Capítulo 13

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Los días fueron pasando, entre el entrenamiento en el asilo con Rocco y mi convivencia con Carolina. Si es que se le puede llamar convivencia. No nos hablamos, ni siquiera nos miramos. Ella come fuera y yo como cereal. Con los del clan tampoco hablo. Así que mis días se resumen en eso... entrenar y venir a la casa a esperar que se haga de nuevo otro día. 

Tengo que admitir que comienzo a sentirme un poco solo. Siempre he estado acostumbrado a estar rodeado de personas, soy alguien que disfruta la compañía y la charla. Por lo que ahora se siente extraño estar con personas que hacen de cuenta que no existo. El unico es Rocco, pero él tiene sus propios mambos. 

"Renn, necesitas amigos de tu edad" - es lo que suele decirme. Y tiene razón. 

Aún así no puedo evitar recurrir a él siempre que necesito hablar con alguien, o que meto la pata con algo...

- Una parte de mí dice que debo preguntar, pero la otra me dice que no, que eso me hará cómplice de lo que sea que estés por hacer. - dice Rocco. - Así que mejor me iré y solo voy a decir que no lo hagas. - se da la media vuelta para irse, pero vuelve. - No, no puedo, pobre perro. Mejor dime que carajos quieres hacer con esa pobre criatura, que debe estar maldiciendo el día que fuiste concebido.

- Ay, deja el drama. Nos estábamos llevando bien.

Me mira escéptico. - No te gustan las mascotas.

- Pues no, pero cuando se convierten en mis aliados y cómplices es otro el asunto. Además, no es que no me gustan, sino que siempre fui muy irresponsable y vago como para querer tener una. De solo pensar que debía pasearlo a cada rato me daba pereza. 

- Deja que me lo lleve. - tironea de la correa.

- No, ya te dije que me va a ayudar con el brillante plan que se me ocurrió.

- Busca la palabra "brillante" en el diccionario porque estoy seguro de que te estas confundiendo con el significado.

- Mira, a Carolina no le gustan, así que adopte de Sanguancho para fastidiarla mucho, que se encabrone y todo se suspenda.

- ¿Sanguancho?

- Sigo sin saber que significa, pero si a ella le gusta esa palabra. 

- ¿Sabes que Carolina podría asfixiarte con el cordón de sus zapatos si la agarras de malas?

- Es un riesgo que estoy dispuesto a correr.

- ¿Realmente crees que va a suspender todo por trajiste un perro a la casa? 

- ¿Qué pierdo con intentar?

- ¿Realmente quieres que te responda eso? ¿Acaso viste lo que le hizo al muñeco de practica? 

- No creo que sea peor que a lo que me está por suceder. 

- Creí que ya lo habías soltado a ese tema. 

- ¿El tema en el que mis padres me controlan como si fuera un títere?

- Bueno, sabes que es lo que tienes que hacer para cortar lo hilos en ese caso. 

- Si, fastidiar a Carolina. Que por cierto, no lo veo como algo terrible, sino bastante divertido. - digo. - ¿Ya te he contado lo que hace por las mañanas?

- Si, unas 15 veces. - dice. - Me largo.

- ¿Ya te vas?

- No quiero estar aquí cuando ella llegue. Además, es mi día libre, no quiero quedarme aquí contigo que ya por si te veo todos los días. 

- ¿Cuándo vuelve Jude? 

- Mañana por tarde. 

- ¿Dejaste de ser un imbécil y te le propusiste?

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora