Capítulo 65

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Renn

Nos subimos a los autos y fuimos con un gran grupo hacía la dirección que Natalie nos dio. 

Es una zona residencial de casas, que están dentro de un complejo de barrio privado. Cuando llegamos a entrada, donde está la garita de seguridad que hay un guardia dentro, Evan baja la ventanilla del acompañante y lo apunta con el arma, haciendo que el hombre quede blanco como un papel. 

- No queremos problemas, solo buscamos a la familia Griffin. - le dice. - Déjanos pasar y nos iremos en 20 minutos.  Alertas a alguien o llamas a la policía y te enteraras de quienes son los Marshall. Te vas a arrepentir hasta de que tus padres hayan nacido. - el hombre tan solo asiente con miedo. - Podrías hacernos un favor y apagar las cámaras de seguridad. - vuelve a asentir. Evan sonríe de forma maliciosa. - Eso creí. Gracias... Mark Pirson. - finaliza leyendo la credencial que le cuelga del cuello. 

Nos abre las puertas y sigo conduciendo, con los demás autos detrás. 

- Según las indicaciones, la casa está al final de la calle. - dice Carol. - La casa de la punta digamos. 

- Nos verán venir si atacamos de frente, aún más con estás camionetas que son como tractores. - dice Clover. 

- Entraremos por atrás. - digo. - De un jardín a otro. No creo que los dueños de casa tenga problema cuando nos vean armados. Pero bien pensado lo de los vehículos. Nos detendremos antes, avisen por los comunicadores a los demás. 

Detenemos los vehículos unos metros antes y bajamos de estos, ya con la protección y las armas.  

- Andando. - digo. - Y recuerden, disparen. 

- Si. - responden todos a coro. 

Tomo el frente y comienzo a caminar. Al llegar a la casa vecina, se ve que todo se encuentra a oscuras. 

- Parece que no hay nadie en casa. - dice Evan. 

- Genial, eso facilita las cosas. - digo. - Disparen a las cámaras, por más que tenemos los rostros cubiertos no quiero que queden rastros. 

Una vez que atravesamos el jardín y llegamos a la residencia Griffin, comienza la acción. 

Allí solo había dos vigías, que sus cuerpos sin vida no tardaron en caer a la piscina, luego de que les disparáramos. Al entrar a la casa, la cosa se puso más compleja, ya que allí nos encontramos con más hombres, y armados, aún así los superábamos en números, pese a que ellos en armas. 

El conflicto no tardo en cesar, dejando nuestro lado como el victorioso. 

Yo me dirijo hacía las escaleras y subo por estas. Comienzo a abrir las puertas de las habitaciones, una por una, de una patada y con mi arma en alto, pero se encuentran vacías. Me encamino hacía el otro lado del pasillo y sigo. 

Al abrir una, veo que es un oficina. Lo veo parado detrás del escritorio, mientras se venda el brazo que no deja de sangrar. Me mira con sorpresa por unos segundos, pero luego cambia a enojo. 

- Renn Marshall. - dice con cierto desprecio. 

- Ian Griffin. - respondo yo, aún apuntándolo. 

- Diría que me sorprende que sepas m nombre, pero estás en mi casa, así que... 

- No te emociones tanto, lo aprendí hace 20 minutos, cuando me enteré que tenías planeado arruinar mi bonita y cara boda. 

- Yo conozco el tuyo demasiado bien. He oído toda mi vida a mi padre maldecir el apellido Marshall. 

- Mi padre se gano el lugar... o la ciudad, mejor dicho. 

- Si, tengo que admitir que admiro las hazañas de tú padre, pero a ti solo te vino de arriba. Solo eres un niño malcriado, jugando a ser el jefe. 

Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora