"Nena de hoy no va a pasar que hablemos, responde a este número. E"
Siento el miedo subir por mis piernas al leer su mensaje, lo elimino como si eso logrará ponerme a salvo, voy en la camioneta con Luis y José a la obra.
Cuando llegamos me paralizó de recordar nuestro encuentro anoche, no quiero entrar, siento que va a estar dentro
- ¿Ana sucede algo? - es Luis quien me mira desde la puerta de la barraca, - ¿Te sientes mal? - se regresa a buscarme hasta donde estoy paralizada al lado de la camioneta, - estás fría, - su contacto es cálido.
- Solo no dormí bien... - no logro decir nada más.
Me dejó encaminar por el con todo el miedo buscando apoderarse de mi, al entrar miro en todas direcciones.
- ¡Hola chicos! - Luna esta radiante como siempre, lleva una taza de café en sus manos, - ¿Café? - agita una taza hacia nosotros.
- Si, por favor, - Luis responde por mi, me dirijo a mi escritorio mientras ellos se van al extremo donde está la cafetera.
Miro todo buscando indicios de lo que sucedió y parece mentira, todo está en orden.
¿Como logro llegar aquí?
¿Quien lo trajo y luego se fue? Cuando salí no había carro, estoy segura de haberlo escuchado llegar, los nervios no me dejaron escuchar cuando se marchaba.
Algo está mal, muy mal.
- Señorita ¿Me va a necesitar? - José esta frente a mi, lo había olvidado por completo, me ve bloqueada.
- ¡Q-que pena José! - su mirada es de preocupación porque sabe que algo me sucede, - puedes ir, cualquier cosa te aviso.
- Dalia me pidió un favor porque el jefe viene, - en este momento Luis nos da café, - gracias, - le señalo la silla frente a mi escritorio y se sienta, - pero el señor Alejandro me pidió que no la dejara sola, - me estudia sabiendo que Ale tiene razón.
- Tranquilo José, - trato de suavizar mi semblante tomando mi café con el, - ve tranquilo, si te necesito te llamo, pero no pienso salir de acá, - Luis se sienta junto a nosotros.
- Los jefes no tardan en llegar... - esa afirmación me hace palidecer, casi me atragantó con el café, tengo los ojos de Luis y José sobre mi. - esta mañana hablé con mi jefe y ya venían en camino.
Anoche solo le dije a Ale que estaba sana y salva en el apartamento, que iba a dormir, se muy bien que no se iba a quedar así, sabía que estaba extraña, por eso decidió venir con su papá.
Me da miedo que Edward aparezca y le haga daño. Siento que en cualquier momento va a entrar con una pistola en la mano, amenazando a todos, los latidos de mi corazón no me dejan oír.
No sé cómo anoche me dejó ir, pero hoy sí me va a llevar con el.
- Me retiro señorita, - ambos me miran esperando que salga de mi letargo, - muchas gracias por el café, - Luna le sonríe, - recuerde estoy a una llamada de usted, - asiento y su comentario me hace sonreír nerviosamente.
Luna y Luis se retiran a la obra, estoy sentada en mi escritorio sin coordinar nada, no puedo estar tranquila, tengo miedo, las manos me tiemblan
¿Como encontró esta dirección?
¿Como logro librar su custodia?
¿Quien lo está ayudando? Esta es la pregunta que no me sale de la cabeza.
Quiero que la mañana vuele y nos vayamos rápido, no quiero que cometa una locura, moriría si alguien resulta herido por mi culpa. Saber que Ale viene me da más miedo.
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Enamorada Del Peligro
RandomAna es una chica de su casa, estudiosa y de nobles sentimientos, se enamora de Edward todo lo contrario a lo que ella es, comenzarán una relación llena de mucho amor, pero con muchos impedimentos, empezando por su familia y un pasado muy pesado en l...
