Jeanne

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El color azul del cielo se había visto sustituido por uno más gris, el viento se volvió frío y erizaba la piel cuando esta se veía en contacto con el aire.
La joven abrió la puerta con una fuerza totalmente inesperada que hizo que todas las mujeres se giraran de forma rápida en un movimiento casi instintivo. Aquella mujer era de estatura media, pero su alto moño propio de hacía dos generaciones le hacía ganar varios centímetros de altura. Llevaba un vestido elegante que indicaba que se trataba de una noble sin duda, quizás de un rango algo inferior, pero una noble. Miró a las mujeres con algo de duda y superioridad al principio acabando con una obligada reverencia. 

-Señoras.-saludó.-Böhmer, necesito lo que te pedí. ¿Se puede saber porqué no me has avisado? ¡Mi marido me ha dicho que esta misma mañana estaba abierto! 

Böhmer sudaba como un animal, no paraba de girar la cabeza hacia la reina y su alteza tratando de disculparse con la mirada. María negó con la cabeza y levantó la mano restándole importancia. 

-Por favor, atienda a la dama que acaba de llegar, nosotras nos tomaremos un momento para decidir. 

El trabajador volvió a asentir de nuevo realizando una corta reverencia, se giró para guiar a Jeanne hasta el mostrador y enseñarle lo que le había pedido hacía solo unos días. Era la sección más barata de toda la tienda. María miraba los dos collares mientras su pequeña se miraba al espejo y ponía toda clase de poses como si la estuvieran retratando. 

-Madre, ¿De verdad no podemos llevarnos los dos?-pidió de nuevo poniendo cara de cachorrito abandonado.

-Solo tienes ocho años, cariño. No necesitas más diamantes de los que tienes.-explicó su madre en un tono calmado.-Elige el que más te guste. 

La pequeña frunció el ceño y siguió observando los dos collares, aunque el collar de brillantes diamantes que se inclinaban hacia abajo parecía ser su favorito. La escena no era irrelevante para la recién llegada que miraba sus nuevos pendientes de esmeraldas. 

-Es una niña preciosa.-aduló la joven mirando de nuevo su nueva adquisición.

María levantó la vista y sonrió con amabilidad, la pequeña sonrió y realizó una pequeña reverencia. 

-Me agrada que penséis eso, madame.-respondió la pequeña.

Jeanne sonrió y asintió lentamente en señal de respeto. María acarició el pelo de su pequeña, sus castaños y rizados cabellos caían por sus hombros adornado con preciosas flores recién recogidas del jardín. La pequeña miró de nuevo hacia su madre con el collar entre sus dedos, finalmente había elegido. Carlota se acercó a las jóvenes para ver como iban avanzando sus compras y la pequeña alzó el collar hasta su tía.

-¿Vas a comprar eso? Es hermoso. ¿Porqué no se lo enseñar a tus primas?-preguntó la joven acercándose a ver el collar. 

La pequeña asintió y tras una reverencia corrió hasta sus primas que también estaban a punto de ampliar su colección de joyas. Jeanne se giró para quedar justo al lado de Carlota y aprovechando que María hablaba con una de sus damas de compañía indicándole cuál sería su siguiente destino, se inclinó ligeramente hacia la joven austríaca para cuchichear con ella.

-Es una niña muy educada, lástima que su madre solo pueda permitirse comprar un solo collar. 

La joven archiduquesa se giró frunciendo el ceño hacia la mujer, pues Jeanne sabía cuanto se criticaban las mujeres de la alta sociedad las unas a las otras. Sin embargo, esto no parecía haberle funcionado aquella vez. Suerte que todas las archiduquesas, la duquesa de Polignac y la reina hubieran tenido una gran esmerada educación para evitar aquellos males. Carlota volvió a acercarse a su hermana agarrándola del brazo y dándole la espalda a la condesa. 

María. (TimePrincessGame) Terminada.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora