Capítulo 23

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Elizabeth y Fabián se besan apasionadamente!!! Esto me deja sin palabras, es algo que no me esperaba, desde cuándo están juntos?

Subo a mi carro y comienzo a manejar desorientada, atando cabos, cuando el y yo estábamos juntos era muy extraña la actitud de Elizabeth.

El sonido de una llamada entrando me saca de mis pensamientos, es Caro.

- Donde estás Ana? - la siento preocupada.

- Aproveche para salir de ahí, - no sé qué más decirle, aún no lo asimiló, - voy a casa.

- Me acerque lo más que pude y estoy tratando de escuchar que hablan, aunque con la imagen que te envié es más que suficiente. - me da risa los dotes detectivescos de mi amiga.

- No te dejes ver por favor, no quiero que sepan que ya se. - nos despedimos y me dice que mañana temprano nos vemos para contarme otras cosas.

Llego a casa y el carro de Edward está en casa esperandome. Lo puede ver sentado en mi porche despeinado, me imagino de tanto pasarse las manos por la cabeza. Me acerco y se levanta.

- Por que no respondes mis llamadas Ana? Estaba muy preocupado, - puedo ver en su cara que me dice la verdad.

- No escuché el teléfono, estaba con Caro y Luis!!! - recalco el final y sus ojos cambian su expresión a una que no se explicar.

- Te busque en la constructora y ya te habías ido, me vine a buscarte y llevo rato acá sentado esperándote, ya no sabía qué hacer. - Su voz es de preocupación y siento que mi rabia disminuye.

- Pensé que te habías ido a tu cita y lo podíamos dejar para después. - se acerca más a mi, pero sin tocarme.

- No era ninguna cita, solo era una reunión por el cumpleaños de Paúl. - busca mis ojos para tratar de descifrar lo que siento.

Me giro saco las llaves de mi puerta y abro.

- Puedes pasar, siéntate. - lo digo al sentir sus pasos cerca de los míos y cerrar la puerta. - Te ofrezco algo de tomar?

- No, gracias, estoy bien. - se sienta y yo le pido tiempo para ir a dejar mis cosas.

Dentro de mi habitación voy al baño, lavo mi cara y me siento más fresca. Cambio mis zapatos y ya más cómoda salgo.

Está sentado viendo televisión, voy a la cocina, sirvo un vaso con agua y de verdad no tengo hambre.

- Que era lo que querías hablar conmigo? - deja su atención del televisor y me mira.

- Estás molesta? - me hace señas para que me siente a su lado, obedezco.

- Para nada, tendría que estarlo? - se da cuenta de mi ironía.

- No me gusta que Luis tenga confiancitas contigo. - no puedo evitar reirme. - es en serio.

- Y tus "confiancitas" con la de recursos humanos, - frunce el ceño, - eso sí se le puede permitir al jefe?

- Estás celosa? - se levanta y camina hacia mi, - solo tengo ojos para ti Ana, - entrecierra los ojos y me sonríe muy cerca de mi cara.

- Trataste muy mal a Luis, fue falta de profesionalismo lo que le hiciste. - aunque me parte su sonrisa, evito su mirada y me pongo sería.

- Yo si estoy celoso, no puedo evitarlo. - está muy serio y sin que me vea curvo mis labios en una sonrisa. - El puede pasar tiempo contigo, almuerzan juntos, - toma mi cara entre sus manos y me mira a los ojos, - eres mi novia y no puedo decirle a nadie.

- Quiero demostrar que estoy ahí por mis conocimientos, - une sus labios a los míos, siento su necesidad y yo estoy igual, - solo te pido eso, - pronuncio el final casi sin aliento.

- No sé si pueda soportar, verte sonreírle, hablarle y ver lo embobado que lo tienes, - lo dice pegando su frente a la mía.

- Ya no sabes ni lo que dices Edward, - hace un sonido de desagrado a lo que le digo y nos soltamos.

- Claro que sí, acaso no te has dado cuenta?

- No lo creo, además no tengo ningún interés sentimental en Luis. - lo recalco y mi voz sale molesta.

- Lo sé nena, pero solo quiero estar contigo.

- Solo te pido paciencia, a mi también me molesta la... - el me mira con una sonrisa de burla, esperando lo que diré, - señorita de recursos humanos, - finalizó con ganas de decirle bruja.

- No le hagas caso amor, - me abraza mientras estamos sentados, - me importas tú y nada más.

- Siento que lo mejor es buscar otro trabajo donde no tengamos que escondernos.

- No pienses eso, voy a ser más paciente. - sus ojos me suplican.

- Aún continuare ahí, pero al tener otra opción me iré. - abre su boca para decir algo, pero yo continuo, - esa decisión está tomada y no tiene nada que ver con lo que sucedió hoy.

- Respeto tus decisiones, pero ojalá no encuentres. - sus labios se curvan en una sonrisa maliciosa.

- Agradezco mucho que nos hayas tendido la mano, pero si llega ha haber un llamado me voy. - sus ojos en vez de mostrarse molesto me dan comprensión.

- Por favor no hablemos de eso, aún no ha sucedido, - toma mis manos, - cómo te has sentido en la constructora?

- Bien, hay bastante trabajo para mantenerse ocupada.

- Cómo se porta el jefe?

- Un poco autoritario, pero lo entiendo, - sonríe y es el mismo niño que me encanta, - un poco coqueto.

- Eso no es cierto, - pone su cara serio y no aguanto la risa. - Que harás mañana?

- No tengo planes, por qué? - antes de responder llaman a mi puerta. - No espero a nadie, quién puede ser?

- Es un poco tarde, tal vez sea tu mamá, - la forma de tocar no es como la de mamá.

Me levanto y me resigno a abrir sin muchas ganas, pero con algo de nervios pensando en Fabián o tal vez Elizabeth.

Al abrir entra a toda prisa Caro.

- Menos mal no te habías dormido, no me puedo aguantar a mañana.. - lo dice todo como si de ello dependiera respirar y se calla al ver a Edward, - creo que debí llamar, - tapa su boca nerviosa, - mejor me voy.

- Pasa tranquila, estás sola? - miro a todos lados porque recuerdo que estaba con Luis.

- Si, Luis me dejó afuera y se fue. - miro a Edward y siento que me interroga con la mirada.

- Pasa a la habitación, quédate esta noche. - se que está avergonzada, pero algo debe haber sucedido.

- Disculpen, no fue mi intención llegar así, - las palabras salen casi en susurros de su boca, - te llamé, pero no respondías.

- Descuida Caro, no hay problema, el teléfono está en la habitación. - sin más se va a la habitación y Edward me mira y me dedica una sonrisa que me desarma.

- Cuando me miras así siento que te importo. - está leyendo mi pensamiento, adoro esa sonrisa.

- Debe ser porque es verdad, - tira de mi y me envuelve entre sus brazos. - que me ibas a decir cuándo llegó Caro?

- Ah si! Sophie tiene organizada una cena para mañana por el cumpleaños de Paúl, somos sus invitados. - toma mi barbilla y besa suavemente mis labios, - te ha llamado, me pidió que te dijera que te comuniques con ella.

- Está bien, entonces la llamo temprano, - pasó mis brazos alrededor de su cuello.

- Mejor me voy, tu amiga te necesita, - me da un último beso y a regañadientes nos despedimos.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora