Amor de mamá, muchas gracias por este regalo. - besó la mejilla de Ruth - Pero, también puedes llamar madre a esta hermosa cosa. - Tamara abrazó a Irene - Porque ella se merece mucho más que yo.
-No me lo merezco, amor. Ella es más tu hija que mía. Ella tiene tu ADN.
-Amor, el ADN no cría hijos. La cuidaste durante los nueve meses dentro del vientre y los nueve meses fuera también.
-No. Nunca la creé sola, me ayudaste en todo momento.
-Pero la mayor parte del tiempo se queda contigo, amor. La cuidabas sola cuando yo viajaba y cuando yo estaba enferma. Eres mucho más importante para ella que yo.
-Pero ella te eligió como la madre más importante. Respeta su decisión, amor.
-Estoy respetando. Simplemente no quiero que estés triste por eso. - besó a Irene - Eres indispensable e insustituible para nosotros.
-No estoy triste, amor. Puedes estar tranquila. - besó a Tamara - Incluso porque gané la apuesta.
-¡Idiota! - besó a Irene - Te pagaré con lo que pediste y con mucho más - Besó a Irene - Te doy todo lo que quieres, amor. Todo.
-Mamá
-¿Qué pasa, hija? - dijo Tamara - ¿Qué quiere mi ternura? Mamá también te da todo.
-Por el olor, creo que te dio otro regalo, amor. - dijo Irene tapándose la nariz.
Tamara vio que el pañal de Ruth estaba lleno.
-Tú también puedes darle esto a mamá Irene, hija.
-No, yo dispenso. - rió Irene - Déjelo a mamá Tam.
-Está bien, le cambio el pañal. – besó a Irene - ¡Tonta!
-¡Hermosa! - besó a Tamara - Te ayudo.
Cambiaron el pañal a Ruth. Luego se acostaron en la cama con ella.
-Viviría este día 1000 veces más solo para sentir la alegría de ese momento, amor. - Dijo Tamara.
-Yo también - Puso su dedo en la mano de Ruth para que lo sostuviera y ella se lo llevó a la boca - Creo que no hay nada más hermoso que ver a los niños aprender cosas nuevas. No cambiaría eso por nada.
-Y me estabas jodiendo para responder. Ojalá hubiera probado el embarazo antes.
-Si hubiera sabido que era tan hermoso, no habría tardado en responder. Fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
-Sé que Ruth es todavía un bebé y que no es momento de pensar en eso, pero tendría un hijo tuyo para volver a pasar por eso.
-En el momento adecuado lo pensaremos, amor. Pero también lo viviría de nuevo. Y, siendo mi hijo, en su vientre, sería uno de los mayores regalos que jamás haya recibido. Sin duda el más valioso.
-Te daré este regalo, amor. - besó a Irene - En dos...
-¿Meses?
-Años.
-Meses.
-¿Estás loca?
-No amor. - besó a Tamara - Estoy bromeando.
-Llevará tiempo, pero si quieres ir pensando en los nombres...
-Voy a empezar a pensar porque en nuestra vida todo pasa muy rápido. Desde el día en que nos reencontramos.
-La mejor decisión que tomé fue decir que sí a la invitación para hacer el spin-off hace dos años.
-También tomé la mejor decisión. - besó a Tamara - Reencontré al amor de mi vida.
-¡Te amo!
-¡Te amo!
ESTÁS LEYENDO
Fly con vos (Español)
FanfictionComencé a escribir este Fic en un vuelo, por lo que literalmente apareció en las nubes. Este es un gran recordatorio para nunca perder la esperanza. Como dice la propia Tamara: si sucede algo malo, conviértalo en algo bueno. Entonces, ¡soñemos!
