Abuelos

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Se acercaba el cumpleaños de Alex y también el tercer mes de embarazo. Estaban en la cocina hablando mientras preparaban la cena.

-Amor, ¿estás segura de que no quieres tener una gran fiesta? - Preguntó Tamara.

-Tengo amor. Prefiero algo más íntimo, solo para nuestros padres e los niños aquí en el condominio.

-Tú lo sabes. - besó a Irene - No soy yo a quien le gusta ir de fiesta.

-Aún me gusta. Pero, pensé que podría aprovechar la oportunidad para contarles sobre el embarazo el mismo día. Entonces, no quiero mucha gente.

-Que buena idea. Pero quiero que mi madre también participe.

-Por supuesto. Hacemos una videollamada.

-Perfecto.

-Creo que mi mamá ya lo sabe. Porque me ha estado mirando de manera diferente últimamente.

-¿Se da cuenta de que eres más hermosa? - besó a Irene - ¿O solo fui yo quien vio esto?

-¿Mas hermosa? - besó a Tamara - ¿La forma en que he estado pasando estos días?

-Justamente. Se ve hermosa sin necesidad de maquillaje. La cara bonita, el cuerpo sensacional. - Pasó las manos sobre el cuerpo de Irene - más sabrosa que nunca.

-Gracias por el cumplido - besó a Tamara - Pero, apuesto a que lo dices con motivos ocultos.

-Lo digo en serio. - besó a Irene - Pero no creo que sea malo ganar un cariño.

-Después de que Alex duerme, puedo pensar... - le guiñó un ojo a Tamara - Ahora que ha estado durmiendo toda la noche, creo que está bien mantener la puerta cerrada.

-Uyuyuy, ¿cómo haces que el tiempo pase rápido? - besó a Irene - Lo quiero ahora.

-¡Idiota! - besó a Tamara - Tranquila que todavía está mucho tiempo lejos.

-Hace calor aquí, ¿verdad? Saldré y tomaré un poco de aire.

-Aprovecha y trae a tu hijo a comer. - besó a Tamara – Ardiente.

-¡Guapa!

Tamara trajo a Alex y se sentaron a cenar.

-Hijo, se acerca tu cumpleaños. ¿Qué querrás tener?

-Pastel de chocolate, empanada, papas fritas, pizza y palomitas.

-Vale. ¿Y a quién vas a llamar para la fiesta?

-Joana, abuelo, abuela... ¡Todos!

-¿Y no te estás olvidando de nada?

-¡Regalo! ¡Quiero muchos regalos!

-¡Eres inteligente!

Continuaron cenando. De repente, Irene corrió hacia el baño.

-¿Por qué se escapó mamá?

-Ella fue al baño, querido.

-¿Ella quería orinar?

-Sí. Dentro de poco volverá.

Irene regresó y fue a beber agua.

-¿Todo bien, amor?

-Sí.

-Alex, hora de ducharse y dormir. ¿Vámonos? – dijo Tamara.

-¿Me cuentas una historia, mamá?

-Si cuento.

Tamara lo bañó y lo acostó.

-Buenas noches hijo. - Ella besó su frente.

-Buenas noches. ¡Quiero mi historia, mamá!

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora