No entiendo el curso que está tomando todo esto, mi corazón se desboca y su mirada me busca, me reta. No es broma, esta serio
- Lo siento, - dice con las manos en el aire, mientras enciendo el carro y emprendo el camino a su apartamento, - necesito saber ¿Que pasa por tu cabeza? - niego mientras manejo, - si estoy equivocado dímelo y por favor olvida el tema.
- No entiendo.. - me quedo callada sin saber cómo decirlo, - ¿Por que complicas las cosas?
- Por favor detente y mirame, - freno, apretó las manos al volante sin mirarlo, - no puedo seguir sin decírtelo, - volteó a mirarlo y en sus ojos hay súplica, - ¿Sigo o me detengo?
- Lo que dices no tiene ni pies ni cabeza, - las palabras salen de mi boca sin pensarlas, apresuradas, - debo llevarte a tu apartamento, - pongo en marcha el carro, - donde seguramente te espera tu novia.
- Por favor podrías.. - nuevamente he frenado y lo veo pasar las manos por su cabello desesperadamente, - ¿Dime qué no sientes lo mismo que siento yo?
- ¿Que sientes tú? - lo encaro.
- La última vez que conversamos trate de decírtelo, porque pensé que era el momento ideal, - mira al frente, disparando todo lo que hay dentro de el, recuerdo esa noche en el apartamento, no puedo evitar sonrojarme, - Ana me gustas...
Las últimas tres palabras quedan haciendo eco en el ambiente, no puedo mirarlo, esto se descarriló.
Cobardemente pongo el carro en marcha, quiero evitar pensar, es imposible. El se ha quedado mudo.
Voy de prisa, camino a su apartamento, caigo en cuenta de que me pasa lo mismo y en todos estos días he evitado pensar en ello, pero no puedo engañarme.
- Disculpa por.. - rompe el silencio, estamos cerca de su residencia, - ya no podía más con esto.
- ¿Que pasa si te digo que me pasa lo mismo? - estamos frente al portón de su conjunto residencial. Bajo mi vidrio para que le dé la orden al vigilante y su mirada es indescifrable. Entramos y estaciono junto a su camioneta.
- No lo sé, - dice finalmente.
- Eso pensé, - decido que la conversación ha finalizado después de su largo silencio, - buenas noches Alejandro, debo regresar a casa.
Baja lo más lento posible, como si le pesará el alma, así me siento yo. Es egoísta pensar así, pero no quiero que se baje, quiero que responda mi pregunta.
Se queda parado, me mira, no dice nada. Finalmente cierra la puerta y todo está dicho.
La noche transcurre como de costumbre, sin sueño, con pesadillas sin sentido.
El desayuno con mi familia se desarrolla sin mucha novedad, conversaciones que puedo evitar mientras me pierdo en mis pensamientos.
A mitad de comida llega papá, a quien llevó días sin ver. La mañana avanza como un domingo cualquiera.
Algunos ven televisión, me recuesto en el sofá simulando ver. Despierto cuando mamá me llama para comer, es hora de almuerzo.
Al terminar pienso en llamar a Luis, trataré de averiguar sobre nuestro viaje mañana a Mérida.
"Hola Ana, - lo escucho muy animado, - estaba buscando tu contacto para llamarte.
¿En que puedo ayudarte? - me contagio de su entusiasmo.
Mi jefe y tu están conectados, - el corazón me golpea fuertemente el pecho, - me acaba de llamar para decirme que mañana regreso contigo a obra.
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Enamorada Del Peligro
De TodoAna es una chica de su casa, estudiosa y de nobles sentimientos, se enamora de Edward todo lo contrario a lo que ella es, comenzarán una relación llena de mucho amor, pero con muchos impedimentos, empezando por su familia y un pasado muy pesado en l...
