Capítulo 55

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- ¡Que increíble vista! - sin mirarlo asiento, se hace un silencio incómodo.

- El clima va a ser un factor imprevisto, - suelto para romper el silencio, ahora es el quien asiente.

- Dalia dejo chocolate caliente, deberíamos entrar, nos vamos a congelar.

- No me importaría correr el riesgo, no todos los días se disfruta algo así, - me quedo sentada viendo cómo todo se nubla.

- Estoy de acuerdo contigo, - por fin algo en lo que estemos de acuerdo. Hace silencio y cuando lo rompe me deja muda, - ¿Cuál es tu relación con Carter?

- ¿Qué? - me mantiene la mirada, - ¿Que tiene que ver esto con nuestra relación laboral?

- Ana puedo ayudarte, - lo miro sin entender, - ¿Que sucede entre mi hermano y tú? - la rabia aflora en mi y trato de mitigarla con una carcajada sin emoción.

- Nuevamente vienes a juzgar mi vida, - trata de decir algo y no lo dejo, - primero con tu padre, luego con Edward, también con Alex. Ya veo el concepto que tienes de mi, - me levanto para irme, - me alegra que hayas estudiado ingeniería porque como juez te mueres de hambre, - avanzo para ir a la habitación cuando me deja paralizada al escucharlo.

- Carter fue a buscar a Alex ayer a la casa de papá, - recuerdo el arma, Brenda y todo lo sucedido, - pensó que yo era Alex y me reclamo por una orden de restricción que mi hermano puso en su contra para que no se acerque a ti, - la rabia no me deja pensar y me voy a la habitación.

Después de pensar y pensar, recapacito sabiendo que es un idiota, pero fui grosera con el, mejor voy y le pido disculpas, llegó hasta la puerta, pero me retracto. Estoy siendo una inmadura, definitivamente le debo una disculpa.

Lo busco en el balcón, pero ya no esta, recorro todo el apartamento sabiendo que está en su habitación, con mi orgullo pisoteado me paro en frente y antes de arrepentirme tocó la puerta, pero no abre.

- Lo siento, - digo con mi orgullo herido, sabiendo que me escucha, - fui grosera, disculpa, - permanezco un momento parada frente a la puerta, pero no sé escucha nada, decido irme a la habitación.

- Yo también lo siento, - mi corazón palpita al escucharlo, - no me supe explicar.

- Al regresar hablaré con Edward, - me volteo y está con el cabello revuelto, se estaba bañando, - quedate tranquilo, - me hace señas para que entre a su habitación y lo sigo.

- No quiero que te acerques a el, - lo miro sorprendida, - solo espero que esa orden ayude a mantenerlo alejado.

- Yo también lo espero, - se escapa de mi boca y sale con miedo, - ¿Tu papá sabe de la orden? - aflora mi temor por mamá.

- Ya lo sabe, - ahogo un grito con mi mano sobre la boca, - necesitaba contarle para que alguien más no se adelante, - nota mi temor y se adelanta a mi pensamiento, - No le va a contar a tu mamá, - me relajo un poco.

- Gracias, sé que debo hablarlo con ella, - el asiente y se hace un silencio.

- No pienso nada de lo que dijiste en el balcón, - me avergüenzo.

- A veces me haces sentir que crees lo peor de mi, - se sienta frente a mi.

- Pues no es como crees, - se pasa las manos por el cabello, - cuando creo que te entiendo, cambias de actitud y te desconozco.

- ¿Yo? Pareciera que te describieras, - sonríe tímidamente, - ¿alguien te ha dicho que tienes complejo de bipolaridad? - ambos nos miramos sorprendidos, sin querer lo he dicho.

- Eres la primera y no cuenta como diagnóstico, - se comienza a reír y me contagia, - No se las razones que tuvo Alex para hacer eso, pero lo poco que ví de Edward me pareció un tipo peligroso, - me estremezco al recordar lo de ayer y lo poco que se de el, - ya Alex se fue y sería peligroso que estes, - se queda pensando, - sola con el, - asiento con pesar.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora