Cuidado

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Tamara se despertó y no vio a Irene en la cama. Se levantó y fue al baño. Como Irene no estaba allí, bajó las escaleras y fue a la cocina.

-¡Irene! - dijo preocupada - ¿Dónde estás, amor?

-Estoy aquí en la sala. - respondió Irene, con voz llorosa.

-Bebé, ¿qué pasa? - Dijo Tamara yendo a la sala y viendo a Irene acostada en el sofá, toda acurrucada.

-Estoy con cólicos. Ya tomé la medicina, pero aún no ha pasado. - respondió Irene, sin moverse, mirando hacia el respaldo del sofá.

-¿Por qué no me despertaste, amor?

-No perturbarías tu sueño solo por los cólicos, ¿verdad?

-¿Desde cuándo cuidarte me molesta, bebé? - acarició Irene - ¿Te duele mucho?

-Sí.

-Me quedaré aquí contigo - Se acostó con Irene y la abrazó por detrás.

-No es necesario, puedes ir a tomar tu café.

-Incluso parece que voy a comer y te dejaré sola aquí. - besó la mejilla de Irene - Solo me voy de aquí contigo.

-Gracias amor. - Dijo y se retorció de dolor.

-No me gusta verte así... - Comenzó a pasar la mano por el vientre de Irene. - ¿Dónde duele?

-Es aquí, amor. - tomó la mano de Tamara.

-Intentaré hacerte sufrir menos. - acarició el lugar con movimientos suaves.

-No sé si ayudará, pero este cariño es tan bueno...

-Solo me detendré si quieres. - continuó masajeando el lugar hasta que Irene se relajó.

-Es mejor, amor. Tus manos hacen milagros.

-Yo sé. - dijo Tamara, riendo.

-¡Tam! ¡Idiota! - se volvió y besó a Tamara. - ¡Gracias!

-No tienes que agradecerme, amor. Solo estoy bien si estás bien.

-Te prepararé un café.

-¡Puedes quedarte aquí! - besó a Irene – Yo prepararé.

-Estoy mejor ahora.

-¡De ninguna manera! - besó a Irene - ¡Silencio!

Después de un rato, Tamara llegó con una bandeja.

-Amor, no necesitaba esto todo. - dijo Irene

-Te lo mereces, mi amor. - colocó la bandeja frente a Irene y se sentó a su lado.

-¡Mi novia es la más cariñosa del mundo! - besó Tamara.

-¡Tu novia te quiere! - besó a Irene.

Después de comer entre besos y sonrisas, se tumbaron en el sofá, abrazándose.

-Tam, ¿realmente no me vas a dejar salir de aquí?

-¿Salir para qué? – Abrazó Irene más fuerte.

-Qué exageración, amor. Ya estoy bien.

-Está bien porque estás aquí.

-¿Y nadie va a hacer nada en esta casa hoy?

-Sí. Voy a hacer todo lo que quieras.

-¿Si? Entonces, veamos si funciona. Quiero un beso.

-¿Solo uno? - le dio varios besos en la cara a Irene y luego la besó en la boca.

-Linda, ¡te quiero! – Besó a Tamara - ¿Ahora puedo levantarme para ducharme?

-¿Puedo ducharme junto?

-Claro que puede.

Después de la ducha, Tamara obligó Irene a quedar en la cama y fue de compras. Cuando regresó, preparó una merienda y lo llevó a su habitación, pero Irene estaba dormida. Luego se sentó a la mesa en el dormitorio, comió y esperó a que Irene se despertara.

-Amor, ¿has estado allí mucho tiempo? - Preguntó Irene.

-No tanto, pero ya comí todo el bocadillo, tendré que traerte más.

-Déjame, yo mismo voy. - dijo Irene, levantándose e yendo hacia Tamara - Pero, ¿qué hambre es esta?

-No sé. - besó a Irene - ¿Realmente no quieres que vaya?

-No. Sé el camino a la cocina.

-¡Idiota! - las dos se rieron.

Cuando Irene regresó, Tamara estaba en la cama.

-Amor, ¿recuerdas que la doctora dijo que nuestro ciclo tenía que coincidir para que nosotras hiciéramos la inseminación?

-Si ¿Que tiene?

-No creo que necesites medicinas.

-Ah, se explica por qué comiste mi merienda. - dijo Irene y se rio.

-Si Ven y dame un abrazo.

-¿También tienes cólico?

-No. Estoy necesitada. - Dijo Tamara y puso mala cara.

-Oh, ¡mi bebé! - Irene se acostó y abrazó a Tamara - Ahora es tu turno de que te cuiden.

-Amor, cuando tengamos un bebé, ¿dejaremos de llamarnos bebé?

- No para mí. Voy a tener dos bebés. Un muy pequeño y tierno, y una bebé grande y hermosa. – Besó a Tamara - Y las dos serán las personas más importantes en mi vida.

-Ay, amor... Qué bonito oírte hablar así. - Dijo Tamara, conmovida - Tampoco dejarás de ser mi bebé. - besó a Irene - ¡TE AMO!

-¡También te amo! Pero, ¿por qué lloras? - dijo ella, limpiando las lágrimas de Tamara.

-Estoy sentimental, lo siento. Pero, ¿alguna vez has imaginado lo hermoso que sería un pequeño bebé aquí, entre nosotras?

-Él durmiendo como un ángel y las dos babeando más que el bebé. - dijo y se rio.

-Verdad. No dejaremos de ser un bebé. La diferencia es que babearemos sin babero.

Se rieron y se besaron.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora