Capítulo 39

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Renn

Al entrar a la casa de mis padres, me cruzo con Claudia.

- Hola Renn. - me dice con una sonrisa.

- Hola Clau. - le devuelvo el saludo. - Oye, que bueno que te encuentro. Se que hoy es el cumpleaños de Carolina, lo leí en su expediente.

- ¿Ella no lo menciono? - pregunta extrañada.

- No. - digo apenado.

La verdad es que me dolió un poco que no me haya dicho.

- No es personal, Caro no es muy de festejarlo, no le gustan las grandes celebraciones en su honor.

- Diablos, había pensado con los chicos del clan hacerle una pequeña fiesta sorpresa. Quería preguntarte que le podría gustar.

- Ese es un detalle muy bonito, Renn. - dice con una sonrisa.

- ¿Crees que sea mala idea?

Queda pensativa. - Sabes, puede que un cambio le haga bien. Necesita animarse y festejar con gente de su edad.

- Yo también creo que podría animarla. ¿Qué temáticas crees que le gustaría?

- Eh... - queda pensativa.

- Había pensado hacerlo algo al estilo sevillano.

- No es una mala idea, a ella le gusta mucho las tradiciones de nuestro país. - dice. - Aunque... ahora que lo pienso, Carolina de pequeña siempre deseaba que su cumpleaños sea en octubre, según ella porque quería tener un cumpleaños al estilo Halloween. Siempre le gustaron las cosas de miedo, lo sombrío y el estilo gótico...

Como lo pensé, es verdad que le gusta todo eso.

- Genial, gracias por la ayuda.

- No hay de que. En lo que pueda ayudarte, sabes que puedes llamarme. Nos vemos. Que salga todo bien. Quiero ver fotos.

- Claro. - digo riendo. Claudia sale por la puerta de la entrada.

Veo a mi madre parada a un lado, con esa dulce sonrisa suya.

- Hola hijo.

Me acerco a ella y dejo un beso en su mejilla. - Hola ma.

- ¿Todo en orden? - me pregunta.

- Si, ¿crees que podamos hablar? Me gustaría un consejo.

Me mira con una sonrisa picara. - ¿De amor?

- No, no... más bien de.... de.... - no logro encontrar la palabra adecuada.

- Está bien, no necesita un titulo. Ven, vamos al jardín que está lindo.

- ¿Y papá? - pregunto.

- Hayes, Hardy y Eric lo convencieron de ir a jugar golf.

- Ay dios, se está convirtiendo en uno de esos ancianos.

Mamá ríe. - No te preocupes, no lo dejaré caer en esa.

Salimos al jardín y nos sentamos en unos sillones bajo uno de los enormes arboles. Entre las dos sillas, hay una pequeña mesa circular, que encima tiene una jarra de limonada con dos vasos, uno tiene la marca del labial rojo que usa Claudia.

- No sabía que tú y Claudia eran amigas. - digo.

- Podría decirse que lo somos, es decir, nuestros hijos están por casarse y cuando viajábamos con tú padre a España, que él hacía negocios con Sergio, ella y yo siempre nos entendimos bien. No es la clase de amigas a la que estoy acostumbrada, conoces como es la tía Marlon.

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora