Reiniciar

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Tamara decidió sorprender a Irene. Como ella todavía estaba en Estocolmo con Ruth, decidió pasar la Nochevieja con ella.

-Lyvia, confiaré en ti. - dijo Tamara - Se sensata y no hagas nada de lo que luego te arrepientas.

- Puedes dejármelo a mí, madre.

-¿Y dónde está Noah?

-Se fue con Pedro a comprar bebidas.

-Dígale que no beba demasiado. Si vuelve a ir al hospital, su madre se volverá loca.

-Yo hablo, mamá. El problema es que no me escucha.

-Puedes decir que cancelaré su tarjeta si sucede. Debe ser más aterrador.

-Me gusta. – Se rió Lyvia – Solo beberá agua.

-Creo que es muy bueno. – Tamara abrazó a Lyvia – Adiós, mi amor. Disfruta la fiesta. Mañana llamamos. Te amo.

-Yo también te amo, mamá. Dale un beso a mamá, Ruth y mis sobrinas.

-Sí, doy. – Fue a las escaleras – Alex, ¿vamos?

-Ya voy. – respondió Álex.

-¿De verdad no quiso quedarse? – preguntó Livia.

-No. Está extrañando a tu madre. – Tamara se emocionó – Lo entiendo.

-Tú también lo estás sintiendo, ¿verdad madre? - Lyvia abrazó a Tamara.

-Claro que sí, hija. ¿Y cómo no sentir? Tu madre lo es todo para mí.

-Lo sé, madre. Pronto se ven y pueden matar el anhelo.

-Espero con ansias esto, como si fuéramos adolescentes.

- ¡Qué lindo, mamá! - Lyvia besó a Tamara.

-Estoy listo. - dijo Álex.

- Vamos, hijo. - dijo Tamara - A mamá le encantará verte.

-¿Le gustará mi regalo?

-Claro que sí. – Dijo Tamara – Será muy feliz.

- Adiós, hija.

-Adiós, mamá.

- Adiós, Livia.

- Adiós, Álex. – Lo abrazó – Dale un beso a mamá de mi parte.

-Sí, doy. Si señora.

Tan pronto como aterrizó el avión, Tamara le dijo a Gonzalo que habían llegado. Quería asegurarse de que Irene estuviera en la casa de Ruth.

Tan pronto como llegaron a casa, Irene fue a abrir la puerta y gritó.

-No creo. – Comenzó a llorar – Cariño, viniste.

-Nosotros vinimos. – Mostró Alex detrás de ella – Te extrañamos, amor.

-Mis amores. – Dijo Irene llorando y abrazándolos a ambos – Yo también los extrañaba.

-Te amo mamá.

- Yo también, hijo. – lo besó – Mi angelito.

- Te traje un regalo. - Le entregó el paquete.

-Mi amor, no necesitaba preocuparse. Solo verte ya es un regalo.

-Es tu regalo de Navidad, lo compré con mi dinero.

-Mamá ya amaba, solo sabiendo esto. – Abrió el paquete – Que hermosa blusa. Gracias hijo.

-De nada, mamá.

- Hijo, ¿le harás un favor a mamá? – Dijo Tamara – ¿Llevar nuestras maletas a la habitación?

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora