Capítulo 26

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Renn

- Se casaron al poco tiempo de eso. - sigue diciendo Carolina. - Yo no salgo con nadie desde entonces. Bastante patético de mi parte. 

Ahora todo empieza a cerrar. Porque es como es... tan desconfiada, tan fría, tan arisca. Aún así, pese a todo el dolor que tiene dentro, eso no le impide ser esa mujer tan fuerte. Ella no necesita que la salven, ni que la vengan a rescatar. Carolina se salva sola, se levanta a si misma. Ahora también entiendo el porque...

- Así que todo eso de querer hacer acá la fiesta de compromiso y lo de recién, en el jardín... Solo me estabas usando para darle celos...

- Si. - dice apenada.

- ¿Cómo no lo mencionaste antes? Hubiera hecho un mayor esfuerzo.

- ¿Qué? ¿No estás molesto? - exclama sorprendida.

- ¿Bromeas? Que me presuman como un trofeo, eso es genial. Al fin te das cuenta de mi esencia, de mi valía. Soy un premio. - me mira incrédula, riendo. Me alegra ver una risa en su rostro. Verla tan triste mientras me contaba su historia me dolió. - ¿Por que no me dijiste que eras tú la que querías hacerlo aquí? - le pregunto. - Hubiera accedido si me lo pedias. - ahora me observa con sorpresa. - Mira, esto va a funcionar en la medida de que hablemos entre nosotros y no que usemos a nuestros padres de intermediaros. Quiero que seamos tu y yo.

- Está bien... - dice. Quedamos en silencio por unos minutos. - Él me lo regalo. - rompe el silencio, acariciado el dije de abeja con algo de tristeza. - Me decía su abejita...

-¿Por que eres a rayas amarillas y negras?

- No. - ríe apenas. - Porque decía que era necesaria para la vida, era necesaria para el ecosistema del mundo, pese a que te pican... pese a que te lastiman.

- ¿Acaso no lo hizo él?

- Supongo que prefirió prevenirlo.

- Herir para que no te hieran a ti primero. Vaya. Ni yo me atrevería a tanto.

Ambos volvemos a quedar en silencio por unos minutos.

- Creo que en un principio me desagradabas tanto porque me recordabas a él. - dice. - Carilindos, carismáticos, con esas sonrisas encantadoras, esas personalidades que hacen que todos los amen. - vuelve a quedar en silencio. - Pero, no eres como él...

- ¿Es un cumplido?

- En cierta forma, si. - dice. - Me refiero a que eres así, solo que no tienes ese lado mezquino que tenía él.

- Créeme, si lo tengo.

- No, Renn. Eres un buen muchacho. Solo que caprichoso, narcisista y sarcástico.

- Que buen resumen de mi persona.

- Esa noche que nos conocimos en el club, fue cuando los encontré a ambos. Estaba tan molesta y me sentía como una estúpida. Así que salí, llamé a Belén para que salgamos en plan toda perra empoderada, tome las llaves, le robe su auto, el cual no conducía desde hacia más de un año, y había sido un obsequio de sus padres cuando cumplió los 20 y me fui al club. Cuando llegue y paso lo de la bebida, me arrepentí, pensé "está es una señal para que te vayas". Y luego tú me chocaste, me chocaron el auto de mi ex, que me engaño con mi prima. Quería morirme, iba a quedar como que lo hice a propósito. La despechada y resentida ex.

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora