31

4.6K 683 141
                                        

—Draken. —Llamé y él me miró. —¿Cómo se supone que debo manejar ésta cosa?

—Se nota que eres nueva. —Bufó.

Draken me señaló que cosa era lo que lo hacía mover, lo aprendí algo rápido.

—Disculpen, hay personas que quieren ver el auto y que probablemente si quieran comprarlo. —Dijo el señor vendedor.

—¿Eskiusmi? —Cuestioné ofendida.

—Ay no puede ser. —Draken se tapo la cara.

Ambos salimos del auto y encaré al hombre.

—Para su información, si compraré el auto. —Gruñí.

—Pero... Sólo tienes como quince. —Dijo sorprendido.

—¿Y eso a ti qué? Estás para atender a las personas, no para juzgarlas. Anda, ve y prepárame la documentación.

El hombre fue corriendo hacia la oficina.

—Ni siquiera querías comprar este auto. —Dijo Draken. —Como te gusta llevar la contraria.

—Ay no es cierto. —Hice un puchero.

Después de firmar, el tipo me dio las llaves y nos fuimos en el auto, aunque cabe resaltar que Draken fue quien lo manejaba.

—¿Y en dónde piensas meter el auto, genia? —Cuestionó.

—En el estacionamiento, claramente. —Dije.

—El estacionamiento es solo para el burdel.

—Le diré al jefe que me deje dejarlo ahí, él lo entenderá.

Y así sucedió, me dio permiso y fuimos a dejar el auto ahí.

—Pediré un auto prestado para enseñarte a manejar, no quiero que destruyas esa preciosura antes de aprender. —Dijo con molestia.

—Aprendo rápido, no puede ser tan difícil.

°°°

—No puede ser. —Draken miró el auto en un lago.

—Bueno, se intentó. Vamos por unos tacos. —Le dije.

—Al menos fue uno de la chatarrería. —Murmuró.

—¿Qué vamos a hacer para navidad? Quedan algunas semanas, y luego para año nuevo. —Le dije entregándole las llaves del auto.

—¿En serio le sacaste las llaves antes de hundirse? —Preguntó sacándose la playera.

—Contesta mi pregunta. —Gruñí quitándome la sudadera y los pantalones.

—Uhm, probablemente vayamos a comer... Olvídalo será día festivo y no habrá locales abiertos, tendremos que cocinar.

—¿Y si vamos con los Sano? Ellos son re buenísima onda y nos darán comida. Podemos llevar regalos para compensar. —Sonreí con inocencia.

—Preguntaremos a Mikey y sobre todo al abuelo. —Dijo tranquilo.

—Cada vez falta menos para mí cumpleaños. —Chillé con emoción.

—Todavía faltan dos meses, no te emociones tanto.

—Pronto tendré dieciséis, que emociooooon. —Dije metiendome al lago.

Draken se rió metiéndose conmigo, nos pusimos a chapotear y a echarnos agua.

—¿Qué tal te va con Smiley? —Preguntó.

—Genial. —Sonreí emocionada. —Ayer salimos juntos y fuimos al parque de diversiones, consiguió para mí una jirafa grandota.

—¿La que tienes en tu habitación?

—Sip, es bueno con las armas.

—Bueno, yo soy bueno con los puños por si quiere pasarse de listo contigo.

—Drakencito... No tengo idea de si podría ser con Smiley, o si llegaré a casarme, pero me gustaría que estés presente. Si llego a tener hijos, quiero que estés conmigo. —Murmuré mirando el cielo.

—No sabemos que llegue a pasar en el futuro, pero... ¿Recuerdas los nombres que te dije?

—¿Cómo olvidarlo? Tengo la hoja en la que los escribiste guardada entre mis chones. —Me reí.

—Me gustaría que le pusieras alguno de esos nombres a una niña, por si llegas a tenerla. Y por si acaso te haré otra lista si es que llegas a tener niños.

—¿Te imaginas? Yo casada, con mis hijos y tú con los tuyos con Emma.

—¿De qué hablas loca? —Se sumergió en el agua pero clarito vi su sonrojo.

—No te hagas el que la virgen te habla, es obvio que Emma y tú acabarán juntos. Así que nos pondremos de acuerdo para que nuestros hijos tengan las mismas edades y en el futuro sean amigos.

—Es muy pronto para pensar en eso, Moe. Ni siquiera sabemos si mañana despertaremos.

—Tenemos que despertar, aún hay cosas que hacer.

NEXT LEVEL [Tokyo Revengers]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora