Cuando estoy lejos de ti soy más feliz que nunca

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Aviso: Contenido sensible, violencia doméstica.

La pregunta de la marquesa se vio eclipasada por la llegada de los hombres y el comienzo del segundo acto. La música sonó de nuevo haciendo que todos los espectadores volvieran a centrar la atención en el escenario.

¿Era cierto que el marqués era feliz con ella? ¿Qué ella lo hacía feliz? La joven no pudo sonreír como una chiquilla al recordar las palabras de la marquesa.

Después de la función, todos volvieron a sus deberes normales, por lo que María no pudo estar con el marqués en ningún momento. Gabrielle y ella leían en la biblioteca pues María seguía investigando para sacar otro libro próximamente. La joven de los ojos color púrpura movía sin parar su pierna izquierda con nerviosismo, aunque no hacía ningún ruido, la reina no podía concentrarse.

-¿Qué es lo que pasa, querida?-preguntó María.

Gabrielle se sobresaltó con su pregunta y negó con la cabeza.

-¿Qué? Oh, nada. Quiero decir, si yo tuviera que saber algo... ¿Crees que lo sabría?

María levantó las dos cejas sin entender su pregunta, se levantó con misma delicadeza de un cisne y se colocó a su lado. Agarró las dos manos comprobando que su piel estaba completamente helada.

Gabrielle miró hacia otro lado, pero María la conocía muy bien, sabía que le inventaría cualquier excusa para no contarle la verdad.

-¿A qué te refieres?-preguntó la joven.

-Me preocupa Aglaè, no sé si quizás deberíamos a buscarle un matrimonio, aún es joven... Pero...

María sonrió aliviada y se encogió de hombros.

-¿No crees que ella podría tener algún pretendiente en mente?-preguntó recordando la escapada de los jóvenes la noche anterior.

Auguste caminaba de lado a lado lentamente observando un pergamino en el que iba escrito una nueva táctica que debían de probar de inmediato. Su hermano mediano, Luis, daba golpes con el zapato sobre el suelo indicando su nerviosismo. Resoplaba repetidamente mientras miraba su reloj de bolsillo.

-Llega tarde.-se quejó mientras se pasaba la mano por la cara.

-Lo sé, mi querido hermano, yo también estoy aquí.-respondió Auguste sin mirarlo.

Luis resopló de nuevo y negó con la cabeza mientras se rascaba la nuca con nerviosismo. Era de los pocos nobles que era capaz de disimular ni un solo sentimiento, quizá por ello todos siempre habían preferido a Auguste como rey.

-Lo has malcriado.-acusó.

-No es mi hijo, es mi hermano. Y el tuyo también.-volvió a responder Auguste con la serenidad que le caracterizaba.

-¡Pues se comporta como tal!

Los sirvientes abrieron la puerta y el joven Carlos entró por la puerta portando una copa de champán en la mano, realizó una corta, pero cortés reverencia a su hermano Auguste mientras que saludó como un soldado a su hermano Luis de forma bromista.

-Buenas tardes, hermanos. Habéis abandonado muy rápido la obra, no os habéis quedado al almuerzo.

Auguste se sentó en su sillón mientras suspiraba soltando el pergamino que tenía en sus manos.

-El almuerzo acabó hace dos horas, Carlos. Ahora siéntate, tenemos trabajo.-aunque Auguste no era muy carismático a la hora de hablar, ese día estaba aún más serio de lo normal.

Por eso mismo, Carlos decidió no rechistar, se sentó en una de las sillas mientras apuraba la copa de champán y la debaja sobre la bandeja de una de las sirvientas. Sus movimientos dejaban ver que iba más que ebrio, el joven pasó los ojos de forma obscena por la muchacha, esta era joven y debía de haberse incorporado hacía muy poco al servicio.

María. (TimePrincessGame) Terminada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora