Capítulo 110

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Renn

Abro mis ojos y lo primero que siento es un fuerte dolor de cabeza, además de sentir una molestia en mi cuello. Me llevo la mano hacía allí y enseguida me viene el recuerdo, algo borroso, de Aiden atacándome en el auto. Maldito hijo de puta, sabía que algo raro había con él. Tendría que haberle hecho caso a mis instintos. 

Lo siguiente que me percato es que estoy acostado en una cama. Me siento y observo a mi alrededor. La habitación es grande, las paredes son de un color oscuro, al cada costado de la amplia cama hay dos mesas de noche, con una lampara encima de cada una, enfrente hay un armario y al lado de este un escritorio con una silla. Me paro y voy hacía la ventana que hay a un costado. Veo que da a un descampado muy verde, que no se distingue nada a los lejos. Estrello mi puño con fuerza contra el vidrio, con la intención de romperlo, pero lo unico que consigo es hacerme daño en la mano. 

- Es vidrio blindado. - oigo una voz a mis espaldas. Me doy la vuelta y veo a Aiden parado en la entrada de la habitación. - También es a prueba de sonido. 

- ¡Hijo de puta! - exclamo abalanzándome hacía él, pero me freno en seco cuando levanta un arma y me apunta. 

- Anda, da un paso más. 

- Debería estrangularte con mis propias manos ahora mismo. Eres un puto traidor. Traicionaste a tú familia, tú sangre. 

- ¿Traidor? Revisa el significado de esa palabra. Nunca le he dado mi lealtad de Kian Marshall. Y puede que nos una la sangre, pero nada más. No son mi familia y jamás lo fueron. No le debo nada. 

- ¿Nada? ¿Te olvidas en la casa de quien viviste?

- ¿Y por qué fue eso? ¡Porque mato a mis padres! - grita molesto, con su mirada llena de rabia. - Ponte en mi lugar, niño. ¿Cómo te sentirías tú si yo matara a los tuyos y luego tuvieras que vivir conmigo? Y que encima te tratara con desprecio, como si todo fuera tú culpa y no de él. 

- Mi padre no los mató. ¡Era su hermano! Solo fue un accidente... 

- Un daño colateral. - dice. - Para ustedes solo importan ustedes mismos, los demás son daño colateral. - me observa, puedo notar el desagrado en su mirada. - No te mereces el nombre que llevas. Ese era el nombre de mi padre. Un hombre inteligente, dedicado, que creía en la justicia y en hacer el bien. Tú no eres más que un asesino, un delincuente. No eres el héroe de la historia.

Lanzo una risa socarrona. - ¿Te piensas que me creo el héroe? - río burlón. - Para ser que pasaste casi tres años con nosotros, se ve que no me conoces de nada todavía. Créeme, se que no soy el héroe. Solo me interesa proteger a mi familia. Nada más. No voy a ser hipócrita y decirte que me importa la paz mundial y la preservación del medio ambiente. 

- Si que eres un Marshall... Egoísta y ególatra. - tira sobre la cama unas prendas de ropa. - Es para que te cambies de ropa. Quiere verte. 

- ¿Quién? ¿Quién diablos está detrás de todo eso? - pregunto con voz firme. 

Me observa con una sonrisa divertida. - Ya lo averiguaras por tú cuenta. - se da la media vuelta para salir por la puerta. 

- ¿Y que hay de Jude? - pregunto, logrando que se detenga. Gira su cabeza. - Es tú hermano. ¿Con el también fue todo mentira? Hiciste que te perdonara para volver a clavarle el puñal. 

- El fue el primero en clavarlo, cuando eligió a ese asesino en lugar de a su propio hermano. - queda pensativo. Pareciera como si quisiera decir algo más, pero se arrepiente. Regresa la mirada al frente y sale de la habitación, cerrando la puerta. Me dirijo hacía esta, intentando abrirla, pero es inútil, como era de esperarse esta cerrada.  

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora