Renn
Las semanas iban pasando y cada vez nos acercábamos a la fecha de la boda. Lo que tenía bastante alterada no solo a Natasha, la organizadora, sino también a mi madre y a Claudia. Por suerte, con Carol creamos nuestra propia burbuja. Allí dentro no dejamos que nos alteren todas esas cosas, ni las de la boda, ni las del asilo.
En el asilo, Rocco aún está bastante presente, lo que en parte nos ayuda hasta que adentremos de lleno en todo esto, pero en parte nos dificulta porque todos los que trabajan allí, aún lo siguen mirando a él para que de las ordenes. O si alguno de nosotros da una, lo miran para que confirme. Todavía no me ven como el jefe y nos los culpo. Al menos entre nosotros seis seguimos con la armonía. Si es que le puede llamar así.
Mason trabaja en las oficinas, así que lo vemos una o dos veces a la semana; Natalie está siempre metida en el área de informática, por lo que casi ni la veo, mucho menos hablamos. Pero el que si la ve bastante es Finn, quien viene a verla casi todos los días al asilo. Todos estuvieron de acuerdo con decirle a lo que en verdad nos dedicamos, así que negarme era inútil, ya que yo era el unico que tenia un problema con ello. Con Carol, Clover y Evan no dejamos de entrenar, entre los cuatro juntos lo hace más difícil e incluso llevadero. Siempre elegimos a uno y los otros tres tenemos que atacarlo a la vez. Eso es lo que más me ha ayudado, ya que cada uno de ellos tiene una forma diferente de pelea, así que enseñan su forma a los otros. La flexibilidad de Clover, la fuerza de Evan, la rapidez de Carol y yo... bueno yo aún estoy tratando de descubrirme. Según Clover jamás ha visto una puntería como la mía, pero no quiero depender de un arma para defenderme. Es por eso que le estoy poniendo tanto esfuerzo al entrenamiento.
Un nuevo deseo se a apoderado de mi, algo que pienso en ello todos los días. Quiero ser imparable.
Los cuatro nos sentamos en el suelo de colchonetas, de la sala de entrenamiento, una vez que terminamos. Tomamos de nuestras botellas de agua, mientras recuperamos el aliento.
- ¿Cuándo llegará el día en que no nos dejes con estas ganas de morirnos? - le dice Evan a Clover.
- Te faltan muchos entrenamientos, mi amigo.
- Siento mucha paz al ver el asilo tan vacío. - dice Carol.
Es bien temprano en la mañana, ya que venimos a hacer este entrenamiento extra antes del horario en el que empiezan las actividades y el movimiento aquí.
- Saben, de más chicos no me gustaba venir aquí. - comienzo a decir. - Me parecía como un pozo... sin ventanas, sin luz natural, todo tan frío... y ahora... me gusta estar aquí dentro, encerrado.
- Aw, le has agarrado cariño. - se burla Carol.
- Hacía un tiempo en el que no me quedaba en un lugar fijo por más de un semana. - sigo diciendo. - Pase muchos años sin... asentarme, digamos.
- ¿Por qué tanto tiempo huiste de tú casa? - me pregunta Clover.
- No huía de mi casa, sino más bien de lo que yo era... o de lo que iba a ser.
- Yo también intente huir de todo, de mi casa, de lo que era, de lo que nací para ser... - dice Clover. - Pero, en un momento como que mi cabeza hizo un clic y entendí que uno no necesita huir de si mismo, sino ser una mejor versión de eso.
- Me gusta como suena eso. - digo con una sonrisa.
- Con eso no quiero decir que voy a seguir los pasos de la Madre Teresa de Calcuta, pero bueno, al menos no soy una asesina a sueldo sin moral ni escrúpulos.
Los tres reímos.
- Yo he hecho mucha mierda, pero nunca quise ser alguien diferente. - dice Evan.
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Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)
Teen Fiction*SPOILERS "NO PUEDES COMPRAR MI AMOR"* Renn Marshall es un joven arrogante, millonario, egocéntrico y malcriado. Su padre es la cabeza del clan más importante de Nueva York. Él cree tenerlo todo y ser feliz estando de fiesta en fiesta, viajando con...
