Capitulo 64

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El ambien esta muy tenso, nadie dice nada. No se exactamente qué vio Luis, pero la tensión es palpable.

- ¿Ya estás lista Ana? - desde que nos sorprendió, Ale simula buscar algo evitando la mirada de Luis. - Casi salimos.

- Si, - miro a Ale que tiene sus ojos clavados en mi, - vamos, - digo sin mucha gana, avanzo cuando Ale se levanta y me come con la mirada. - Cualquier novedad te aviso al llegar a la obra.

- Estaré esperando tu llamada, - asiento y me marcho con Luis que ni siquiera se despide.

Narra Edward:

- Espere tu llamada que nunca llegó el fin de semana, - la rubia cruza sus largas piernas en mi oficina.

- Fue imposible alejarme de mamá, Ale estuvo muy pendiente, - se relaja en su silla y quita las gafas de sol con las que trato de pasar desapercibida, - tu debes hacer tu trabajo tratando de acercarte a ella, yo por mi parte estoy utilizando a Alejo para que me ayude, - baja la voz como si alguien nos escuchará, - no pude retener más a mamá en el hospital y eso complica las cosas.

- Tu sabes de mi orden de restricción... - sonríe maliciosamente y me escalofría el cuerpo.

- Tengo un excelente plan con el que vas a poder acercarte a ella y dejar a Ale en paz.

- No es solo la orden de restricción, es que la policía no me deja un solo segundo en paz.

- Déjame eso a mí, - se levanta para irse, - pendiente de mi llamada, no podemos dejar pasar la semana sin actuar, el sábado es la boda. - sale y me deja pensando como hago para ganar terreno con Ana.

Me voy a enloquecer si no la recupero pronto, ahora con Brenda internada en esa clínica mis días son más largos.

Esta alianza con la rubia va muy lenta y se muy bien que cada día que pasa pierdo mis esperanzas con Ana, pero nada puedo hacer es mi única carta para jugar.

Narra Ana:

- Tienes reunión hoy por la tarde con Ricardo, - me anuncia Luna, - nosotros teníamos pensado salir a comer juntos.

- No se qué tanto tardemos, - estoy ocupada dejando todo listo, ya es miércoles y el viernes regreso con Alejo, - recuerda que mañana tenemos visita del jefe.

- ¿Luis que te ha dicho nuestro jefe, viene? - hasta donde se no puede venir, pero no me atrevo a mirar a Luis, después de lo sucedido el lunes no lo miro a los ojos.

- No me ha dicho nada, ¿Tu que sabes Ana? - lo pregunta con tacto, pero se por donde va.

- Mi jefe me dijo que vendría, no me hablo nada de su jefe - contesto lo mejor que puedo, sin pronunciar su nombre, incluso sin mirarlo, me queda clara su intención.

- Todo marcha a la perfección, - Luna responde emocionada - sería maravilloso que viniera y nos premiará con una comidita o algo.

- Estemos preparados, hay muchas posibilidades de que venga, - no me atrevo a mirarlo, pero sus dardos son para mi, quiere que suelte la sopa.

- ¿Por que lo dices? - Tiene toda la atención de Luna.

- No lo sé...

- Pareciera que supieras algo, pero no lo dices, - suelta Luna tratando de persuadirlo para que hable, - la visita de la amiguita me hace creer que si vendrá, - me quedo de piedra al escuchar eso, había olvidado por completo a la amiga de la rubia.

- ¿De qué hablas? - la voz de Luis cambia a una de asombro.

- Viste no eres el único que sabe algo, - Luna me guiña un ojo, muero porque cuente todo, la veo salir de la barraca cuando Luis me dedica una mirada de disculpa, hago como si no me importará.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora