Capítulo 25

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Carolina

Manuel cuando se despertó no sentía las piernas, no podía caminar. Los doctores le habían hecho estudios y le dijeron que con rehabilitación iba a recuperar en parte la capacidad de caminar. 

Fueron meses duros, para ambos. Yo aún no había hecho el luto por la perdida del bebe, tenía todos mis pensamientos enfocados en él y en que se recuperara. 

Nos fuimos a vivir juntos, en una casa adaptada que sus padres le prepararon, yo tome el rol de enfermera. Lo llevaba a rehabilitación, le cambiaba los vendajes, lo ayudaba a ducharse, a cambiarse, todo. Entre nosotros no había comunicación. Su rostro parecía como de una estatúa, carente de emoción y o alguna expresión. No hacía ni muecas de dolor. Y eso que el doctor le dijo que iba a ser normal que sintiera mucho dolor, pero él no quería ni siquiera los calmantes. Era como si quisiera sentir ese dolor, pero se lo tragaba por dentro. Dejaba que lo carcomiera. 

Uno de nosotros tenía que ser el fuerte, no podíamos derrumbarnos los dos o no saldríamos más de esa. Así que yo asumí ese rol. Él me daba las fuerzas que necesitaba. El verlo a mi lado, pese a que no estaba bien, me hacía sentir afortunada. Agradecía tanto tenerlo. 

Necesitaba tiempo para sanar, había sido mucho para él... su hermano, la posibilidad de convertirse en padre, sus piernas. Yo sabía que juntos podíamos salir de esa. Siempre trabajamos juntos y nada nos detenía. Él solía decir que yo era la fuerza y el la emoción. 

Tenía que traerlo de vuelta. 

- Me hubieras avisado que venías. - digo, mientras lavo los trastes que quedaron de anoche. 

- Si te avisaba no me hubieras abierto la puerta. - me responde mi madre. - ¿Dónde está Manny?

- En rehabilitación, tengo que ir por él dentro de 30 minutos. No te extiendas más de eso con tu sermón. 

- No vengo a darte un sermón, solo quería verte. No te hemos visto desde hace días. 

- Estoy ocupada mamá. 

- Deja que contratemos a alguien, no tienes porque hacerlo todo tú sola. 

- Quiero hacerlo. Por él y por mi. Por nuestro futuro. 

- Cariño, ¿Qué futuro? - dice apenada. 

- Él retomara medicina y yo el clan. Y en unos dos años nos casaremos. 

- ¿Eso lo han hablado? ¿O llegaste sola a esa conclusión? 

- Es nuestro plan desde hace cuatro años. 

- Las cosas son diferente ahora, ambos son diferentes. 

- ¡Claro que no! - grito molesta. 

- Carolina, Manuel no está bien. 

- ¡Pues claro que no! - mis ojos se llenan de lagrimas. - Pero lo va a estar. 

- Hija, tú tampoco estás bien. ¿Cómo vas a ayudarlo si no te ayudas ni a ti misma? 

- Yo voy a estar bien, en la medida que él lo este. Porque vamos a superar juntos el dolor y haremos nuevos planes. 

- No es todo así de sencillo... - dice apenada. 

- ¡Deja de mirarme como si él estuviera muerto! ¡No lo está! 

- Me preocupas. No te veo bien. Tienes ojeras, tu cabello sucio, ropa descuidada. Estás reprimiendo todo por dentro, como acostumbras. Vas a explotar. 

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora