Malentendido

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Durante una semana Irene estuvo en casa pocas veces para ver a los niños o recoger algo de ropa, siempre tratando de evitar encontrarse con Tamara. Pero esa noche llegó y encontró a Gaia y Marcos en la sala, hablando con Tamara.

-Ah, me alegro de que hayas llegado, cuñada. - dijo Gaia - Necesito hablar contigo.

-Hola, Gaia. Hola, Marcos. Buenas noches.

-Buenas noches. - respondieron los dos.

-¿En qué puedo ayudar? - Preguntó Irene, sentada en el mismo sofá que Tamara, pero en el extremo opuesto.

-Irene, Tam - dijo Gaia - Marcos y yo nos vamos a casar.

-¡Ah qué hermoso! - dijo Irene - ¡Felicitaciones!

-¡Felicidades! - Dijo Tamara.

-¡Gracias! - respondió Gaia - Entonces, queríamos invitarles a ser nuestras madrinas.

Irene y Tamara estuvieron un rato sin reaccionar, hasta que Tamara decidió decir:

-Aprecio la invitación. - Dijo Tamara. - Pero...

-Acepto, por supuesto. - respondió Irene, rápidamente.

-¡Oh que maravilloso! Mi hermana y mi cuñada favorita serán mis madrinas. ¡No puedo creer!

-Gaia, yo... - dijo Tamara.

-¡Claro que sí! - Irene se levantó y fue a abrazar a Gaia - Te mereces ser muy feliz, cuñada. Te amo, ¿ves? - Irene estaba emocionada - Nunca olvides eso.

-¿Irene? - preguntó Gaia - ¿Qué es? - miró a Tamara - Espera... - se volvió hacia Marcos - Amor, puedes ir ahí y jugar con los niños. Voy a hablar de mujeres a mujeres ahora.

-Todo bien, amor.

Tan pronto como se fue, Gaia dijo:

-¿Cuál me dirá qué está pasando aquí?

-No tengo nada que contar. - Dijo Tamara.

-Yo que no lo tengo. - Respondió Irene.

-Las dos dirán, venga. - Dijo Gaia.

-Nosotras... - comenzó Tamara - Estamos... Estamos separadas.

-¿Qué? ¿Por qué?

-Pregunta para tu querida cuñada. - Dijo Tamara.

- ¿Cómo fue eso? ¿Cuándo? Quiero saberlo todo, díganme.

-Es solo... - comenzó Irene - Fue un malentendido.

-Prepárate para escuchar una mentira, Gaia.

-No es mentira. - dijo Irene.

-Mira, estoy cansada de que ustedes dos estén juntas. Escucharé las dos por separado. - Gaia se levantó y tomó la mano de Tamara - Vamos, primero tu, que estás muy nerviosa.

Salieron de la sala y se dirigieron al estudio. Tamara contó todo lo que sabía y las dos salieran del estudio un poco conmocionadas. Entonces Gaia entró con Irene y escuchó su versión. Se fueron abrazadas, con Gaia apoyando a Irene, que lloraba sin parar. Gaia hizo que Tamara fuera a la cocina a buscar agua azucarada para que Irene se calmara. Después de un rato, Gaia se sentó mirando a las dos y dijo:

-Vosotras dos sois las personas más tontas del mundo. Solo un idiota creería esta conversación de un hombre que compra un regalo para su novia y necesita ayuda.

-También creo. - Dijo Tamara.

-Cállate que aún no he terminado. Solo un idiota creería que Irene hizo esto a propósito, para traicionarte.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora