Prejuicio

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Tamara e Irene preparaban la cena mientras Alex jugaba en el patio.

-Amor, ¿quieres que mi padre recoja a tu madre?

-No es necesario, ella viene en taxi.

-No cuesta nada. Está en camino.

-Entonces vale. Pregunta si puede.

Tamara le envió un mensaje a Fernando.

-Dijo que puede pasar por allí.

-Voy a advertir a mi mamá.

Irene le envió un mensaje a su madre.

-Listo. Combinado.

-Todavía estás preocupada, ¿verdad, amor? - dijo Tamara, abrazando a Irene.

-Solo dejaré de preocuparme cuando acepte a Alex.

-Va a pasar. - besó a Irene – Yo creo.

-Ojalá.

-Escucha, no olvidé mi castigo, ¿eh? - susurró al oído de Irene - En la habitación, incapaz de irse.

-Ay, amor... No hagas eso. Solo si es cuando Alex está durmiendo. Aún así, voy a estar tensa, pensando que puede despertarse en cualquier momento.

-Pero amor. ¿Cómo lo vamos a hacer entonces?

-No lose todavía. - besó a Tamara - Solo sé que estoy con muchas ganas.

-Pienso en algo. - besó a Irene - No puedo quedar impune.

-No, realmente.

-Incluyendo, le daré caramelos a Alex con más frecuencia.

-¡Idiota! - besó a Tamara.

Tamara fue pensativa y luego comenzó a sonreír.

-¿Que fue amor? ¿Qué cara es esa?

-Irene, tuve una gran idea. - Tamara habló al oído de Irene - Hoy voy a pedirle a mi padre que esté con Alex.

-Tam, qué vergüenza. No tengo el coraje de hacer eso.

-Qué tontería, amor. ¿Por qué no?

-¿Pedir a tu padre que se quede con Alex para que podamos "follar"? - habló sin hacer ruido.

-No necesito entrar en detalles con mi padre, ¿verdad, amor? Solo voy a pedirle que se quede con su nieto. ¿Cuál es el problema?

-Ninguno. Pero no me siento a gusto.

-Amor, la última vez que lo hicimos fue el día "del postre". Fue maravilloso, pero siento que han pasado meses.

-Ay, yo también extraño. - besó a Tamara – Extraño mucho. Pero no sé. ¿No lo parece demasiado obvio?

-Por supuesto que no, cariño. - besó a Irene - Podemos decir que necesitamos organizar la casa. No es mentira, porque llegamos de viaje y todavía queda mucho por organizar.

-Está bueno. Me convenció - besó a Tamara - Pero, habla lejos de mí, porque puedo arruinar todo con la cara avergonzada.

-¡Mi tomatito! - besó a Irene - ¡Caliente!

-Mamá, ¿viene el abuelo a jugar conmigo? - Alex corrió hacia la cocina.

-Sí, viene, hijo. Tomemos una ducha, él estará aquí pronto.

-La abuela también viene, ¿vio hijo? Mi madre.

-Oh! ¡Otra abuela!

-Si - dijo Irene - Ve a bañarte.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora