Capítulo 11

352 9 2
                                        

Por favor deja tu comentario, si estás leyendo necesito saber que te parece??? Aquí seguimos!!! Chaíto!!!!

Entro y analizó muchas cosas, quién puede estar detrás de estos mensajes? Siento miedo de marcar y tratar de averiguar quién es? Lo hago, pero me desvía directo a buzón. Fabián, Elizabeth? Quién sea me tiene vigilada y me da miedo. Recibo un nuevo mensaje de texto.

- Amor llegaste bien?? - Es Edward.
- Si, estaba por escribirte! - He olvidado avisarle, estoy sumida en mis preocupaciones.
- Me alegra, feliz noche mi nena, te veo mañana!!!
- Feliz noche!!! Hasta mañana!!!

Mis pensamientos no me dejan dormir, no me gusta estar intrigada.
Tanto pensar, no se a qué hora me quedo dormida.

* * * * * * * * * * * * * * * * * *

Al amanecer reviso mi teléfono es temprano, pero he dormido lo suficiente, hay un mensaje de texto de mamá.

- Hola Ana!!! Al despertar ven a desayunar, te espero!!!

Me levanto, me doy un baño, me pongo un vestido bastante cómodo y unas sandalias bastante cómodas, cepillo mi cabello y me hago una coleta. Coloco solo un poco de brillo a mis labios y estoy lista para desayunar con mamá.

- Hola hija!!! - Me recibe mamá. Nos abrazamos. - Cómo estas???

- Muy bien mamá, tu cómo estás hoy??? - Me siento en su comedor.

- Todo bien hija. Tus hermanos deben de estar por llegar. - Esto me parece extraño, desayuno familiar.

Tocan la puerta y voy a abrir mientras mamá termina de cocinar. Son mis hermanos. Me alegra mucho verlos, no siempre tenemos oportunidad de estar juntos. Nos abrazamos y pasamos al comedor, me recuerda a cuando éramos niños y teníamos un desayuno familiar los domingos. Huele bastante bien, cómo todo lo que mamá prepara.

- Te ayudo a servir mamá!! - Me ofrezco y servimos la mesa. Hay fruta, panqueques y omelette, la especialidad de mamá. Yo soy feliz con sus panqueques con mermelada y queso.

- No cambio por nada tu comida mamá. - Habla Alfred con la boca llena.

- Opino lo mismo hermano.

- Yo no tengo ni que decirlo mamá. - Le guiño un ojo.

- Me alegra que les guste y que hayan venido, teníamos tiempo que no lo hacíamos.

- Cómo están tus cosas Ana? - Siento el doble sentido en la voz de Alfred.

- Bien, en la recta final de mi carrera. - Trato de sonar lo más normal posible.

- Gracias por tu ayuda en la fábrica, pero ya conseguimos a alguien. - Osea que ya lo saben, por esto Adrián me esta despidiendo.

- No hay problema hermanito, estoy a su orden cuando se pueda. - También puedo ser sarcástica.

- Que piensas hacer ahora? - No sabía que responder a mi madre.

- Creo que llegó la hora de armar mis currículum para comenzar a repartirlos y cuando tenga mi título, que será pronto comenzar a trabajar.

- Que piensas hacer hoy? - No son ideas mías, estan tratando de protegerme.

- Que propones Adrián? - Le sorprende mi pregunta.

- Pensaba unirme a tu plan. - Lo conozco tan bien, que trata de sacarme algo.

- Pues como ya dije voy a armar mi currículum porque me quedé sin trabajo. - Mi sarcasmo los sorprendía.

Terminamos el desayuno y pasamos a la sala de estar a tomar el infaltable cafecito. Mis hermanos por todos los medios estan tratando de que les diga algo de Edward o será que piensan que les pediré permiso? Es muy bien sabido que no lo vamos a tener fácil, empezando por mi familia. Sin decir nada me levanto y voy a casa, adoro a mis hermanos, pero ese instinto de protección me asfixia.

Cuando estoy en mi sofá tratando de ver algo en la televisión llaman a la puerta, abro y es Adrián. Pasa y se sienta sin que le diga.

- Te fuiste sin despedirte. - A toda costa está buscando un enfrentamiento o son ideas mías?

- Comenzaron a hablar de trabajo y me aburrió, tú sabes que no es lo mío.
- Y que es lo tuyo? - Me está cuestionando algo?

- Recuerda que estudie algo diferente porque los dulces no son lo mío.

- Hay algo que quieras contarme??? - Lo se, bastante bien que los conozco.

- No entiendo tu pregunta. - De mi boca no saldra nada.

- Estás molesta porque ya no estarás en la fábrica? - No puedo contener la risa y el me mira sorprendido.

- Solo era un favor de unos días, cómo crees que me voy a molestar. - vuelvo a reír con más ganas y más fuerza.

- Te siento diferente Ana? - Si quiere que pregunte, pero por mí no sabra nada.

- No veo porque. Soy tu misma hermana, solo que ya soy una mujer.

- Si necesitas hablar con alguien sabes que siempre estaré para ti.

- Claro que lo sé hermano. - Lo abrazo y sonreímos. - También recuerda que ya soy una mujer, ya crecí.

- Para mi no dejas de ser mi niña y siempre te protegeré de cualquiera que quiera hacerte daño. - Lo conozco tan bien que se a que se refiere.

Nos acurrucamos para ver una película y sin más me quedo dormida, al despertar estoy sola y es más del mediodía. Me levanto con hambre, voy hasta la cocina a prepararme algo. Recuerdo mi teléfono, lo encuentro y tengo dos llamadas perdidas de Edward y un mensaje de Caro. He olvidado preguntar por su papá. Lo llamo. Al tercer timbre responde.

- Hola nena, me tenías preocupado, cómo estás? - Su voz suena muy seductora por teléfono.
- Estoy bien, discúlpame. Fui temprano a desayunar con mi familia, estuve toda la mañana con Adrián. Cómo está tu papá?
- Recuperándose, solo que no se queda tranquilo. - Hace un silencio. - Necesito verte, te extraño.
- Yo también te extraño.
- Te siento extraña, que pasa? - Ya me está conociendo. - Puedo pasar a buscarte?
- Se puede saber a dónde me llevarás? - Ignoro su anterior pregunta.
- Es sorpresa, estás ocupada?
- Voy a preparar algo para comer y luego estoy libre. - De verdad ya tendre tiempo para comenzar a buscar trabajo.
- No hagas nada, voy por ti y comemos juntos. - No me deja responder y cuelga.

Me emociona pasar la tarde con el, mientras lo espero llamo a Caro y quedamos en vernos mañana. Me siento frente a mi casa para no hacerlo esperar. Apenas se detiene me monto en su carro.

- Hola nena, - me da un tierno beso.

- Hola!!! Donde me llevarás? - Abrocho el cinturón y arrancamos.

- Te gustará bastante. - Pone en marcha el motor y noto que nos alejamos del pueblo y toma la colina que siempre tomo cuando monto bicicleta. Antes de continuar subiendo se desvía por unas casitas un tanto pintorescas. Se detiene en una de gran balcón y muchas plantas de flores colgando. Se baja y se dirige a abrir mi puerta.

- Hemos llegado. - Me tiende su mano para bajar.

- He venido bastante por acá, pero no sabía que esto existía. - Bajo del auto y nos encaminamos.

- Te va a encantar, vengo con frecuencia aquí. - Lo miro y lo primero que viene a mi mente es a cuántas mujeres habrá traído aquí.

Solo asiento.

Nos recibe una señora mayor, apenas lo ve lo abraza y el es muy afectuoso con ella.

- Bienvenidos. Cómo estás hijo? Tiempo sin verte.

- Gracias Sara, tenemos bastante hambre.

- Adelante, les va a encantar.

Pasamos el lugar por dentro es aún mejor, una vista hermosa desde una terraza donde están las mesas. Hay una brisa fresca que hace que te sientas a gusto. No tienen carta, solo debes esperar haber que te ofrecen.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora