Cuarentena

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Cuando Ruth tenía un mes de edad, comenzó a despertarse con menos frecuencia y se acostumbraron a su horario. Ese día, Irene se despertó y acarició la cara de Tamara hasta que se despertó.

-Buen día, amor. - dijo Irene.

-Buenos días, mi vida. - dijo Tamara y le dio un beso a Irene.

-Ruth todavía está durmiendo. Podemos tomar nuestro café juntas.

-Podríamos usar este tiempo para otra cosa. - besó a Irene - ¿Qué te parece?

-Amor, Alex ya se va a despertar. - besó a Tamara - Ahora no puedo.

-Entonces, ¿qué hora será?

-Bueno, Ruth se despertará más tarde y luego se irá a dormir de nuevo... - dijo Irene y sonrió.

-En el momento en que Joana suele ir al patio de recreo. - Tamara completó.

-Sí. Toda una coincidencia, ¿no te parece? - besó a Tamara.

-Mucha coincidencia. - besó a Irene - Espero que los horarios de hoy no cambien, porque ya estoy emocionada solo de pensarlo.

-Calma amor. - besó a Tamara - De esta manera también me pondré ansiosa, me pongo nerviosa, Ruth se da cuenta y permanece despierta.

-Ah no. Por favor. - besó a Irene - Entonces me daré una ducha fría.

-Exagerada. - besó a Tamara - Pero, adelante, prepararé el desayuno.

-Dejaré la puerta abierta, así que escucharé si Ruth se despierta.

-Vale. Hasta dentro de poco.

Irene fue a la habitación de Alex.

-¡Buenos días, mi querido!

-Buenos días, mama.

-¿Vamos a desayunar?

-¡Vámonos!

Fueron a la cocina.

-¿Que vas a comer hoy? - Preguntó Irene.

-Cereal, igual que mamá Tam.

-Hum... ¿Vas a comer con ella otra vez?

-Sí. Voy a comer con mamá.

-Entonces vale. Yo como mi tostada sola.

-Pero yo también quiero tostadas.

-¿Ah, sí? ¿Comerás conmigo hoy?

-Sí. Quiero tostadas con dulce de leche.

-Por supuesto. Tenía que ser.

Tamara llegó con Ruth durmiendo en la cuna.

-Buenos días, cariño. - le dio un beso a Alex.

-Buenos dias, mama. Comeré cereal contigo.

-De nuevo. - Dijo Irene - Él solo quiere comer lo que mamá Tam come.

-¿Y hay alguien celosa aquí? - abrazó a Irene por detrás - ¿Eh, mamá Irene?

-¿Y no debería? Dijo que comerá tostadas conmigo...

-Ah, muy bien, hijo.

-Tostadas con dulce de leche, al igual que Mama Tam - dijo Irene, fingiendo estar molesta.

-Jajajaja - besó la mejilla de Irene - Lo siento, amor. Pero tiene buen gusto.

-No tengo voz en esta casa, me acostumbré. Me alegra que Ruth siga amamantando. Si no, serían tres en mi contra.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora