Capítulo 88

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Narrador omnisciente:

- Te agradezco tanto que hayas venido, - Ale recibe aliviado a Estela, quien no se hizo esperar para acudir a su llamado, sabiendo que Victoria es quien necesita ayuda.

- Sabes que no es nada, - le dice mientras se abrazan a manera de saludo, - ¿Dónde está? - dice mirando en todas direcciones.

- Está arriba en mi habitación, - la guía en silencio, - nuevamente gracias, ya no puedo hacer nada más por ella, - le habla frente a la puerta de la habitación, así mismo se despide de ella y se aleja.

Ale mientras baja reflexiona y sabe que es lo mejor que puede hacer, es su manera de apoyarla. Ya no está sola.

Baja al estacionamiento, sube a su carro, ya es de madrugada. Necesita descansar un poco.

Miestras tanto en la habitación...

- ¿Que haces tu aquí? - la rubia cuestiona a Estela.

- Siento tanto lo de tu mamá... - trata de abrazarla sin éxito, Victoria pasa junto a ella a toda velocidad buscando a Alejandro.

- ¿Dónde está Ale? - Estela la sigue escaleras abajo, - será mejor que te vayas. - está diciendo incoherencias piensa Estela, la ve revisar cada habitación.

- Cálmate Vicky, el acaba de irse...

- ¿A dónde...? - la encara con los ojos llenos de ira, sale corriendo de la habitación sin escuchar razón. Estela sale tras ella porque sabe la crisis que se viene cuando confirme por si misma que Ale se fue, - ¿Ale... Ale... ALE...? ¿Cómo demonios supiste que yo estaba aquí? - toma por el cuello a su amiga para exigirle respuestas.

- Vicky siento mucho tu dolor, - obvia su pregunta, trata de calmarla, - es necesario que entiendas que no estás sola...

- ¿Cómo que no estoy sola? - explota su ira, - MAMÁ ME DEJO, PAPÁ ME ABANDONO, ALE TAMBIÉN ME DEJO...

- Yo estoy contigo y no te pienso dejar, - esas palabras dominan su ira para caer en el llanto. Permite que su amiga la abrace, - no estás sola, puedes contar conmigo siempre.

- ¿Por qué Ale me dejó? - llora como una niña, no le duele nada más.

- Es duro que precisamente hoy analices todo eso, pero el se va a casar...

- NO... - se suelta de su agarre, más que la muerte de su madre le duelen esas palabras que le recuerdan que Ale ya no está con ella, - NO, EL NO SE VA A CASAR, YO LO VOY A IMPEDIR, - esta frenética, se tira en el sofá con la cara entre sus manos, no quiere perder, pero sabe que ya no hay nada que hacer, se levanta para luego caer desmayada.

- ¡Vicky! - Estela corre y toma su cabeza entre sus manos, la mitad de su cuerpo ha caído en el sofá, ella termina de acomodarla sin dejar de decir - "Oh por Dios! - toma su pulso sabiendo que está solo desmayada producto del cansancio y el choque que le ha producido todo lo vivido hoy, lo que hace que este más tranquila, pero sin restarle preocupación.

Piensa si llamar a Ale, pero lo desecha, su propósito era venir y llevarla con ella, solo que conociendo a Vicky ya intuía que todo se complicaría, sabiendo que mañana será un día aún más fuerte para ella, debe llenarse de valor para apoyar a su amada.

La mira y solo piensa que esperara que algún día no muy lejano su amor sea correspondido y Ale solo sea un recuerdo en sus vidas.

Ha tenido que callar tanto como amiga, solo esperando el momento indicado sin ser rechazada. No es momento para eso, por ahora es el único apoyo que Vicky tiene en este duro momento.

Abre sus ojos después de un largo rato.

-¿Cómo te sientes? - mientras se incorporar Estela le tiende un vaso con agua que está toma, mira alrededor y asiente, - ¿Te sientes mejor para ir a casa? - contrario a todo lo que le pasa por la cabeza asiente resignada.

Juntas salen del apartamento en completo silencio, el cansancio tal vez la ha dominado, hacen el recorrido al apartamento de la rubia sin mediar palabra, aún así a su amiga no le molesta, solo quiere ayudarla.

Ya en el apartamento la rubia entra al baño sin decir nada.

Pasa un largo rato que siente  debe entrar y ver cómo está su amiga, cuando finalmente aparece con el cabello mojado, un pijama y sus ojos rojos e hinchados, sabe que el largo rato lo paso fue llorando.

Quiere abrazarla, pero aprieta sus puños para contenerse.

- Mañana será un largo día, hay muchas cosas que hacer, - lo anuncia y sin esperar respuesta se marcha a la habitación.

Estela se queda parada en medio de la sala sintiendo miedo, incluso la piel se le eriza, más que dolor su amiga esta llena de odio y resentimiento. Sus palabras no parecen las de una persona en duelo.

Se sienta sin saber exactamente que hacer, ya Ale le dejo claro que no puede ayudarla.

Se da cuenta que esta sola y debe evitar que su amiga comenta un asesinato.

Acurrucada en el sofá se esfuerza para que sus ojos no se cierren, hasta que inevitablemente el cansancio puede más.

Abre los ojos pensando que solo fue espabilar.

Ya amaneció, se despereza, recuerda a su amiga. 

Todo está en silencio, su instinto le dice que algo no anda bien.

Al levantarse lo corrobora.

Victoria no está en ninguna parte, toma el teléfono para llamarla y sale corriendo.

Su carro no está en el estacionamiento, tampoco responde el teléfono.

Vienen a su mente sus palabras.

Sabe perfectamente bien que Victoria no fue a donde su mamá, eso la aterra.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora