Capítulo 76

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Renn  

- Clase terminada. - digo. 

Lanza un suspiro cansado. Le extiendo una botella de agua y toma de ella. 

- ¿Qué tal lo estoy haciendo? - pregunta algo impaciente. 

Llevo mi mano a su cabello. - Ya te he dicho que lo vienes haciendo de maravilla y eso que apenas comenzamos. Tranquila, que no tienes apuro y tampoco nada que probarle a nadie, que sabemos de sobra como eres. 

- Papá no. - dice seria. 

- ¿Eso es lo que tanto te altera? ¿Lo que opine papá?

- No lo que opine. Quiero demostrarle que soy capaz de hacerlo, que soy como él.

- ¿Enserio eso es lo que quieres? 

- Renn, a mi no me interesa esa mierda romántica y sensible, no soy así.

- Eso decimos todos. 

- Siento que no me cree capaz, que solo puedo ser la niña malcriada que le gusta ir de compras.

Río. - ¿Enserio piensas que esa es la opinión de papá de ti? Dios, estás tan equivocada. Al contario, se ve tan reflejado en ti, que eso lo asusta. Eres el centro de su mundo, le encantaría que seas eso pero no porque no te crea capaz de estar en este mundo, sino que para su tranquilidad le encantaría mantenerte alejada.

- Pero no puede. 

- ¿Puedes culparlo por intentarlo? - digo. - Ahora toma tus cosas y ve a casa, que tengo que seguir trabajando. 

Me toma del brazo. La observo, ella me mira con esos ojos bien firmes. Hasta su mirada es igual de tenebrosa que la de papá.

- Necesito que me des una fecha. - me pide. - Por favor.

Quedo pensativo. Suspiro. - Dos años. - digo luego de un prolongado silencio. - Una vez que cumplas los 18, ¿si?

Sonríe triunfante. - Si.

- Bien. ¿Sabes en la presión que me pones?

- ¿Qué opción te queda? No es como si me dijeras que no, lo aceptaría y me quedaría en casa peinando a mi pomerano.  

- Yo creí que el clan sería mi muerte, pero lo serás tú Arwen. 

- Te quiero hermano. 

- Se nota. - digo saliendo de la sala de entrenamiento. 

La distingo de espaldas, sentada en su escritorio. Me voy acercando a ella lentamente y noto que tiene su mirada fija en la pantalla y sus dedos se mueven a una velocidad asombrosa.

- Hola. - digo suavemente en su oído.

Natalie da un brinco en su asiento y se da la vuelta. Me mira con fastidio.

- ¡Qué casi me infartas! - se queja.

Río. - Lo siento. - apoyo mis manos en cada uno de los respaldos, encerrándola entre mis brazos. Nuestros rostros están apenas a unos centímetros de distancia. Ella toma mi cara entre sus manos y yo termino con la distancia, uniendo nuestros labios, que no tarda en romper.

- Tenemos que ser profesionales. Nada de esto en el trabajo. - dice seria.

Suspiro. - Bueno... - accedo, pero no muy convencido. - ¿Hacemos algo por la noche?

- ¿Qué tienes en mente?

- Sorpresa. - digo con una sonrisa. - ¿Primera cita?

- Qué no pierdes el tiempo, no han pasado ni 24 horas. - dice divertida.

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora