Renn
Y como bien planeo Carol, cerca del mediodía el avión personal de la familia Martínez aterrizo en una pista privada que pertenece a un conocido de Peter, que se encuentra a las afueras de Nueva York, cerca de donde viven mis padres. Porque no tenemos dudas de que la que pertenece a mi familia de seguro se encuentra vigilada. De esa forma nos aseguramos de que nadie nos vea o sospeche de que pudimos haber regresado. Nos ayudo tanto que Carol haya sugerido esa idea.
Carol. Antes de marcharnos, intenté hablar con ella, para persuadirla de que venga con nosotros. No porque no quiera que nos acompañe o porque dude de lo que sea capaz. Sino por el temor que siento de que le suceda algo a la gente que me importa. Con los demás no puedo evitarlo, porque forman parte del clan tanto como yo, pero al menos con Carol podría evitarlo. Una persona menos, al menos. Sentí una gran culpa al ver como ella tuvo que despedirse de su familia y dejarlos atrás. Me dolió tanto oír a su pequeño llorar, extendiendo sus brazos, mientras ella se alejaba, o ver esa mirada de tristeza en el rostro de Manuel al sentir como el corazón se le desgarraba con cada paso que daba. Lo sé porque así lo sentí yo también cuando tuve que dejar a Natalie e Izan en Francia. Carol hace todo esto porque confía en nosotros, confía en que venceremos. Y tenemos que. Hay muchas vidas que dependen de eso.
Una vez que pisamos tierra, los seis nos encaminamos hacía la residencia. Mi padre aumento la seguridad en su propiedad, aún así no nos costo ingresar cuando el jefe de seguridad de siempre, nos reconoció, pese a nuestro extraño aspecto. Siento como la tranquilidad y el alivio me invade al cruzar las puertas de mi hogar de la infancia, y darme cuenta que a pesar de que pasaron meses, este no cambio. Al menos hay algo que sigue igual. Eso me reconforta.
Mi madre sale rapidamente a nuestro encuentro, con cara de preocupación, pero cuando se da cuenta de que somos nosotros en su rostro se refleja alegría. Se apresura a abrazarme.
- Ay Renn... - exclama llorosa, sin soltarme. Ella también está igual, incluso huele del mismo modo.
Sigo su abrazo. - Acá estoy, mamá.
Se aparta de mi y se aproxima a abrazar a los demás.
- ¿Dónde está Izan? - le pregunta preocupada a Natalie.
- Tranquila, él está bien. Está con mis padres.
Mamá sonríe apenas. - Mejor, estará más seguro. - pone su mano en la mejilla de Natalie y se la acaricia.
- ¿Y papá? - pregunto al no verlo detrás de ella, como acostumbra ser. - ¿Han tenido noticias de Jude y Rocco? - sigo preguntando. - ¿Arwen?
- Tía Gali, ¿Qué sabes de nuestros padres? - pregunta también Mason.
- Vengan. - dice acompañado de un movimiento con su mano y comienza a caminar.
Salimos al jardín y nos dirigimos hacía el amplio cobertizo que tenemos a lo lejos de la propiedad. Apenas mamá abre la puerta llega a mis oídos la voz de mi padre, quién para variar está molesto. Al ir adentrándonos más, lo veo parado frente a nosotros, delante de la pequeña mesa, que alrededor están sentados apiñados de espalda a nosotros Hardy, Hayes, Eric, Marlon, Rocco y Jude.
- Ahora se dedica a hacer unas especies de reuniones sindicalistas, o algo como eso. - me susurra mamá divertida.
- ¡Nada nos ha detenido antes! - grita, sin percatarse de nuestra presencia. - ¡Menos lo hará un puto niñato que no sabe a quien se enfrenta! ¡Tenemos que recuperar lo que es nuestro! ¡Nueva York es nuestra ciudad!
- ¿¡Es que te piensas que tenemos 30 años todavía!? ¡Me cuesta hasta levantarme del sofá! - exclama Hardy con fastidio. - ¿Acaso quieres morir cerebro de papel mache?
- ¡Al menos moriría haciendo algo! ¡No quedándome sentado mirando el noticiero nocturno, esperando morir de un un infarto!
- Papá, eso ha sonado muy a Shakespeare. - bromeo, haciendo que pose su mirada en mi con sorpresa. - Cuanto drama. En verdad te dará un infarto si no le bajas la intensidad.
Noto que sus ojos se ponen brillosos y se le forma una sonrisa.
- ¡Han vuelto! - exclama la tía Marlon con alegría antes de que se paren y se acerquen a nosotros para abrazarnos.
Con mi padre nos unimos en un fuerte abrazo.
- Has vuelto. - oigo que me dice a mi oído, suspirando con alivio.
- Volvimos para recuperar nuestra ciudad. - le digo yo.
- Mamá, ya paralé. - se queja Evan, a quién la tía Marlon no le suelta la cara y no para de dejarle besos por todo su rostro.
Río. Miro a mi padre. - Si tú quieres besar mi rostro, te dejo. Se que has extrañado a tú bella creación. - bromeo. Él pone su mano en mi cara y me la aparta hacia un lado, vuelvo a reír.
Me acerco a Rocco y también lo abrazo. Me siento con tanta fuerza y energía al estar de nuevo con mi familia... solo falta mi pequeñito. Que ya pronto iremos por él.
- No creí que llegaría a extrañarte tanto. - me dice.
- Admítelo, no puedes vivir sin tú hermanito fastidioso.
Me mira con una sonrisa. - Ahora lo sé...
- ¿Y ustedes dónde se fueron? - le pregunto.
- A Cuba. - me responde. - Me supuse que irían a buscar ayuda con Carolina.
- Las grandes mentes piensan igual. - digo. Ríe. - ¿Hace cuanto regresaron?
- Hará dos semanas. Nos estábamos volviendo locos.
- Entiendo esa impotencia...
- Préstenme atención. - oímos decir a mi padre con voz firme. Todos lo miramos. - Creo que hablo por todos, al decir que nos alegra mucho verlos y comprobar que están, dentro de todas las circunstancias, bien. - se semblante de pone serio. - Pero esto no fue lo que acordamos, lo que les pedimos. - posa su mirada en Rocco y luego en mi. - Han desobedecido nuestras ordenes y se han puesto en peligro. Y quiero oír porque diablos han hecho eso.
- Con Jude... - comienza a decir Rocco.
- No, no. - lo interrumpe mi padre. - A ti ya te oí. Si vuelvo a escuchar esa excusa estúpida, está vez si que voy a dispararte. - me mira. - Tú, habla, YA.
Suspiro. - Volvimos porque los tenemos. - noto como su expresión de relaja. - Natalie los halló. Y tenemos que planear como vamos a proceder, pero necesitamos de todos. El clan nuevo y el clan viejo.
- ¿Lo... lo dices enserio? - pregunta mi padre sorprendido.
- No bromearía con algo como eso. - sigo diciendo. - Tenemos que unirnos para derribar a esos hijos de puta.
- ¿Y bien? - pregunta Hayes. - ¿Quién demonios son?
- Aquí no hemos podido averiguar mucho. - sigue el tío Eric. - Quien quiera que sea se mantiene muy bien oculto. - mira a Natalie con una sonrisa. - Bien hecho.
- Aprendí del mejor. - responde ella.
- Ya los pondremos al día con la información, pero primero tenemos que estar todos. - digo. - ¿Dónde está Arwen? - pregunto extrañado. La verdad es que me sorprende que no este aquí.
- Está en la ciudad. - me responde mi madre.
- ¿¡Qué!? - exclamo molesto. Eso tampoco me sorprende, siendo honesto. - Voy a matarla. ¿Por qué la han dejado?
Mi padre arquea las cejas y me observa con fastidio. - Como si tú hermana nos hiciera caso con algo.
- Estuvo bastante rara al principio, cuando ustedes apenas se marcharon. - sigue mamá. - Pero por suerte Peter nos llamo al poco tiempo y nos dijo que él se encargaría de ella, que no nos preocupáramos. No se ha metido en problemas, así que con eso nos basta.
- Habla por ti. - dice mi padre por lo bajo.
Suspiro. - Al menos ha estado con Peter. - digo. - Extrañamente eso me deja más tranquilo.
- ¡Si estuviera custodiada por tiburones me sentiría más tranquilo! - exclama mi padre. - ¡No si la cuida el pelele de tú amigo, que no dudaría en entregarla con tal que no le roben su reloj caro!
- ¡Oye! - me quejo. - ¡No hables así de él! ¡Lo conoces desde que somos adolescentes!
- ¡Precisamente por eso!
Mamá suspira con fastidio. - Iré a preparar algo para que almorcemos. - anuncia. - Así luego nos ponemos en marcha con idear un plan.
- Lo mejor será que se queden aquí. - dice papá. - Aquí nadie los vera, si llamaran la atención... - se queda observándonos a todos. - Aunque las únicas que se vean normales sean Nat y Carolina. ¿Qué se han hecho, por cierto? No me decido cual luce peor.
- ¿Eso quiere decir que le rubio no me sienta? - dice Clover. - Adiós a mi sueño de ser una Barbie girl, in the Barbie world.
- Parece que han pasado por una temporada de project makeover. - bromea Rocco. - Pero de bajo presupuesto.
Lo miro. - ¿Sueles mirarlo con frecuencia? - pregunto divertido.
- Si. ¿El episodio en el que salen ustedes cuando lo puedo ver?
- Suficiente. - nos regaña mi madre. Me mira. - Viniste con ganas de pelear, ¿no?
Sonrío levemente. - No te has una idea, mamá.
Con ganas de pelear y ver arder a quienes se atrevieron a meterse con mi familia.
- Familia. - los llamo. Me miran con atención. - ¿Por una hora podemos meternos dentro de una burbuja y hacer de cuenta de que nada de lo de afuera está sucediendo? Solo somos nosotros, otra vez juntos, almorzando. - me siguen observando fijo. - Luego de eso... volvemos a la realidad, porque tenemos mucho de que hablar...
Todos asienten.
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Atrapado Contigo (Mafia Marshall II)
Novela Juvenil*SPOILERS "NO PUEDES COMPRAR MI AMOR"* Renn Marshall es un joven arrogante, millonario, egocéntrico y malcriado. Su padre es la cabeza del clan más importante de Nueva York. Él cree tenerlo todo y ser feliz estando de fiesta en fiesta, viajando con...
