Capítulo 29

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Lo pienso detenidamente, pero no miento con mi respuesta.

- Lo conozco desde el colegio, - se comienza a reír, - ¿que sucede?

- Tienes buenos contactos, - vuelve a reír y yo lo acompañó, aparece Caro.

- ¿Cuéntenme el chiste para reírme? - viene sola, pero su cara es de alegría, la conozco.

- Tenemos mucho trabajo y necesitamos relajarnos, - no quiero hablar de Edward.

Nos mudamos a la sala de pasantes y continuamos el trabajo allá. La tarde pasa bastante rápido, recogemos todo y hemos avanzado bastante.

Evito a toda costa a Caro, no quiero que sepa que me voy con Edward para que Luis no se entere, suficiente con lo del mediodía. Salgo rápidamente y choco con Stefany que sale de la oficina de Paúl.

- Lo siente Stefany, no te ví, - la ayudo a recoger las carpetas que cayeron al piso, esta se sonroja y no responde.

Vuelve a su puesto en recepción y yo me dispongo a salir rápido antes que alguien me ve. Casi corro al punto de encuentro, pasan quince minutos y nada que aparece, veo salir a Caro y va acompañada de Luis y Scott.

Miro en varias direcciones para esconderme, corro hasta un parquesito que está del otro lado de la calle, hay un árbol grande y me dispongo a esconderme.

Tapo mi boca con las manos para evitar gritar al chocar con alguien que está ahí. Me separo un poco.

- Discúlpa no te ví, - me sorprendo al ver a Brenda detrás del árbol, - ¿¿Brenda??

- ¡Eeeh! Hola Ana, - me mira con la misma cara de sorpresa que tengo yo, - ¿tu por acá? - no se que decirle, su expresión es extraña.

- Trabajo cerca de acá.. - no quiero decirle donde por su incidente con Edward, - .. pase un rato por acá a.. - casi que me saca las palabras con la mirada.. - relajarme, estoy un poco cansada, - su mirada es intimidante, en algunas oportunidades ella me ha dado miedo, - ¿y tú?

- Pasaba por acá y quise.. - la siento nerviosa, - descansar bajo este árbol, - lo señala y se ríe sin ganas, ¿cómo voy a hacer con Edward?

- ¡Chévere! Tú lo viste primero, - trato de irme, - mejor me voy a casa, - me toma por el brazo y me detiene.

- Lo podemos compartir, - estoy paranoica, su sonrisa me da miedo y me alejo.

- Será en otra oportunidad, debo irme, - levanto la mano en señal de despedida y me alejo. Noto que su sonrisa ha desaparecido.

Casi que corro para alejarme y su mirada en la distancia me produce escalofríos, después de su intento de suicidio, me parece que su mente no quedo muy bien del todo.

Decido caminar a casa, al levantar la mirada a un carro que llega cerca, es Edward, lo rodeo y subo mirando en todas direcciones, siento que alguien me mira.

- ¿Donde estabas nena? Llevo rato buscándote, - al estar dentro me desplomó en el asiento y el lo nota, - ¿sucede algo? - mira en varias direcciones, toma mis manos con fuerza, - estás pálida y muy fría.

- No es nada, solo camine y me asustaste, no te esperaba, - mejor no le cuento que ví a Brenda.

- Habíamos quedado a la salida, - me estudia con la mirada.

- Cómo no aparecias, pensé que lo habías olvidado, - cambio de tema para no recordar el incidente anterior, - ¿ya tienes mi teléfono?

- Si, le colocaron un dispositivo para rastrear a la persona que los envía, - me lo entrega y me siento extraña.

- Eso significa que ahora todo lo que entre lo van a rastrear, - mi voz suena asustada, pero el me escucha.

- Es solo mientras descubrimos a la persona tras esto.

Me lleva a casa y no insiste para pasar, lo agradezco, quiero darme un baño y descansar.

Narra Edward:

- ¿Que pasa contigo? ¿Estás enamorado?

- Para nada, aunque no te niego que ella es diferente a las anteriores.

- ¡¡¡Primo eso se llama amor!!! - Scott no para de fastidiarme.

- ¡¡Si vas a comenzar con eso mejor te vas!! - es suficiente con lo que me atormenta para también soportar a Scott.

- No es para tanto Eddy, ¿cómo van las cosas con la de recursos humanos?

- Quiero salir con ella.. - no quiero que me fastidie, pero necesito hablar con alguien, está esperando que continúe.. - voy a contarte algo, pero solo escúchame.

Hace un gesto de sellar sus labios y monta los pies en la mesa para ponerse cómodo en el sofá.

- Mañana vamos a salir, me decidí, - hace un gesto de hablar y lo hago callar, - no entiendo por qué siento algo que me lo impide, - le hago señas para que hable.

- ¿Osea que lo tuyo con Ana ya murió?

- Ese es el problema, quiero ser el Edward de siempre, pero no quiero perderla, ¿cómo le llamamos a eso? Y no es amor.

Se ríe sonoramente y no quiere hablar. Vuelve a sellar sus labios.

- Tu no me ayudas, se que no es amor, porque lo veo en mi hermana y Paul y no es lo mismo.

- Te acordarás de mí cuando te des cuenta que estás enamorado de esa mujer, no hagas nada tonto o la perderás. - valiente ayuda salió y se fue dejándome con la cabeza hecha un lío.

* * * * * * * * * * * * * * * * * *

Llegó a la constructora y no he sabido nada de Ana desde que la dejé ayer en su casa, es lo mejor, llegó el momento de comenzar a marcar distancia, mi vida está tomando un rumbo que me da miedo. Salgo de mis pensamientos al escuchar la voz de Ángela.

- Hola cariño, - al girarme ya tiene sus garras sobre mi cuello.

- ¡Hola Ángela! - trato de sonar seductor, pero no entiendo qué sucede conmigo, está mujer tiene todo lo que busco en una mujer, me saca de mis pensamientos.

- Recuerda que hoy vamos a salir, - roza su larga uña en mi labio inferior, escucho ruido y veo a Carolina entrar y no nos saluda, pasa directo a su oficina, - que mal educadas estás mujercitas.

No logro responder nada, solo tengo ganas de correr tras ella y explicarle que no es lo que parece, ¿pero que estoy pensando? Todo salió perfecto, como si lo hubiese planeado.

Subo a mi oficina, la mañana pasa bastante lenta, creo que me siento enfermo, no logro concentrarme, necesito saber si Ana está bien.

Enamorada Del PeligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora