Narra Edward:
Verla sentada frente a mi con sus manos entrelazadas en su regazo, sus ojos perdidos sin saber cómo empezar.
Desde que le abrí la puerta solo entro sin decir nada, se que está aquí por voluntad, nunca se dejaría dominar por nadie para hacer algo que no quiere.
La conozco demasiado bien, es tan jodidamente orgullosa como yo, lo llevamos en la sangre. Mi hermanita.
- Se que la última vez que hablamos, - su voz es pausada, sin levantar la mirada, - nos dijimos cosas muy feas, - asiento aunque ella no me ve, recuerdo ese día, - no pienso decir que lo siento, - levanta su mirada, veo la madurez que a mí me falta, - pero me duele verte mal, no es para menos, - ahora soy yo quien no la mira, - eres mi hermano.
- Te dije cosas horribles, - ella juega con sus manos sin mirarme, - fui un bastardo, créeme que lo que dije fue porque estaba dolido con lo que me dijiste, - aclaro mi garganta, - se que las merecía, por esa razón dolían.
Se queda callada, no me mira, me hace bien que me hable, realmente la extrañaba. Su silencio me hacía creer que me odiaba.
- No te voy a decir que hay más mujeres en este mundo, - relaja su postura, - eso tu mejor que nadie lo sabes, - siempre me da golpes bajos de manera sarcástica, - pero si te diré algo que me dijeron cuando Paul me traicionó "el tiempo te va ayudar a sanar".
Se levanta, camina de un lado a otro, solo veo sus pies moverse de un lado a otro.
- Nadie sabe mejor lo que duele un amor no correspondido, - se que hay lágrimas en sus ojos, mi primer impulso es tratar de secarlas, - no te preocupes, - me detiene mientras las seca, - son solo por recordar, créeme que lo peor ya pasó, - se me arruga el corazón al verla así, - date un tiempo hermano y piensa bien las cosas, no seas tan impulsivo.
Esta sentada a mi lado, estoy tan orgulloso de ella, necesito apoyo y yo como siempre en mi mundo, soy un imbécil.
- Si Paul me hubiese buscado estoy segura que lo habría perdonado, - relaja su postura a mi lado mientras mira un punto imaginario en la pared, - ahorita estaríamos casados y probablemente sería la mujer más desdichada del mundo, - me mira con una sonrisa en los labios, - pero bendito Dios pude descubrir su engaño y el tiempo ha sido sanador.
- Perdona por dejarte sola cuando más me necesitaste, - le dedico una sonrisa a la que ella asiente, - que ciego e inconsciente he sido.
- Siempre llegan personas que nos hacen ver que la vida sigue, - su rostro se ilumina de felicidad, - no me quejo porque estoy rodeada de ellas.
- Gracias por ser luz en medio de mi oscuridad, - aprieto sus manos con cariño, - espero no volver a tener malos entendidos nunca más.
- Eres un idiota, pero eres mi hermano, - se acerca y me abraza, - piensa antes de actuar y tiempo al tiempo son mis consejos, - me entrego a su abrazo con fuerza.
Es tan liberador sentir el amor de tu familia, no cierra la herida, pero la calma.
Narra Ana:
No se a quien se le ocurrió la maravillosa idea de solicitar canciones que mis hermanos y yo cantemos para complacerlos, ya vamos por la quinta.
Todos estan animados coreandolas, me concentro en la guitarra para no mirar a Adrián, se que no quedo convencido con la explicación que le di cuando me encontró escapando con Ale.
Que estemos hablando de trabajo en una fiesta solo a mi se me ocurre. Las mentiras no son lo mío, creo que mi cara tiene un filtro que dice estoy mintiendo.
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Enamorada Del Peligro
CasualeAna es una chica de su casa, estudiosa y de nobles sentimientos, se enamora de Edward todo lo contrario a lo que ella es, comenzarán una relación llena de mucho amor, pero con muchos impedimentos, empezando por su familia y un pasado muy pesado en l...
