Capitulo 3 Corre IV

11 1 11
                                        

Caminaron en grupo hacia los vestidores, siguiendo la figura alta de Aaron como si fuera un faro. El aire se había enfriado. Las primeras nubes de la tarde tapaban el sol y el sudor se les secaba en la piel dejándoles la sal pegada.


—Oye, ¿desde pequeño practicabas atletismo? —Aaron le preguntó a Angel con curiosidad genuina.

—Sí, empecé desde los ocho años.

—Sorprendente —Aaron silbó.

*Hmm, eso no me convence. Si empezó desde los ocho, ¿por qué no tiene historial de competición?* —pensó Naomi, caminando detrás de ellos con los ojos clavados en su nuca.

—¿Y solo has practicado esa disciplina? —Alessa preguntó desde atrás, con una curiosidad que intentaba disfrazar de indiferencia.

—No. También he practicado artes marciales —la voz de Angel se endureció sin que él lo planeara. El recuerdo de Alessa empujando a Naomi en la carrera le tensó la mandíbula—. Taekwondo, boxeo, kung fu y jiu jitsu.

—¿Eres cinta negra en alguna? —Elizabeth se asomó entre los hombros de Judith, los ojos brillándole.

—En todas, excepto en boxeo, porque ahí el sistema de rangos es diferente.

El grupo se quedó en silencio un segundo. Angel lo dijo con la misma naturalidad con la que alguien dice que sabe cocinar pasta.
Detrás del grupo, un poco rezagados, Lilith y Vincent caminaban juntos. Ella lo miraba de reojo. Él hacía lo mismo. Ninguno de los dos decía nada, pero la distancia entre sus hombros se había reducido a centímetros.

—Estuviste excelente, Vincent —Lilith lo dijo sin mirarlo, con el calor subiéndole al rostro.

—Muchas gracias. Tú también —Vincent le respondió igual: sin mirarlo, con el mismo calor.

—Vaya, esos dos se aman en secreto y no lo saben, pero se nota a simple vista —Aaron le susurró a Judith en voz bajísima.

—Sí, se nota mucho. Como también con Angel y Nao... —Judith no terminó la frase. La mano de Naomi le tapó la boca con la velocidad de un reflejo de combate.

—¿Cómo? —Angel volteó, confundido.

—Nada, nada. No le hagas caso —Naomi soltó a Judith y se acomodó el cabello con movimientos nerviosos, la cara encendiéndosele—. La competencia le hizo daño en la cabeza. Dice puras tonterías. Está cansada.

—Hemos llegado a los vestidores —anunció Aaron con voz de capitán de barco, salvando el momento sin saberlo.

*Eres una tonta, Judith. ¿Cómo se te ocurre soltar algo así?* —pensó Naomi, con el corazón martillándole las costillas.

—Te veo aquí afuera ahorita, Naomi —Angel la miró con seriedad.

—Sí —respondió Naomi, sin poder sostenerle la mirada.

Se separaron. Cada uno hacia su vestidor. Pero antes de que Angel cruzara la puerta, Jaden le pasó rozando el hombro.

—Maldito hijo de puta —susurró Carl, empujándolo con el hombro al pasar.

Angel no se movió. No contestó. Pero algo en sus ojos cambió por un segundo.

*Estos hijos de puta. Quisiera arrancarles la cabeza. Pero no puedo. Y no debo* —pensó Angel, cerrando los puños hasta que los nudillos le tronaron.

Entró al vestidor. Sacó su maletín del casillero y empezó a cambiarse. Los movimientos mecánicos de siempre: guardar la ropa deportiva, ponerse la camisa, abrocharse los botones. Sin sudor. Sin cansancio. Intacto, como si no hubiera corrido nada.

Vampire RebellionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora