Capítulo 10

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Papá detiene el auto al llegar a la amplia y elegante entrada del alto edificio. Se puede ver hacia adentro al portero sentado detrás de un mostrador. Es un hombre mayor, que lleva un uniforme y encima de sus cabellos blancos, una gorra.  

- Esto no es lo que tenia en mente cuando me dijeron que viviría solo. - digo desanimado, en la parte trasera. 

- Primero y principal, no vivirás solo... - comienza a decir mamá. 

- Y segundo, acá no están permitidas las fiestas. - finaliza papá. - Si es eso lo que tenias en mente. No hagas que te echen, por favor. 

- A que debe estar habitado solamente por esos ancianos que viven solos con sus perros. - al terminar de decirlo, una señora mayor sale del edificio con un bolso colgado, en el que se asoma la cabeza de un perro con un tupido peinado. 

- Baja. - dice papá con fastidio. 

Tomo mis dos bolsos y me bajo del auto. Veo que en el que está estacionado adelante baja Carolina. Ambos cruzamos miradas de molestia. Regreso la vista a mis padres, quienes siguen en el auto, solo que bajaron la ventanilla. 

- Bueno, que te adaptes bien. - me dice papá asomado en la ventanilla del lado de mamá. 

- ¿¡Qué!? ¿¡Es que no van a ayudarme!? - me quejo. 

- Es temprano, por lo que preferimos ahorrarnos el que te sigas quejando. - dice papá. 

- Además que no hay mucho en que ayudarte, solo debes acomodar tú ropa. - sigue mamá. 

- Mandan a su hijo solo al matadero, eso es fantástico, todo un ejemplo. ¿Escribirán un libro? 

- Ves, ahí está, te sigues quejando y van solo cinco minutos. - dice papá. 

- Carolina es una muchacha muy dulce, dale la oportunidad. - dice mamá con una de sus sonrisas amables. 

- Cierto, había olvidado que tú y ella son mejores amigas. 

- Pronto estará casada contigo, así que es familia. Además de que es muy agradable y buena. 

- Ya lo creo...

- Y por cierto, tienen un auto, que deben usar en conjunto. Conduzcan responsablemente. 

Un poco tarde para eso mamá, porque en realidad no tengo licencia, ya que me la suspendieron luego de conducir ebrio esa noche en Ibiza. Claro que mis padres no lo saben, o ya me faltaría alguna parte del cuerpo. Tengo que esperar que se cumpla el plazo de multa que me dieron para volver a solicitarlo. Así que mi movilidad tendrá que depender de Carolina. Que fastidio. 

- Buenísimo, un espacio pequeño que debo compartir con ella, así le doy la oportunidad de aniquilarme en un lugar cerrado y comprimido. - digo. 

La ventanilla se sube, ya que papá presiona el interruptor que está en los mandos de la pantalla del auto. Ambos me saludan con sus manos. Y no terminan de hacerlo, que él arranca con rapidez, dejándome solo a mi suerte. 

Carolina camina hacía mi, llevando una enorme valija.

- Veo que tus padres son iguales a los míos y te abandonaron como a mi. Solo quedamos tú y yo mientras el titanic se hunde. 

- No, de hecho yo les pedí que se fueran. No necesito que me ayuden, solo es acomodar mi ropa.

- La cual veo que es bastante. 

- Tú no te quedas atrás.  

- No te voy a negar que me gusta bastante la moda. O al menos el combinar bien una prenda o sus colores. 

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora