Estaba claro que todos mis esfuerzos por dejar que el positivismo impregnara mi ser aquella mañana fueron nulos. La implacable realidad me chocaba de frente, no podía hacerme con el control de la situación, me había subido al coche desconociendo que Julia había cortado los frenos. La tragedia era inminente e irremediable. Finalmente acabé aceptando que el hecho de querer confortarse a uno mismo a través de frases alentadoras además de ser un acto estúpido, era una auténtica patraña, porque para bien o para mal existía el destino, y si éste estaba empeñado en darte guantazos hasta que escarmentaras, lo iba a hacer, no importa cuántas veces te repitieses a ti misma que no te iba a pasar nada malo, porque tú no tienes el control de todo cuánto ocurre a tu alrededor.
—Sólo son seis horas, seis benditas horas. —Traté de motivarme. Bueno, tampoco es tanto, una cuarta parte del día. —Seguí dándome ánimos. Aunque bueno, hemos tomado como verdad absoluta que el día tiene veinticuatro horas sin ser eso del todo cierto, en realidad la Tierra rota un poquito más sobre su eje, dando así lugar a que el Sol quede en la misma posición en el cielo cada día, por lo que se podría decir que hay días que duran más de veinticuatro horas y días que duran menos. Y como esto es bastante complejo de entender, delimitamos un punto exacto para seguir con nuestra vida cotidiana: 24 horas, ni más ni menos.
Aún no acaba el Lunes y ya quiero que sea Sábado, quiero pasar de largo el Viernes, así como pasan los obstáculos por delante del atleta en una carrera de velocidad, sin que me pueda detener a mirar alrededor, fijando mis ojos en la meta y alcanzando ese objetivo tan rápido como sea posible.
—¿Estarás contenta, no? Ya tienes lo que querías. —Reprendí a Julia nada más salir por la puerta.
—¿Contenta yo? ¿Crees que me hace gracia estar encerrada contigo en un aula y, para colmo, adecentarlo de toda la mugre que habrán acumulado ahí durante años? —Replicó con cara de asco.
—Ya entiendo. Tú querías jugar con fuego y no quemarte. Típico de ti. —La miré enrabietada. Pues lo siento pero tendrás que renacer de tus cenizas. O, en su defecto, pudrirte en ellas. —Sentencié la conversación y entré en el aula para la siguiente clase. El profesor seguía con la lección, de vez en cuando se paraba e incidía en ciertos puntos como dando a entender que sería algo importante, en pocas palabras para los más avispados, estaba dejando constancia que esa parte entraría en el próximo examen, hablaba y hablaba pero mi cabeza no estaba allí, estaba presente de cuerpo pero mi mente, mi alma y mi espíritu estaban en el Viernes. Más me valía prevenir que curar. Con Julia todo era posible. Y yo necesitaba una buena defensa, ósea, un buen ataque. Me esperaba un campo de minas. Debía instruirme en la ardua tarea de desactivar explosivos letales y no morir en el intento. O, de lo contrario, permanecer en mi puesto detrás de unas trincheras inquebrantables. Las dos opciones me parecían buenas. Sólo tenía que pensar con qué armas podría disparar y en qué dirección apuntarían las balas, el problema era que con ella nunca se sabía, era tan impredecible como el tiempo. El día estaba siendo más largo de lo habitual, se supone que al haberme levantado más tarde de lo que acostumbraba se haría más corto, pero no, supuse que esa pesadumbre que tenía en los hombros no tenía nada que ver con la relatividad del tiempo, sino con lo que acababa de pasar. Y hablando de tiempo...¡Sólo tengo dos días para prepararme! Era plenamente consciente de que el tiempo pasaba volando, tal era así que cuando me quise dar cuenta estaba sonando el timbre que daba por finalizada la clase. No me había enterado de absolutamente nada, ni siquiera de los deberes, y tampoco tenía a nadie de confianza para preguntárselo, pero con mi astucia y desfachatez me acerqué a Tyara, necesitaba empezar la conversación con algo que llamara su atención y menos mal que no tardó en llegarme la inspiración.
—¡Tyara! ¿Has escuchado la nueva canción de Justin? ¡Me encanta! —Dije mientras me acercaba a ella, sabía que era Belieber, así que digamos que usé ese dato a mi favor porque sabía que daría pie a una conversación.
—¿Cuál de todas las del álbum? —Alegó poniendo los ojos en blanco.
—Es verdad, qué tonta. —Dije mientras me llevaba la palma de la mano derecha a la frente. Me refería a "Intentions" ¿No es increíble? Amo la parte donde agradece a sus padres por hacerla y dice que merecen ovación, bueno, esa es una de las partes que más me gustan, en realidad la canción entera es fantástica, sin duda, cada día se supera más este chico.
—Ah, sí. ¡También me encanta! —Dijo eufórica. ¿Verdad? Que orgullosa estoy de él. —Respondió emocionada, parecía que los ojos se le empezaban a llenar de lágrimas y en cualquier momento rompería a llorar. Ya estaba hecho, lo había conseguido, le había llegado al corazón, había "preparado el terreno" y ya estaba lista para entrar.
—Por cierto, ¿me dejas los apuntes? Es que he estado un poco despistada y no me he enterado de mucho, la verdad...
—¡Claro! Aquí los tienes. —Sacó de la mochila el cuaderno y me lo entregó.
—¡Gracias! Otra cosa más...¿No ha mandado deberes, verdad?
—Pues no, sorprendente pero no, ¿Qué le habrá pasado hoy al señor Duarte? —Puso cara de estar meditando en su propia pregunta.
—Le habrán echado un buen polvo y estaba de buen humor el hombre. —Alegué y empecé a reír.
—Pues si es por eso, espero que se los echen más a menudo. —Tyara rió también.
—Bueno, copio los apuntes y antes de salir para ir a casa te lo devuelvo, ¿vale?
—Vale, no te preocupes. —Esbocé una sonrisa de cortesía y salí del aula rumbo al baño.
Estaba dentro de uno de los baños haciendo mis necesidades cuando de repente oí la puerta abrirse y pasos que perseguían a otros pasos acercarse, la furia se sentía en el ambiente, entonces permanecí inmóvil, no sabía quienes eran ni lo que estaba pasando, solo sabía que no quería que supieran que yo estaba allí, escuchando.
—¡Me tienes harta, Julia! ¡Estoy cansada de hacer todos tus trabajos sucios! Primero me mandaste hacer lo de la taquilla y...¿ahora quieres que le esconda la ropa mientras se ducha? ¿Qué será lo próximo? ¿No quieres que la tire al contenedor de la basura también? —Reprochó Stefany.
—Cálmate Sis, que solo es una broma, venga, verás como nos reímos. —Julia intentó aplacar su ira.
—¡Que no me calmo! Que te busques a otra que se manche las manos por ti. ¡Que me tienes harta con tus manipulaciones! ¿Lo entiendes? Har-ta.—Hizo especial énfasis en el adjetivo separándolo por sílabas. ¿Quieres contarle a todos mi gran secreto? ¡Pues adelante! ¡Cuéntaselo a todos!
—Sis, creo que no estás pensando con claridad, ¿de verdad quieres que revele tu secreto? ¿Has pensado cómo afectaría eso a su trabajo? ¿Y en lo que diría papá? ¿Qué crees que pasaría si él se entera? ¿De verdad quieres que lo vuestro acabe? —Manipular a los demás para tu propio beneficio es una cosa, pero chantajear a tu propia hermana...es de ser una persona muy ruin. —Pensé.
—Con que esas tenemos, ¿eh? ¿Y qué hay de ti Juls? ¿Acaso crees que yo no conozco ninguno de tus secretos? Pues te equivocas. Sé perfectamente porqué empezaste a acosar a Erick, Aída era mi mejor amiga, ¿recuerdas? Y aunque ahora no seamos amigas, me lo contó todo. Así que mucho cuidado con irte de la lengua...—Julia se sobresaltó, por nada del mundo hubiese visto venir ese golpe tan bajo y mucho menos proviniendo de una hermana que acostumbraba a ceder ante sus extorsiones. Las tornas habían cambiado, ahora era Stefany quien tenía en sus manos a Julia, y yo, en cierto modo también la tenía, era cuestión de tiempo aliarme con su hermana para que me revelara ese secreto que Julia se empeñaba tanto en ocultarle al mundo. Y si por alguna razón ese plan fallaba, no podía faltarme el plan B; la chantajearía con esos datos de los que me había apropiado en aquel baño si no le daba por colaborar por la causa.
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Fuera de lugar
Novela JuvenilAlexia es una estudiante sobresaliente que pasa desapercibida en el instituto, hasta que se descubre el suicidio de Erick Gómez, ahí su vida da un giro de 180 grados. Empieza a ser vista por la despiadada Julia, la cual se encargará de hacerle la vi...
