Hoy empezamos con el entrenamiento, lo que será realmente una pesadilla. Nunca he sido de los atléticos o de los que hacen deportes. No, nada de eso, todo lo contario, era muy descoordinado y tonto. Los balones siempre aterrizaban en mi cara, no conseguía pegarle y en los exámenes de aptitud física en la parte de flexibilidad apenas si llegaba a tocarme las rodillas. Igual, lo peor de lo peor es que tengo cero puntería. Mi padre desistió siempre de entrenarme con mucha facilidad. Supongo que prefirió pasarle el peso muerto a otro.
- No puedo creer que me hayas ido a buscar a está hora. - me quejo con fastidio, entrando. - ¡No hay nadie!
- Precisamente, tú eres quien debe llegar primero e irse ultimo. - dice Rocco mientras va encendiendo las luces de todo el asilo.
- Sabes, en un día normal de mi vida a está hora estaría saliendo del club para irme a mi habitación de hotel con alguna chica bonita. Añoro esos días. ¡Apenas si ha salido el sol!
- Pues, empieza a olvidar eso y acostumbrarte que ahora estos serán tus días "normales".
- Será duro. - digo desanimado.
- ¿Duro? Duro es entrenar a seis extraños que se caen mal entre ellos o no se conocen, lo que no se que es peor. Porque ni siquiera los hermanos se llevan bien.
- Lo unico que diré, es que Evan es el diablo.
- Deja de decir esas cosas acá... O en cualquier lado. - dice molesto. - Ahora él es un miembro de tú clan.
- No digas "tú clan".
- Es tú clan Renn.
- Envidio a mi padre, ahora dormirá todos los días hasta medio día.
- Kian está que camina por las paredes, le encantaría volver a tener 24 años.
- ¿Sabes a quien no envidio? A ti. El trabajo de tener que entrenar a todos unos "pringados" suena fatal.
- Gracias. - dice con sarcasmo entrando a la sala de descanso, yo voy detrás suyo. - ¿Ya se te están pegando las palabras de tu prometida?
- Tengo que admitir que es divertido como habla.
Rocco prepara café en la cafetera y sirve en dos grandes tazas. Me extiende una y él toma de la otra.
- ¿Cuándo empezare con la adicción al whisky? - pregunto.
Ríe. - Ya el whisky te llamara el solo. O puede que tengas tú propia bebida.
- Podría probar con el vodka. ¿Le has puesto al café? Estoy seguro que hoy lo voy a necesitar.
- Aún no tienes ni un atisbo de idea de lo que es un día duro. De igual forma, no voy a ser el responsable de crearte una adicción, no quiero terminar siendo tú padrino en esas reuniones de AA.
- Oye, pregunta seria...
- Uh, que miedo eso.
- ¿Cómo le haces? - pregunto con curiosidad. - Porque no bebes... ni te drogas... solo fumas y no precisamente marihuana.
- ¿Qué me preguntas exactamente?
- ¿Cómo haces para no volverte loco? No es un trabajo fácil, además de lo obvio...
- ¿De que matamos personas? - dice. Asiento. - Tienes que empezar a decirlo Renn. - ambos quedamos en silencio, observándonos. - ¿Sabes que es lo que caracterizaba a tu padre como líder? Más allá de que era brillante para todo eso, sino que nunca mandaba a otros a hacer sus recados. No temía de dispara, ni de ensuciarse las manos. No era como esos empresarios que tienen a sus "lacayos" para hacerlo. Hacía todo lo que hiciera falta para conseguir lo que quería. No le importaba nadie más, solo su gente. No tienes que dudar, porque ahí es donde mueres... tú o los que te rodean.
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Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)
Ficção Adolescente*SPOILERS "NO PUEDES COMPRAR MI AMOR"* Renn Marshall es un joven arrogante, millonario, egocéntrico y malcriado. Su padre es la cabeza del clan más importante de Nueva York. Él cree tenerlo todo y ser feliz estando de fiesta en fiesta, viajando con...
