Capítulo 26

238 6 0
                                        

Me mira pícaramente y hace que me sonroje más.

- Fue Sophie, si quieres le preguntas, - pone cara de inocente, - me encanta cuando te pones así, - se acerca y me da un beso casto.

- Que pena, debí evitar ponerme así, - tapo mi cara, - nunca había tomado tanto.

- Fue mi culpa, discúlpame, seré más cuidadoso. - estamos sentados en la cama y se pone serio, - necesito preguntarte algo.

- Claro, lo que quieras, - está muy serio.

- Mientras estabas así dijiste algunas cosas y necesito que me las aclares, - su sonrisa ha desaparecido y me da miedo, que pude haber dicho? - que es eso de los mensajes?

Vaya que abrí mi bocota, que más pude haber dicho? No sé por dónde comenzar, que pude haber dicho? Edward interrumpe mis pensamientos.

- Solo quiero que confíes en mí, si es algo que tiene que ver conmigo cuentame. - sus ojos estudian mi reacción.

- Casi siempre que estoy contigo sucede algo extraño, - el me mira expectante, - hay alguien que me escribe.

- Desde cuando está sucediendo eso? - sus ojos me dan seguridad.

- Desde que comenzamos, - toma mis manos, - han habido momentos en que me siento amenazada, - me agarra fuerte, - pienso que puede ser Elizabeth. - mi voz se quiebra.

- Cálmate cariño, - frota mis manos, - debiste decírmelo antes, vamos a resolver esto juntos. - me toma por la barbilla para que lo mire, - por favor confía más en mi.

- Pensé que se resolvería más fácil, pero no fue así.

- Aún conservas los mensajes? - lo miro y sus ojos me dan tranquilidad.

Asiento para hacerle saber que si, comienzo a buscar mi bolsa. Está al lado de la cama y al abrirlo ahí está mi teléfono, busco los mensajes y se los muestro.

Presto mucha atención a su reacción al leerlos. Su mandíbula se tensa mientras los lee y mira la fotografía.

- Me duele que tengas que pasar todo esto por estar conmigo, - más que molesto su cara es de tristeza y me duele verlo así.

- No te lo puedo negar han sido noches de no poder dormir, siento que alguien me espía. - tomo aire para decir lo siguiente, - pensar que tal vez en cualquier momento esto se acabe.

- No sé cómo hacerte entender que contigo es diferente, aunque suene trillado, - se levanta y camina de un lado a otro, - se que ese idiota te hizo sufrir, pero yo no soy así, - se arrodilla frente a mi y me abraza.

Necesito creerle, ya no me cabe duda lo amo y desde antes de comenzar lo he sabido, no me cabe la menor duda.

No puedo hablar, no quiero que se me escape nada, lo amo, pero es mejor callarlo.

- Aún te importa? - no entiendo su pregunta.

- De qué hablas?

- También lo nombraste mientras dormías, - no puedo creer todas las idioteces que hice.

- No sé que pude haber dicho, pero créeme que no me importa, - lo entiendo perfectamente nunca lo ame, - ahora menos que nunca me importa. Todo con el fue una mentira, solo que hasta ahora lo entiendo.

- Sentí celos al pensar que te importaba, - me abraza fuerte, - gracias a Dios no estás con el.

- Lamento no haber descubierto todo antes, me hubiese ahorrado tanto tiempo y sufrimiento por alguien que no valía la pena. - Edward no entiende mis palabras, su cara es de asombro al escucharme, - nunca perdonaría una traición y menos una cómo esa.

- Necesitas descansar, vamos a dormir, ha sido mucho para un día que solo comienza, - me ayuda acostar y me arropa, se mete a la cama y me abraza, - lo que daría por despertar siempre contigo, - ahora sí voy a explotar con tantas mariposas.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Al despertar Edward no está en la cama, mi teléfono está sobre la mesita de noche, reviso la hora y son más de las diez, me levanto, voy al baño.

Cepillo mis dientes con su cepillo, lavo mi cara, estoy bastante pálida, arreglo un poco mi cabello, busco mi ropa en el baño, la habitación y nada. Me rindo y salgo con su camisa a buscarlo.

El olor a café recién hecho me lleva directo a la cocina. Ahí está dándome la espalda, preparando algo. Se gira y me sonrie.

- Buen día bella dama, - se acerca, coloca un mechón de mi pelo detrás de mi oreja, - cómo se siente? - me da un beso casto.

- Buen día señor encantador, - suelta una carcajada, le hace gracia mi cumplido, - un poco apenada, pero bien.

- No tienes porque estarlo, gracias por el cumplido, si no me equivoco es la primera vez que me haces uno, - me hace sonrojar y me sonríe.

- Por favor necesito mi ropa! - me mira las piernas desnudas.

- Sophie te trajo algo que ya no usa, tu ropa está en la lavadora, - me hace señas para que me siente, - primero vamos a desayunar.

No protesto y me siento, me sirve una taza de café, fruta picada y cereal. Se ve bastante sexi en monos deportivos y una camiseta de cuello en V.

Tengo bastante hambre, cómo todo lo que me sirve. Si sigo amaneciendo de esta forma con el voy a engordar y me voy a seguir enamorando más, si es que se puede más.

Terminamos, agradezco la comida y la atención. Me retiro a darme un baño, la ropa que Sophie me presto me queda bien, un jeans con las rodillas desgastadas y una blusa rosa. Cepillo mi cabello y salgo.

- No pensarás dejarme? - lo dice en un tono triste fingido.

- Te pareces al gato de Shrek! - se le escapa una sonrisa, - mi mamá debe de estar preocupada, me dejó un mensaje.

- No puedo dejarte ir, ya mañana volverás a ser la ingeniero sería que muero por besar a cada rato, - me hala y besa mi barbilla llegando a mis labios. - Sophie quiere almorzar con nosotros.

- Voy a llamar a mi mamá para que no se preocupe, - le doy un beso y me alejo.

Mamá está preocupada, pero no porqué me haya quedado fuera, total siempre lo hago cuando me quedo con Caro, sino porque sabe que estoy con Edward.

Me pide que me cuide, se que cuando lo dice habla de mi corazón, quisiera hacerle caso y blindarlo, aunque tal vez ya sea tarde.

Quedamos para cenar juntas. Al colgar Edward está recostado a la puerta mirándome.

- Tienes idea lo que causas en mi al tenerte aquí? - mi estómago da un vuelco, - por qué no te conocí antes?

- Lo comparo con lo que me sucede cuando estás cerca, - estamos como a un metro de distancia, pero siento que sus palabras acarician mi rostro, - sucedió en el momento que correspondía.

Pone fin a la distancia y en una zancada está frente a mi tomando mi cara entre sus manos, se me olvida todo y vale la pena.

Nos besamos como si de ello dependieramos para respirar, lo hace suave y rápido a la vez, sin querer rozo su pecho y su corazón palpita descontroladamente. La piel se me eriza y mi corazón amenaza con salirse. Entre gemidos lo escucho rumorar.

- Tenemos que parar!!! - me toma más fuerte por la cabeza, continúa su beso y mi conciencia me grita que es una advertencia, estamos a tiempo de parar, aunque no quiero.

Suena el intercomunicador:

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora