...Cuando todo explota solo tienes dos opciones: quedarte y enfrentar la verdad o correr y vivir en una mentira...
Narrador omnisciente
Decimos entraba al palacete de Ares, este voltea hacia su hijo.
— ¿Lo lograste? —pregunta.
— Lo creyó —asegura el Dios del pánico mostrándole aquellas hiervas que le había dado la diosa.
Ares la toma entre sus manos y con una ráfaga de fuego las quema.
— Es ella quien está tras todo esto ¿cierto? —Deimos asiente con la cabeza.
— Pero para lograrlo tuve que hacer que Zarek viese su mayor pesadilla.
— De acuerdo. Muchas gracias por esto, en serio.
— Sabes que siempre te ayudaré padre, pero no se nos está permitido interferir con la vida de Zarek.
— Ya lo sé —asegura Ares—, sin embargo no se merece lo que le está haciendo la traidora de mi hermana.
— Si Zeus nos descubre nos matará con un rayo.
— Tranquilo Decimos, te mantendré fuera de esto, puedes irte.
El dios del pánico hace una leve reverencia y se aleja de la estancia.
— Necesito hacer algo —murmura—. Zarek debe saber la verdad.
(...)
El dios de la guerra camina por un extenso y frondoso bosque hasta que llega a un claro donde hay un pozo de piedras. Se detiene frente a este.
— Alétheic, atiende a mis suplicas, busco la verdad entre las mentiras que las ocultan —llama y luego golpea tres veces con sus nudillos la roca.
Un gran chorro de agua sale desprende del interior del pozo dejando a una mujer pelirroja de cabello largos, vestido blanco pegado a su cuerpo por el agua y descalza, de pie sobre el contorno del pozo.
— ¿Qué hace el Dios de la Guerra en mis dominios? —pregunta con voz pasible.
— ¿Recuerdas que me debes una gorda desde que impedí que quemaran tu bosque?
— ¿Cómo olvidarlo? —responde ella.
— Bien, porque necesito un favor.
Pov Adara
— Confío en ti —asevero, Zarek me mira con sus hermosos ojos dorados, como si buscase un refugio en mi mirada.
— A veces te tengo miedo —dice en voz baja, casi inaudible, y eso hace que quede confundida.
< ¿Miedo? >
— ¿Por qué? —cuestiono.
— No te preocupes —dice luego de unos segundos de silencio, dejando un casto beso en mis labios.
Decido no insistir — Volvamos a casa —Él sonríe hacia mí cuando alguien carraspea su garganta haciendo que ambos volteemos nuestras miradas a la persona.
— ¿Interrumpo algo?
< OMG. > Pienso al ver frente a nosotros a un hombre, de la misma estatura de Zarek, vestido completamente de negro y su cabello oscuro peinado hacia atrás, sin embargo sus pupilas son de un color rojo intenso y no creo que lleve lentillas.
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Zarek. Mi Dios Griego personal
RandomUn guerrero griego ha sido invocado del pergamino que lo mantiene en cautiverio con el único propósito de servir a su invocadora, en un siglo donde todos es completamente diferente. Su nueva ama no quiere utilizarlo pero el tiene una misión que cump...
