Capítulo 108

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Renn

Al llegar a la estación de policía, me inspeccionaron y me sacaron todos mis objetos personales, además del arma que tenía. Me hicieron firmar un inventario que detallaba las cosas que me quitaron. También tomaron mis datos, además de mis huellas y unas fotografías. 

Luego de eso me hicieron entrar en una sala de interrogación. Me senté en una silla, mientras aguardaba que alguien entrara. 

- Hola, señor Marshall. - dice un joven de mi edad entrando. Este lleva un pantalón negro y una camisa blanca remangada. Se sienta en la silla que está frente a mi y apoya la carpeta que tiene en su mano sobre la mesa. 

- Renn, está bien. 

- Renn. - repite observándome con una mirada verde muy penetrante, que resalta de su piel trigueña. - Soy el detective Riley Scott. 

- Buenas noches, detective Scott. 

Me observa como tratando de analizarme. - ¿Ha llamado a su abogado? 

- No, pero se que no tardara en venir. Le pago demasiado para eso.  

Ríe, pero enseguida se pone serio. - ¿Sabe por qué está aquí? 

- No. Supongo que me lo dirá. ¿Tendrá que ver con el vandalismo que sufrió mi propiedad? Algún delincuente ha prendido fuego uno de los depósitos de mi familia. 

- ¿Sabe quién pudo haber sido? ¿Tiene algún enemigo? 

- ¿Quién no los tiene? - pregunto divertido. Me sigue observando serio. 

- ¿Qué había en ese deposito, señor Marshall? 

- Renn. - digo. - A eso deposito lo usábamos para guardar cosas viejas que ya no servían, pero que no queríamos tirar. Ya sabe... adornos navideños, bicicletas de cuando éramos niños. 

- ¿Nada de valor? - pregunta. 

- Solo sentimental, para mi madre, claro. 

- ¿Tiene idea de por qué entonces alguien querría tomarse las molestias de incendiar su deposito? 

- Puro vandalismo, me atrevería a decir. La juventud de hoy en día es un caso perdido. 

- Tiene usted muchos negocios, Renn. 

- Son de mi familia, no puedo llevarme todo el crédito. Solo mantengo el legado. 

- Hemos recibido una información anónima con evidencia de los negocios ilegales que usted maneja. También recibimos unos documentos que prueban que usted vende armas. - me observa en silencio por unos segundos. - Así que le preguntaré de nuevo, ¿Qué había en ese deposito? 

- Como ya bien le respondí, detective Scott, había cosas familiares sin valor económico. 

- Ambos sabemos que no había eso. Y tengo pruebas. 

- La verdad es que no se de que me está hablando. - comienzo a decir. - Llevo dos meses fuera del país.

- ¿Por qué motivo? 

- Asuntos personales. 

- No soy un camarada suyo, señor Marshall, soy un oficial y usted se encuentra detenido. Así que le voy a pedir que responda a mi pregunta. 

- Con mi esposa tuvimos un bebé... bueno, ella de hecho. Fuimos a pasar un tiempo con su familia en Francia. Ya sabe, visitar a los suegros. 

- Antes de su marcha la pizzería que fue de su familia por más de cuarenta años, también se incendio. 

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora