Capítulo 53

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Edward se voltea poco a poco hasta quedar como mi escudo, las lágrimas ruedan por mis mejillas como cascadas. Sé muy bien que esto no es un sueño.

- ¡Nena por favor! - escucho a Edward, casi en susurros, es más fuerte el sonido de mi corazón.

- ¡NENA NADA! - los gritos de Brenda me hacen temblar, - ANOCHE ME PROMETISTE QUE NO ME DEJARIAS NUNCA MAS, - no entiendo nada, lo veo quitarle el arma de las manos, lo golpea en el pecho, - ME DESPERTE Y NO ESTABAS.

- Tranquila, estoy contigo, - lo veo abrazarla y la confusión me invade, se hunde entre sus cabellos, susurra algo que no entiendo.

- EL NUNCA ME DEJARÁ, - me mira y veo furia en sus ojos mientras grita, - SOMOS EL UNO PARA EL OTRO, DEJALO EN PAZ, LE CONTASTE COMO ME HACES EL AMOR NOCHE A NOCHE - lo veo moverse para hablarme, cuando ella continua, - SI, DICE TU NOMBRE, PERO ESTA CONMIGO. - me quedo congelada.

- Vete Ana, alejate, - quiero decir algo, pero no puedo, sin darles la espalda busco mi bicicleta, - ¡VETE!, - su grito me hace reaccionar.

Pienso que la manipula para quitarle el arma, pero al tener el arma nada cambia, miro su rostro y nada es fingido, la trata con ternura y no niega nada de lo afirmado por Brenda.

Tomo mi bicicleta nublada por las lágrimas.

Colina abajo manejo llena de temor, ¿Que fue eso? Estuve en medio de dos psicópatas, mi corazón no deja de palpitar como loco, llegó demasiado rápido a la ciudad, lo sé porque una camioneta casi me atropella.

Me siento en la acera y saco mi teléfono, no puedo llegar a casa, necesito hablar con alguien.

- Hola cham.. - no lo dejo terminar.

- Alex por favor ven, te necesito, - su voz al principio era somnolienta, ahora es de preocupación.

- ¿Dónde estás? - cómo puedo le explicó dónde estoy, - no te muevas, voy para allá.

Comienzo a mirar en todas direcciones sentada, sin poder moverme, no dejo de temblar, pienso que en cualquier momento pueden aparecer nuevamente con el arma.

No sé cuánto tiempo pasa cuando veo la camioneta venir, Alex baja y lo primero que hago es abrazarlo fuerte, mientras lloro.

- Ya está, ya está, - acaricia mi cabello mientras me hundo en su pecho.

- Llévame de aquí por favor, - me ayuda a subir a la camioneta, lo veo subir mi bici mientras reviso que no vengan.

Al poner en marcha la camioneta agradezco a Dios estar lejos, Alex toma mi mano mientras tomamos el camino a la finca de su papá, lloro como nunca, es un milagro estar viva.

Al llegar le cuento todo, absolutamente ¡TODO!

Me deja llorar y me abraza, me da un té para los nervios y el cansancio me vence, me quedo dormida.

Al despertar estoy desorientada, pienso que es un sueño hasta que al caminar sé dónde estoy, lo veo sentado y al verme se levanta.

- ¿Cómo te sientes chamita? - lo miro y asiento, me ayuda a sentarme a su lado.

- ¿Cuánto tiempo ha pasado? - se queda mirando su reloj.

- Poco más de dos horas, - me acaricia el cabello, - vamos a comer, lo necesitas.

Me lleva al comedor donde hay servicio para dos, esto lo agradece mi estómago.

- ¿Tu lo preparaste? - tiene una sonrisa dibujada en su rostro.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora