Natalie
Con Renn estamos metidos en la bañera, bajo la espuma, uno en cada punta.
- Ya quiero decirle a todo el mundo. - dice con una sonrisa.
- Debemos esperar, al menos hasta que vaya a hacerme el primer control.
- Ya lo sé... pero es que necesito gritarlo.
Río. - ¿Niño o niña?
- En realidad, creo que no tengo preferencia. Lo voy a amar de igual forma, porque es una parte de ti. - queda pensativo. - Aunque... si es niña y si es como Arwen, mejor me hago una vasectomía ya mismo.
Lanzo una risa. - Tú por que no sabes comprenderla.
- Ya me veo de acá a 18 años igual a mi padre. Sin embargo, puede que tengamos un poco de suerte y tenga tú calma.
- Si... yo no me confiaría tanto.
- Malditos genes.
Flexiono mis piernas para poder acercarme más a él, Renn mi imita e intercalamos nuestras piernas, para quedar con nuestros rostros bien cerca.
- Yo amo tus genes. - digo poniendo mis manos en sus mejillas y acariciándolas. - Amo cada parte de ti. Más ahora que tendremos un mini Marshall.
Lleva sus manos a mi cintura y unimos nuestras frentes.
- Amo como suena eso. - pasa sus dedos por mi cabello, colocándolo detrás de mis orejas. - Mañana iremos al doctor a primer hora. Todo estará bien, ¿si?, tú no te preocupes.
Asiento. - Si.
Un año después de que nos casamos tuve un fuerte sangrado. Me levante por la mañana y toda las sabanas de mi lado se encontraban manchadas de sangre. Renn no tardo en llevarme al hospital. Ahí nos enteramos, luego de unos estudios, que había tenido un aborto espontaneo. Ese día perdimos algo que no sabíamos que teníamos... ni que queríamos. Apenas tenía unas cuatro semanas, pero aún así sentimos una inmensa tristeza al saberlo.
Así que en ese momento, nos dimos cuenta de que queríamos tener un bebé. Lo intentamos por un año y medio, pero no lo lográbamos.
Hasta ahora...
Comencé a sospecharlo hace una semana atrás. Lo atribuí al hecho de que estuve comiendo comida bastante extraña, típica de China. Pero cuando caí en cuenta de que no me venía, supuse que podría ser otra cosa. Quise esperar a volver para hacerme un test. Iba a aguardar a que Renn llegara, pero desistí, ya que no quería ilusionarlo y que de negativo.
Su mirada de alegría al oír que era positivo, es algo que me va a quedar grabado por siempre, al igual que la forma en la que abrió sus ojos al ver el test en mi mano.
Nunca imagine que yo llegaría a ser madre. Siempre pensé que sería la tía Nat, la antisocial que bebe y fuma, de los hijos de Grace. Mucho menos pensé que tendría los hijos de Renn Marshall. Solo en mis más locos sueños eso era posible.
He vivido muchas vidas gracias a todos los libros que he leído, pero si tuviera que quedarme en una, sin duda elegiría la mía. Y eso es algo que nunca creí que diría.
Eso es todo lo que le ha dado Renn a mi vida. Un sentido, que no supuse que encontraría.
- ¿Ya Arwen reclamo su puesto? - le pregunto, mientras nos estamos vistiendo, luego de salir de la bañera.
Renn solo lleva esos pantalones de algodón, tiene todo su torso al descubierto. No puedo dejar de admirar todo su cuerpo lleno de tatuajes. Bien hizo lo que dijo que haría. Una vida, una marca en su piel. Lo hace como una forma de probarse a si mismo que es un monstruo, pero para mi no deja de ser él. Mi Renn, mi mejor amigo, mi esposo. Su ojo izquierdo sigue siendo atravesado por esa cicatriz, que ya es parte de él. Me gusta ese aspecto que infunde tanto respeto y temor entre todos. Es tan diferente, físicamente, al chico que conocí, aún así me sorprendo a mi misma, cada día amándolo más. Es un sentimiento extraño, el de querer tanto a una persona, sientes algo maravilloso dentro de ti. Un sentimiento que te llena. Todavía más, cuando el otro también lo siente así, cuando es mutuo.
Él me mira y me dice tanto con esos ojos celestes tan transparentes, que tienen ese brillo cuando me observa. Ahí me siento la persona más feliz y afortunada del mundo.
- Evidentemente. - me responde. - Y cinco horas antes de cumplir los 18 años. Yo pensé que me llamaría a las 12 en punto.
Río. - Toda su vida ha esperado ese momento.
- Es que... no deja de ser una niña.
- No todas las niñas son iguales.
- No puedo dejar de preocuparme. - dice. Se sienta en el borde de la cama. - Y ahora nosotros con un bebé...
Me acerco y quedo parada adelante suyo. Paso mis dedos por su cabello.
- Se que nos protegerás.
Levanta la vista para mirarme. Pone sus manos en mi cintura. - Moriría por ustedes, por que nada les suceda.
- Tú no te vas a ir a ningún lado, porque nada nos va a suceder.
Apoya su frente en mi panza, mientras yo sigo acariciando su cabello. - ¿Y si nos vamos a vivir a un pueblito de Escocia, solo los tres y regresamos cuando cumpla los 18?
- No serías tú. No es la vida que estás destinado a vivir.
- Lo haría si es lo que quieres.
- ¿Crees que estaría contigo si esa fuera la vida que quiero?
Vuelve a levantar su cabeza para observarme. - ¿Por qué yo? ¿Por qué me elegiste a mi?
- Porque eres el unico que me veía cuando me sentía invisible.
- "Yo me enamoré de sus demonios, ella de mi oscuridad. Éramos el infierno perfecto." - cita.
- Mario Benedetti.
- Así es, mi chica lista. - dice con una sonrisa. - Puede que nuestros hijos vayan a tener mi terquedad, pero al menos tendrán tú inteligencia.
- Eso me deja más tranquila. - digo. Ríe.
- Por cierto, has llegado antes y arruinaste mi sorpresa.
- ¿Ah si? ¿Qué era? - pregunto con curiosidad.
- No era tan sorprendente como la tuya, pero... iba a preparar la cena. Tome un curso cuando no estabas.
- Te equivocas, sin duda la tuya es más sorprendente.
- Iré a comenzar a preparar todo, o más que cena, será un desayuno.
- Por cierto, le prometí a tú madre que mañana iríamos a cenar a su casa.
- ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!?
- Para festejar el cumpleaños de Arwen.
- ¡Natalie! - se queja como si fuera un niño pequeño.
- ¡Es el cumpleaños de tú hermana!
- Si, pero ¡No te he visto en dos semanas! ¡Tenemos que recuperar las horas de sexo perdidas! - se queja. - ¡Tuve que poner una almohada en vertical de tú lado!
- Las recuperaremos, no te preocupes.
- Espera. No será hijo de un asiático, ¿verdad?
- Solo lo sabrás cuando nazca, cariño. - le respondo divertida.
Ríe y deja un beso en mis labios. - Dios, te extrañe tanto.
- Ahora ve a alimentarnos, que tú hijo y yo tenemos hambre.
- Pensandolo un poco, no se si sea una buena idea, no quiero intoxicar a ninguno de los dos.
- Yo te tengo fe. - digo. - Además, te ayudare.
- ¿Alguien que sabe menos que yo? - pasa su brazo por encima de mis hombros.
- Si pudimos crear un bebe, yo creo que podremos crear algo decente.
- Terminaremos comiendo sándwiches con pan de molde, ¿verdad? - dice, mientras salimos de la habitación.
- Si.
Se encoje de hombros. - Por mi bien.
Río. Deja un beso en mi cabeza.
Que felicidad es regresar a mi hogar. Allí a donde sea que este Renn esperándome, dónde sea mientras estemos juntos.
Ahora los tres...
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Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)
Teen Fiction*SPOILERS "NO PUEDES COMPRAR MI AMOR"* Renn Marshall es un joven arrogante, millonario, egocéntrico y malcriado. Su padre es la cabeza del clan más importante de Nueva York. Él cree tenerlo todo y ser feliz estando de fiesta en fiesta, viajando con...
