Capítulo 60

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Al salir al estacionamiento siento la brisa fresca que acaricia mi cara, me hace pensar con claridad.

¿Que es esta sensación de felicidad que me inunda?

Enciendo el motor, me encaminó a la fábrica a buscar a mamá para llevarla a buscar su vestido. Su matrimonio esta cerca.

- Te veo delgada hija, - me dice mi madre mientras reviso vestidos sin decidirme por ninguno.

- Son ideas tuyas mamá, sigo comiendo normal, - respondo mientras miro uno negro con una abertura pronunciada al frente y otro color marfil que debe llegarme por la rodilla.

- Alejo me dijo que la señora que está encargada cocina delicioso, pero voy a tener que decirle que te supervise. - se que es broma, a pesar de su cara sería.

- ¡Mamaaa! - le guiño un ojo y trato de evadir el tema, - muéstrame los que te han gustado, - dejo los que miraba, - para mí aún hay tiempo.

Nos vamos a los probadores, mi mamá tiene una figura envidiable y todo lo que se mide le queda espectacular.

Parece mentira que la esté ayudando a comprar su vestido para casarse, esta experiencia deben vivirla pocas hijas.

Se ve radiante en uno color marfil, tallado a su cuerpo, resalta su esbelta figura, sin mangas, cuello alto con una tela transparente que deja ver un perfecto escote en v en sus senos con mucha discreción, largo hasta el piso, con una abertura trasera hasta la rodilla.

- ¡Guao mamá! Alejo va a enloquecer cuando te vea, - su sonrisa de felicidad hace juego con su atuendo y se sonroja, - estás hermosa, este es el indicado.

- Me encanta este Ana, - sus ojos brillan de la emoción.

- Entonces este es el indicado, tienes una figura envidiable con el.

Buscamos los accesorios y zapatos a juego en el centro comercial. Estamos cansadas y nos vamos al nivel feria por algo de comer.

- ¿Como estás Alicia? - me giro directo a la voz en mi espalda.

- Muy bien, ¿Tú cómo estás Alejandro? - asiente hacia mamá y detiene sus ojos en mi.

- ¿De compras? - detiene su mirada en las bolsas en la silla que está justo a mi lado.

- Cosas de chicas, - respondo ante la cara de pánico de mamá, el asiente sonriendo y me quedo pasmada.

- Fue un gusto verlas, - se despide con un asentimiento y no puedo evitar quedarme con la boca abierta, mientras lo veo alejarse y mirar a mamá sorprendida.

- Alejo puso tu misma cara cuando le dije que fue a verme a la fábrica, - me dice mientras se aleja y ahora quedo muda. Mi boca solo forma una O. - esta semana se plantó frente a mí puerta y me pidió disculpas por su comportamiento.

- Pellizcame que estoy soñando, - le tiendo un brazo a mamá mientras con la otra mano tomo el vaso de coca cola y tengo que tomar.

- Es un buen chico, - recuerdo todo lo sucedido y su forma de tratarme hoy, parece otro, - rectificar es de humanos.

- Me alegra mamá, - digo después de un rato de asimilar las cosas, - te mereces la felicidad que estás viviendo y reflejan tus ojos.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora