Natalie
Yo solo se que me estoy volviendo loca.
Esto de no saber donde está Renn, si se encuentra bien, si no está en peligro, me esta volviendo loca. He tratado de localizarlos, pero ha sido imposible. No puedo recordar los nombres falsos que nos había asignado Peter, no me tome las molestias de memorizarlos, porque no creí que tendría que. En parte debería dejarme tranquila que no sean fácil de localizar, porque se que si yo no pude, nadie más podrá hacerlo. Pero está incertidumbre me está matando. Mi madre me dice que intente distraerme, ¡Cómo si pudiera! basta con mirar a Izan y verlo a él en sus ojos.
Si hay algo positivo que puedo rescatar de todo esto, es que pone muy feliz ver a mi padre tan alegre con Izan. Creí que sería mamá la primera en sofocarlo, pero me equivoque ha sido papá. Tiene un brillo en sus ojos cuando está con su nieto.
Las semanas van pasando y no he tenido novedades de ellos. Se que están bien, lo siento, pero no puedo evitar que sentir que el corazón se me encoja al pensar en ellos. Es como si estuviera en una isla desierta. Sola, sin comunicación, sin saber que es lo que sucede más allá. No debí haber accedido tan fácil a quedarme aquí... aunque fue por Izan. Renn tenía razón, por más que no lo quiera.
Entre mis dedos tengo el collar que me regalo esa navidad. Dentro aún tiene ese pequeño papel, escrito con su letra, en el que se lee "Te amo". Puedo ver esa noche como si hubiera sido ayer. Él, con su gorro de lana, su funda, y su abrigo. Mirandome con esos ojos, que siempre tienen ese brillo especial cuando te ven. Ese rostro de niño bueno, con su sonrisa inocente, pero por dentro... por dentro es... el lobo. Un lobo que perdió parte de su manada. Aún si, no deja de ser un lobo. Se recuperara y podrá atacar con sus garras, destrozara todo...
- Natalie... - oigo la voz firme de mi madre, trayéndome a la realidad. La observo, está frente a mi.
Los dos estamos desayunando en el comedor. Mi padre se levanto, luego de ofrecerse como voluntario para cambiar el pañal de Izan.
- Lo siento, ¿Qué decías?
- Que desde que has llegado no has asomado tú cabeza por nada. Podríamos abrigar bien a Izan e ir a pasear, es un hermoso día de sol. Estás muy pálida, más de lo habitual,necesitas que te de la vitamina c en rostro.
- Si... podríamos. - digo dubitativa.
Me observa apenada. - ¿Qué sucede? - me pregunta. - Estás muy con tú cabeza en otro lado. Me recuerda a cuando eres adolescente. La verdad no me preocuparía, pero ahora no llevas un libro en tus manos.
Suspiro. - Lo siento... es que... - vuelvo a suspirar. - Estoy cansada de estar aquí sentada, esperando.
- Nada de pega a la silla, hija. - me dice. La miro. - Haz algo para cambiarlo.
- No tengo tanta destreza para lo físico como ellos.
- ¿Quién dice algo de fuerza física? Tú fuerza es tu mente, Natalie. Tú inteligencia. No la desaproveches, aquí sentada en una silla, esperando a que vengan a tú rescate. Ve tú. Cruza el puente.
- ¿Y eso que quiere decir?
- Dale la interpretación que tú quieras. - me sonríe.
Quedo pensativa. - Tienes razón.
- Acostumbro a hacerlo.
Me paro y dejo un beso en su mejilla. - Estaré en mi habitación.
- Tú tranquila, nosotros nos encargamos de Izan.
- Gracias mamá. - digo. - Enserio.
Me sonríe. - No hay de que cielo, ahora ve, pon en funcionamiento esa cabeza.
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Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)
Teen Fiction*SPOILERS "NO PUEDES COMPRAR MI AMOR"* Renn Marshall es un joven arrogante, millonario, egocéntrico y malcriado. Su padre es la cabeza del clan más importante de Nueva York. Él cree tenerlo todo y ser feliz estando de fiesta en fiesta, viajando con...
