-Majestad.-saludó en un gruñido.
Gabrielle realizó una reverencia mientras apartaba la mirada.
-¿Está todo bien?-preguntó Blaisdell.
-Todo está perfecto.-respondió Jules rápidamente.-Mi mujer y yo discutimos, como todas las parejas, pero está todo en orden.
El joven se acercó a Gabrielle agarrándola de la cintura, la joven miró hacia otro lado, el tacto del duque le causaba náuseas.
-Creo que será mejor si dormís en una habitación de invitados esta noche, mi señor.-propuso Auguste.
Jules lo miró frunciendo el ceño y negó con la cabeza repetidas veces.
-No, majestad, le prometo que...
-El rey te ha dado una orden.-le interrumpió Blaisdell.-Por favor acompáñeme, duque.
Jules soltó a su esposa y tras decir algo intangible salió de la habitación junto a Blaisdell. Auguste se quedó junto a Gabrielle, está miró hacia el suelo, sus manos aún temblaban del miedo. El joven se acercó a ella y olvidando todo protocolo la abrazó. Gabrielle se dejó abrazar dejando salir todo lo que estaba guardando, comenzó a llorar sin cesar, como si no pudiera parar.
-Lo expulsaré de Versalles, nadie se enterará.-prometió Auguste.
Gabrielle siguió llorando y asintió con la cabeza, su matrimonio acababa de terminar para siempre y de eso estaba segura.
-Gracias majestad...-sollozó Gabrielle.
-Gracias a ti, Gabrielle. Por haber sido siempre una buena amiga de mi esposa.
María sintió el movimiento del marques saliendo de la cama a primera hora de la mañana. La joven se movió buscando de nuevo una postura cómoda.
-¿Te vas?-susurró con los ojos aún cerrados.
El marqués se acercó a ella acariciando su cara con los dedos.
-Tengo que irme.-susurró, viendo que la joven estaba casi profundamente dormida se rio levemente y besó su frente.-Te amo.
María dudó si volver a abrir los ojos o seguir haciéndose la dormida, cuando los abrió, el marqués ya se encontraba en la puerta. Sintió un agradable dolor en el estómago y abrazó la almohada como si aún el capitán se encontrase allí.
Los rayos de sol no tardaron en despertarla, y junto a ellos todas las sirvientas que entraban en la habitación para ayudarla como todos los días a asearse. María miraba su armario decidieron que se pondría aquel día, quizás fue la extrema felicidad que estaba experimentando o que no se sentía demasiado bien como para llevar el apretado corsé.
-Llamad a Leonard, tengo un importante pedido que hacerle.
Justo al día siguiente, María, Gabrielle y María Teresa caminaban hacia el palacio, María y Gabrielle iban agarradas del brazo, mientras que la pequeña agarraba la mano de su madre. Las tres iban vestidas exactamente igual. Un vaporoso vestido se ajustaba a sus cuerpos, tan cómodo que parecía que no llevaran nada. María llevaba una amplia pamela para acompañar el vestido y un lazo rosa para marcar su cintura. Había decidido no llevar peluca y recoger su pelo en una larga trenza.
Caminaban con la cabeza alta dirigiéndose al desayuno, todos los nobles se giraron de inmediato para verlas y quedaron tan boquiabiertos que las mandíbulas casi llegaría al suelo. Con la naturalidad que procedía, las mujeres se sentaron en la mesa después de una reverencia al rey. Auguste se quedó mirando a su esposa, pero al contrario que a todas las personas de la corte, a él no había parecido disgustarle.
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María. (TimePrincessGame) Terminada.
FanfictionHistoria basada en el video juego TIME PRINCESS. Ante todo esta es una historia de ficción.
