Primeros pasos

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Cuando Ruth tenía 11 meses, no la dejaban sola ni un instante, porque ya estaba de pie y temían que se lastimase.

Un domingo estaban en la sala de estar acostadas en el sofá, viendo una película, mientras Ruth y Alex jugaban en el suelo. Ruth se levantó agarrándose a la mesa de café y se quedó jugando. Vio a Alex jugando con un carrito en la esquina de la habitación y quiso ir allí. Luego caminó, sosteniendo la mesa, hasta estar más cerca de él. Tamara e Irene la miraron desde el sofá. De repente, soltó las manos de la mesa y ellas se sentaron en el sofá, listas para ir a sostenerla cuando se cayera. Pero se equilibró, adelantó las manos y dio unos pasos antes de caer sentada. Tamara e Irene ya estaban cerca de ella y empezaron a llorar de emoción.

-Hija, que cosa tan bonita. - dijo Irene.

-Mi amor, lo hiciste. - Dijo Tamara.

-¿Quieres volver a intentarlo, Ruth? - Preguntó Irene, levantando a Ruth del suelo.

-Ven aquí a mamá, hija. - dijo Tamara sentándose un poco más lejos - Mira aquí tu peluche.

-Ve con mami, cariño. - Irene agarró a Ruth por la cintura - Ve a buscar tu peluche.

-Mamá

Ruth estiró los brazos y dio un paso, se detuvo un momento y dio otro paso, luego perdió el equilibrio y cayó, pero Tamara la agarró a tiempo.

-Muy bien, hija. - dijo Tamara y la besó en la mejilla - Mamá está muy orgullosa de ti.

-Después intentamos caminar más, hija. - dijo Irene acercándose a ella - Pero lo hiciste muy bien.

-Ella es muy valiente, amor. - dijo Tamara - Pronto ella aprenderá.

-Sí, simplemente no podemos ponerla ansiosa. Tiene que ser en su tiempo.

-Sólo porque lo intentó sola es maravilloso.

-Sí, es. - Besó a Ruth en la mejilla - ¡Linda!

Tamara soltó a Ruth y ella se arrastró hasta donde estaba Alex para recoger el carrito.

-No, Ruth, esto es mío. - Dijo Alex.

-Hijo, préstale un poquito. - dijo Irene - Después juegas más.

-Pero ella tiene el suyo, mamá.

-Es solo un rato, hijo. Después se olvidará. Juega con otro.

-Está bueno. - Le entregó el carrito a Ruth y fue a buscar otro juguete.

-Hijo, ven aquí - dijo Tamara - Trae tu pelota.

Tamara se sentó en el suelo y colocó a Ruth sentada entre sus piernas.

-¿Vamos a jugar con Alex, cariño?

-Ven, hijo. - dijo Irene - Siéntate aquí con mamá.

Alex puso la pelota en el suelo y rodó la pelota para Ruth. Tamara tomó la pelota, la puso en la mano de Ruth y la ayudó a jugar para Alex.

-¿Viste, hijo? - dijo Irene - Ruth jugó para ti.

-¿Está jugando conmigo, mamá?

-Sí. A ella le gusta jugar contigo.

-A mí también me gusta jugar con ella.

-Ella estará caminando pronto y jugarán mucho juntos, ¿de acuerdo?

-Vale.

Ruth se rió de Alex tratando de atrapar la pelota y todos se rieron con ella. Jugaron un rato, hasta que Ruth se cansó.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora