Antojos

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Al ingresar al cuarto mes de embarazo, tenían una ecografía programada para averiguar el sexo del bebé.

-Tam, creo que tomaré el examen, sí.

-Tú lo sabes. Puede hacer.

-Ya sabemos que todo está bien con el bebé. Pero creo que mi madre no se calmará hasta que lo sepa.

-Es tradicional, amor. Debes querer dar algo rosa o azul. Déjala.

-No cuesta nada, ¿verdad? Ella nos ha ayudado mucho. Confirmaré la ecografía entonces.

-Sí. Mal, sé que no lo hace.- besó a Irene - Escucha, ¿te sientes bien hoy?

-Estoy muy bien. - besó a Tamara - ¿Por qué?

-Porque pensé que podríamos llevar a Alex a pasear, hacer algo diferente.

-Yo creo que es genial. Tenemos que prestarle mucha atención ahora, para que no se sienta ignorado por el otro bebé.

-Sí. Fue lo que pensé. - Pasó su mano sobre el vientre de Irene - Ya está apareciendo.

-¿Crees? Pensé que solo yo me había dado cuenta.

-No sé si es porque sé que estás embarazada. Pero creo que sí.

-Con la cantidad que he comido, no me sorprende si estoy más gorda.

-Deja de tonterías, amor. - besó a Irene - No hay nada malo contigo.

-Eres tan amable, amor. - besó a Tamara - Preparémonos para salir, antes de que sea demasiado tarde.

-¿Por qué? ¿Vas a tener sueño?

-Sí. Entonces tendrás que llevar a Alex y a mí a la cama.

-Mis bebés. - besó a Irene - Tres hermosos bebés.

-¡Idiota! - besó a Tamara.

Se prepararon y salieron al centro comercial. Merendaron y luego Alex pidió ir a los juguetes.

-Amor, no podré caminar detrás de él. Ve y yo me siento aquí.

-Por supuesto. Intentaré no demorar.

Se llevó a Alex en varios juguetes. Cuando regresó, Irene ya estaba cansada.

-Suficiente, ¿verdad, hijo? - dijo Irene.

-No. Quiero más.

-El otro día volvimos, hijo. - Dijo Tamara.

-Está bueno.

Cuando llegaron a casa, acostaron a Alex y fueron a la habitación.

-Solo quiero un baño y una cama. - dijo Irene

-Yo también. Correr detrás de Alex todo el tiempo es agotador.

-Así que nos dimos un buen baño juntas. - besó a Tamara.

Se ducharon y se acostaron en la cama.

-Amor, podrías darme un masaje. - dijo Irene.

-¿Quieres masajear dónde, amor?

-En los pies.

-OK. Yo hago.

Después de hacer el masaje, se volvió a acostar.

-Gracias amor. - besó a Tamara.

-De nada. ¿Algo más, señora?

-¿Abrázame?

- Ni siquiera tienes que pedir. - besó a Irene.

Durmieron enseguida. Durante la noche, Irene se despertó para ir al baño. Cuando regresó, despertó a Tamara.

Fly con vos (Español)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora