Bienvenida

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El día que se fueron a casa, Tamara llevó a Ruth al auto y la colocó en el asiento trasero, esperó a que Irene entrara y cerró la puerta del auto. Luego entró, miró hacia atrás y dijo:

-¿Podemos ir, mías lindas?

-Puedes amor. - Irene le lanzó un beso a Tamara - ¡Te amo!

-¡Te amo! - Le echó un beso a Irene.

Cuando llegaron a casa, Tamara salió del auto, le abrió la puerta a Irene y la ayudó a salir.

-Bienvenida de nuevo, amor. - besó a Irene.

-Amor, solo estuve dos días fuera. - besó a Tamara - Y estabas conmigo.

-Pero es el primer día que traes a nuestra niña en tus brazos. - besó la frente de Ruth - Es una vida nueva.

-¿Ves mi amorcito? - le dijo Irene a Ruth - Esta linda es tu mamá. Ella es MUY cariñosa.

-Y esta - besó Irene - es tu mamá quien merece todo mi cariño.

Entraron en la casa. Tamara ayudó a Irene a sentarse en la sala.

-¿Está bien, vida? ¿O quieres otra almohada?

-Está genial, amor. ¿Hazme un favor?

-Todo lo que necesitas.

-¿Tráeme un vaso de agua?

-Claro que sí.

Tamara fue a la cocina a buscar agua y luego se sentó junto a Irene.

-En un momento ella llora con ganas de amamantar. - dijo Irene.

-Es el mejor momento para mí. Incluso su llanto es lindo.

-Es realmente dulce. Se parece a mamá Tam.

-¿Crees que ella se parece a mí?

-Su boca es muy parecida a la tuya - besó Tamara - ¡Cosa linda!

Ruth comenzó a llorar.

-Ya va, mi amor. - Irene le dio el pecho a Ruth - Listo.

-Quería tener ese sentimiento. - Sostuvo el pequeño pie de Ruth - Debe ser maravilloso.

-Es si. Pero, es inexplicable. No se compara con nada.

-Un día quiero vivir esto.

-¿Ya estás pensando en otro hijo, amor?

-Ahora no. En dos...

-¿Meses? - dijo Irene, sobresaltada.

-Años. - dijo Tamara riendo - No te preocupes, amor. No haré esta locura.

-¡Ufa! Pensé que iba a tener que cuidar a cuatro bebés en poco tiempo. No podría manejarlo.

-¿Cuatro? Se refería a tres, ¿verdad?

-Contando mi bebé grande, cuatro.

-¡Idiota! - besó a Irene - ¿Quieres más agua, amor?

-Quiero, por favor.

-Ya vuelvo.

Tamara regresó y le entregó el agua a Irene.

-¿Ha dormido?

-Durmió. Voy a ponerla en la cuna porque necesito ir al baño.

-Ve, amor. Yo me quedo con ella.

Cuando Irene regresó, Tamara estaba sosteniendo a Ruth en su regazo y ella pasó un tiempo admirando.

-¡Hermosa escena! - besó a Tamara - No puedo tener suficiente de mirar.

-No puedo tener suficiente de mirarla. - dijo emocionada.

-Así nadie hace nada más en esta casa.

-Te dije que iba a contratar a una cocinera y tú no quisiste.

-Pensé que podríamos manejarlo.

-Pero ser una niñera toma mucho tiempo.

-¿Ser niñera o babear?

-Babar, sin babero. - olisqueó la cabeza de Ruth - Qué olor tan agradable, mamá.

-Es una delicia. Pero, póngala en la cuna nuevamente. No puedes acostumbrarla al regazo.

-Ah no. Estoy muy bien.

-Amor...

-Está bueno. - Ponla en la cuna - Haré el almuerzo.

-Te ayudo mientras ella duerme.

-De ninguna manera. Puedes estar tranquila aquí.

-Tam, no estoy enferma. ¿Deja que te ayude?

-Vale. Vámonos.

Fueron a la cocina y llevaron a Ruth en la cuna. Comenzaron a hacer el almuerzo juntas y Ruth se despertó.

-Voy a cambiar el pañal, debe haberse despertado por eso. - dijo Irene.

-¿Déjame cambiar, amor?

-Por supuesto, lo haces mejor que yo.

-Es fácil, amor. ¿Quiere ver?

-Ve, maestra, enséñame.

-Así que presta atención. - Estaba haciendo y explicando - ¿Ves? Sólo eso.

-Qué delicada, mi esposa. - besó a Tamara - Me encantó la clase.

-Te daré otra clase más tarde. Sobre el baño.

-¡Convencida! - besó a Tamara - La espero con ansias.

- Siempre que pueda te ayudaré, amor. No quiero que hagas todo solo.

-¿Te quiero, sabes?

-¿Es verdad? - besó a Irene - Yo también te quiero.

Irene hice a Ruth a dormir y la puso en la cuna.

-Almuerzo listo. - Dijo Tamara.

-Haré mi plato antes de que ella se despierte.

Mientras Irene estaba comiendo, Ruth se despertó.

-Sí, ahora ella debe querer amamantar de nuevo.

-Puedes dárselo, te ayudaré a comer.

-Amor, no existes mismo.

-Existo. Y te doy comida en la boca si es necesario.

-Gracias amor. Tu apoyo es muy importante para mí.

-No hay necesidad de agradecer, amor. Lo hago porque es el mínimo que puedo hacer para retribuirte por los nueve meses que llevaste esa ternura en tu vientre y aún cuidabas la casa, de Alex y de mí. - besó a Irene - Gracias.

-Te amo - dijo Irene, emocionada.

-Te amo para siempre - besó Irene - Mi reina.

NOTA DE LA AUTORA:

Una de las razones que me llevaron al plot de este fic fue mostrar que las personas de cualquier orientación sexual pueden formar una familia. Pero, obviamente, esta es una familia diferente. Y no solo porque son dos mujeres, porque tienen un hijo adoptivo con síndrome de Down o porque tuvieron una hija en un embarazo compartido; y sí, porque esta familia está en contra de cualquier tipo de prejuicio y racismo. Todos los seres humanos tienen (o deberían tener) los mismos derechos ante la sociedad. Pero, desafortunadamente, no todos piensan eso; y es precisamente lo que pensamos y cómo actuamos lo que nos hace diferentes. 

"Son nuestras elecciones las que revelan quiénes somos realmente; mucho más que nuestras cualidades."

Fly con vos (Español)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora