*SPOILERS "NO PUEDES COMPRAR MI AMOR"*
Renn Marshall es un joven arrogante, millonario, egocéntrico y malcriado. Su padre es la cabeza del clan más importante de Nueva York.
Él cree tenerlo todo y ser feliz estando de fiesta en fiesta, viajando con...
Con Carolina nos levantamos temprano, cuando sonó la alarma a las 5 de la mañana.
- Aún es de noche, no puedo creer que Rocco nos haga levantarnos a está hora. - digo con fastidio, mientras observo el cielo oscuro por el ventanal.
Estoy sentado en una de las sillas que rodean la mesa de la cocina. Tengo una taza de café entre mis manos. Bostezo, mientras batallo por mantener mis ojos abiertos.
- Al menos nos lleva en verano y no cuando hace frío. - me responde, entrando a la cocina.
- No se para que abrí mi bocota.
- Tú lo has dicho, porque estamos cansados de no avanzar. - sigue diciendo. - Renn, ¿me ayudas?
Se para a mi lado de espalda. Levanto la vista y veo que tiene sus dedos detrás de su cuello sosteniendo algo. Me paro y le prende la cadenita. Me llevo una gran sorpresa cuando se da la vuelta y veo que lleva la del pajarito que le regale y no la de la abeja.
- Gracias. - me dice con una leve sonrisa, llevándose la mano al dije.
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Se quitó la otra y se puso la que yo le regalé... me eligió a mi...
O al menos así me siento.
Le devuelvo la sonrisa. Carolina se dirige hacia donde está la cafetera y se sirve en una taza.
- Carol... - la llamo, a lo que ella se gira y me observa. - No te dije la verdad...
- Tienes que decirle. - me dice Carolina, una vez que termino de contarle la historia de los tres.
- ¿En que lo cambia? Han pasado 10 años.
- Puede que para Evan si sea importante saberlo. - dice. Quedamos en silencio unos segundos. - Se honesto. Luego de que te cambiaste de escuela, ¿la olvidaste?
No respondo por unos segundos. - Si... - digo apenado.
- Ahí tienes tú respuesta. De porque para ella era Evan y no tú. ¿No has pensado en que capaz él nunca la olvido? Hay amores que te marcan Renn, puede que no lo sepas aún, pero es así.
- Tienes razón, nunca experimente eso.
- Pues, es un sentimiento que te acompañe siempre. Más haya que termines con la persona o no.
Se vuelve a formar un silencio en la cocina.
- ¿Piensas como la mierda de mi? - le pregunto.
Con honestidad, temo a su respuesta. Su opinión es de las pocas que me importan últimamente.
- Eras tan solo un adolescente herido y malcriado. Ya no eres así, lo eras hasta hace unos meses atrás, pero ya no. Y eso es un gran paso.