Capítulo 106

2.8K 280 51
                                        

Renn

Ambos nos adentramos en la habitación del hotel. Ella observa todo a su alrededor, para luego posar su mirada en mi. Sus ojos reflejan que no está de acuerdo con todo esto. 

- Aquí estarás bien, nadie te buscara en este hotel. Estás bajo un nombre falso y el dueño es un viejo amigo de Hardy. - digo para tranquilizarla, aunque se que eso no es lo que le preocupa. 

- No entiendo porque no puedo quedarme en la casa de tus padres, junto a los demás. Dijeron que debíamos quedarnos todos allí. A la unica que apartan es a mi, no es justo. 

Me acerco y apoyo mis manos en su cuello. - De ser una situación normal, estarías en el asilo, pero no es el caso, entonces tenemos que improvisar tú zona acá. Eres la fuente de información. Armaras todo tú equipo y nos mantendremos comunicados con los walkie talkie. 

- Pero... - comienza a decir. 

- Además. - la interrumpo. - No eres la unica. La tía Marlon va a obligar a Eric a que se marche junto con Hardy a un lugar seguro también. 

- Así que me pones en el grupo de los de 70 años que deben proteger. 

No puedo evitar reír. Me golpea el brazo con fastidio. 

- Es por Izan, y lo sabes. Eres lo unico que tiene. 

- Eso no es cierto. - me señala con un dedo molesta. - Y no vuelvas a decirlo. 

- ¿Estarás bien aquí? - pregunto cambiando de tema. Tampoco me gusta hablar de esa pequeña posibilidad de que no vuelva a ver a mi pequeño hijo. De solo pensarlo se me hace un nudo en mi estomago. 

- Si. Eres tú quien me preocupa, todos te buscan. 

Meneo la cabeza. - Solo alguien que me tiene muy calado podría reconocerme ahora con estás pintas. -bromeo.  

Sus ojos grises me miran con angustia, levanta su mano y la lleva a mi cabeza, deslizándola por mi cabello. Se le forma una sonrisa en su rostro, que se le costo pero aún así lo hizo para darme cierta tranquilidad y apoyo. 

- Sigues siendo el más guapo para mi. 

Sonrío también y dejo un beso en sus labios. - Tengo que irme, con Evan recibiremos los armamentos que vienen de España. 

- ¿Me mantendrás informada? - pregunta con preocupación. 

- Claro que si. - me giro y me encamino hacía la puerta. 

- Hablo enserio Renn, esto de estar aislada aquí, sin saber nada de ninguno de ustedes, me va a volver loca... - camina detrás de mi. 

Abro la puerta y me giro, apoyándome en el marco. Ella está frente a mi. 

- Cuando te entre el temor tienes que pensar que estas casada con Renn Marshall, mi amor. Los Marshall siempre solucionamos todo. Y siempre cumplimos nuestras promesas, te dije que vendría por ustedes. 

- En teoría yo fui por ti. 

Río y dejo un beso en su frente. - Te amo. No lo olvides. - me doy la vuelta y salgo de la habitación. 

- Cuida de todos. - me dice. Giro mi cabeza, mientras sigo avanzando. - Te amo. 

Sonrío y vuelvo la vista al frente. 

Cuando salgo del hotel, subo al auto y Evan no tarda en comenzar a conducir nuevamente. Se mete por calles poco transitadas e iluminación, para no ser captados por las cámaras. 

- Eso fue rápido. - dice. 

- Es como una bandita sobre una herida, debo quitarla rápido para que duela de una. 

- ¿Crees que sea buena idea? - pregunta. 

- ¿Qué cosa? Tendrás que ser más especifico, porque últimamente dudo que todo sea una buena idea. 

Suspira. - El plan. 

- ¿Qué otra opción tenemos? 

- Buen punto... - dice, pero no muy convencido. 

Quedamos en silencio, mientras él sigue conduciendo. Lo conozco lo suficientemente bien, como para notar que está tenso y que busca las palabras para decirme algo. 

- Anda, dilo... - le pido. - Sabes que puedes decirme lo que sea. 

Pasan unos segundos, hasta que se decide a hablar. - Si... si algo me sucede...

Lo miro. - Nada te va a suceder. - lo interrumpo de forma brusca. Suspiro, no era mi intención que sonara así. - Lo siento. Estoy... estamos bajo mucha presión y... 

- Se que lo estás. - sigue con su vista al frente, conduciendo. Yo tengo mi mirada fija en él. - Y puede que todos estemos preocupados, pero tú eres el que se lleva la peor parte, porque eres el jefe. Todo está encima de tus hombros. - hace una pausa. - Es por eso, que busco... aligerarte, digámosle, ese peso. 

- ¿De que diablos hablas? - le pregunto sin entender. 

Me orilla a un costado, detiene el auto y gira su cuerpo para observarme. 

- Confío en ti. Y lo haré siempre, sin importar lo que suceda. Eres un gran jefe. No hubiera apostado ni cinco centavos por ti, pero superaste por mucho mis expectativas. 

- Evan... 

- No. - me interrumpe firme. - Déjame terminar. Quiero decirlo, pero lo diré solo una vez, luego volveré a poner mi manos en el volante y seguiré conduciendo. ¿Si? - asiento. Queda en silencio unos segundos. - Te seguiré a donde sea, haré todo lo que ordenes... Hasta mi ultimo aliento. Y... Y yo no quiero que mi vida sea una carga para otros. Así que... tan solo no te preocupes por mi. 

- Por más que lo digas, no es como si tú vida me va a importar menos que la de los demás. 

Queda pensativo. - No se si... si después de tanto tiempo significa algo para ti, o te importa, pero... te perdono. 

Lo miro con sorpresa. No esperaba oír eso. 

- Significa mucho para mi que lo digas, si es que en verdad lo sientes. 

- Claro que si. - responde sin dudar. 

- ¿Qué te hizo querer decírmelo? - pregunto. 

- Supongo que estos momentos decisivos que estamos atravesando. - responde. - Me hizo darme cuenta de muchas cosas. Y una de esas es que eres mi amigo... mi mejor amigo. Luego de Clover, claro. 

Río. - Me alegra haberte recuperado. 

Nos quedamos observando en silencio. - No voy a besarte para liberar la tensión, si es eso lo que esperas.

Lanzo una carcajada. - Idiota. Ya quisieras besarme. - ríe. - Anda, sigue conduciendo. 

Vuelve a ponerse de frente. Enciende el auto y empieza a conducir nuevamente. 

- ¿De que otras cosas te has dado cuenta? - pregunto con curiosidad, rompiendo el silencio. 

- Eh... - queda pensativo. - Que he sido una porquería, en resumen. Lo he sido con mi hermano, con mis padres... con Clover. Y... y quiero cambiar eso.

- Lo harás. Cuando solucionemos toda está mierda. 

- Empezando con Clover. Creo que es la unica, aparte de mis padres, que me ha aguantado tanto. A ellos no les queda opción, pero ella... - suspira. - Podría tener algo mejor...

- No conozco a alguien más transparente que Clover. - digo. - Ella sabe lo que vale y lo que merece. Si está contigo es por algo. 

- No lo sé... 

Sonrío. - Ya nos hemos puestos sentimentales, otra cosa más que digas no dañara tú reputación. - digo. - Puedes decirlo en voz alta. 

- ¿Qué cosa? - pregunta confundido. 

- Sabes bien el que... 

Sigue conduciendo en silencio. Suspira. - Si. La amo... 

- Ya todos lo sabíamos. - digo. Ríe. 

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora